Categoría Scrivener

1
Una guía de Scrivener para novelistas: compilación básica
2
Una guía de Scrivener para novelistas: revisión
3
Una guía de Scrivener para novelistas: vista selectiva y colecciones
4
Una guía de Scrivener para novelistas: guardar y respaldar un proyecto
5
Una guía de Scrivener para novelistas: crear un proyecto

Una guía de Scrivener para novelistas: compilación básica

La herramienta de compilación es una de las funciones más complejas que el programa puede ofrecer. Aplicando el formato adecuado y usando la herramienta de compilación con cabeza, es posible exportar nuestro trabajo según nuestras necesidades. Y es muy importante saber lo que necesitamos, porque los pasos que tomemos y el grado de complejidad variarán con esto.
Como la herramienta tiene tantas opciones que más bien parece una ouija, lo mejor será dividir esta sección en tres entradas diferentes, cada una con instrucciones más complejas y que se adapten a las tres situaciones en las que caemos la mayoría de nosotros cuando terminamos de escribir y corregir una novela:
  1. Exportación simple: apta para personas que quieren exportar su proyecto a Word para realizar una corrección ortográfica y sintáctica más concienzuda (Word, a pesar de ser muy inferior a Scrivener en el manejo de documentos grandes, le da un buen guantazo en lo referente a corrección ortotipográfica, así que quizás quieras echarle una última pasada por ahí), enviar el manuscrito a una editorial, crear un eBook simple o, sencillamente, imprimirlo.
  2. Creación de un eBook para la publicación: para aquellos que deseen crear un libro electrónico en formatos ePub y mobi (Amazon) un poco más complejo y colocarlo a la venta.
  3. Maquetación de un libro impreso: para los que necesiten maquetar un libro y enviar el resultado a imprentas o servicios de impresión bajo demanda, como CreateSpace, Bubok y Lulu.
Así pues, esta primera entrada está dedicada a aquellos que caigan en el primer grupo, pero recomiendo a todos leerla para familiarizarse con las funciones más simples de la herramienta antes de proceder con las más complejas.
Bueno, empecemos.


Compilación básica

Por compilación básica me refiero a una que da como documento de salida un archivo que el público general no verá y, por ende, su formato es bastante simple. Es lo que el escritor usa personalmente para corregir, o para enviar a una editorial o agente literario.
A menos que te hayas puesto a jugar con la barra de formato mientras escribías, lo más probable es que todos los documentos de tu proyecto tengan la misma fuente, el mismo interlineado, etc. Y si resulta que sí tienes documentos de formato diferente, no te preocupes. Puedes arreglarlo con facilidad en Word o en cualquier otro editor de texto.
Primero, ve a Compilar. Es el botón cuyo ícono es un documento con una flecha azul en la barra de herramientas principal.
Esto abrirá la siguiente ventana, la cual puedes expandir haciendo clic en la flecha azul:
Clic para agrandar
He aquí una ampliación, para que se vea mejor sin tener que agrandar nada:

En la parte superior de la ventana, verás “Establecer formato como“. Scrivener tiene varios tipos de formato predeterminados, algunos de los cuales han sido diseñados pensando en los estándares de la industria editorial. He aquí los más relevantes.

  • Original: esta es la configuración por defecto. Preserva el formato del manuscrito, por lo que el documento de salida será idéntico al de origen.
  • E-book: si lo que deseas exportar es un ebook en formato ePub o mobi, es buena idea escoger esta opción, ya que limpiará los formatos innecesarios para un eBook durante la fase de compilación, siendo el resultado más limpio. No obstante, si el formato que le das a tu manuscrito no es nada completo, bien puedes hacerlo con la opción Original.
  • Novel Standard Manuscript Format: aplica un formato aceptado por la mayoría de las editoriales*.
  • Times 12 with Bold Folder Titles: aplica un formato aceptado por la mayoría de las editoriales*.
  • Personalizado: cuando cambias el formato de ciertas formas. Veremos más de esta opción luego.

*Por lo general, no sugiero usar estas configuraciones porque fueron diseñadas para la industria anglosajona. Es preferible preguntar directamente a la editorial qué formato debes aplicar a cada editorial, y ajustar el manuscrito en cumplimiento a sus exigencias.

De momento, como lo que queremos es algo muy sencillo, escogeremos Original. Es el formato que mejor me ha dado resultados, pues no altera nada.

En el siguiente menú desplegable, justo debajo de Establecer formato como, está la opción de elegir qué quieres exportar. Por defecto, verás Manuscrito (O Draft), pero también puedes elegir subcarpetas y hasta documentos individuales. Si lo que quieres es exportar parte de tu libro, esto te será útil. Sino, déjalo en Manuscrito.

También verás, en el recuadro central, una lista con todos los documentos a compilar. Si necesitas excluir uno por el momento, solo debes hacer clic en su recuadro correspondiente en la columna “Incluir“.  También verás la columna “Precedido por salto de página“, la cual añade un salto de página para los documentos marcados (algo necesario si el documento es un capítulo, o el inicio de uno) y “Tal cual“, opción que le indica al programa que no debe alterar el formato de dicho documento EN ABSOLUTO. Como ya hemos elegido Original, no es necesario preocuparnos por esto, pero esta opción entra en juego si escoges otra configuración predeterminada.

Lo último que debemos manipular es el menú desplegable junto a “Compilar para:“. Aquí están todos los tipos de archivo que Scrivener puede generar. Aquí te presento los tipos de archivos según lo que necesites:

  • Si quieres compilar para Word, sugiero que escojas “Rich Text Format (.rtf – Word compatible)”. Sí, Scrivener puede generar un archivo .doc, pero los . doc solo pueden abrirse en Word, mientras que el .rtf  abrirá sin problemas en casi todos lados, así la persona a la que le envíes el documento tenga una Mac y no tenga Office. De cualquier modo, pregunta a cada editorial cuales son sus exigencias con respecto al formato y tipo de documento. Si te dicen que solo .doc, pues dale con eso.
  • Si lo que necesitas es generar un eBook (yo tiendo a hacerlo cuando me toca corregir, para leerme toda la obra de un tirón), puedes seleccionar “ePub eBook (.epub)” o “Kindle (Mobi) Book (.mobi)”. Puedes crear un ebook en formato ePub sin ningún problema, pero para hacer un .mobi, tendrás que descargar Kindle Gen. Scrivener te indicará cómo hacerlo.
  • Otra opción popular es crear un PDF, cosa que Scrivener hace sin problemas.
  • También puedes imprimir directamente desde Scrivener seleccionando “Print”, pero en lo personal, prefiero revisar el archivo en Word antes de imprimir. No vaya a ser que haya configurado algo mal y la compilación no me salga como quiera. En ese caso, habré perdido unas cuantas páginas.

Finalmente, haz clic en compilar. El programa comenzará a generar el archivo de tu elección según la configuración que hayas elegido.Voilá, ¡has compilado tu novela! ¿Ves que no fue tan difícil?

Una guía de Scrivener para novelistas: revisión

Hoy en día, con la facilidad de modificar nuestros escritos que nos confieren los procesadores de texto y la cantidad de escritores compitiendo por la atención de las editoriales, no hay excusa para escatimar a la hora de revisar un libro. De hecho, hay quien dice que no hay buenos escritores, sino buenos reescritores. Naturalmente, Scrivener no sería una herramienta completa si no tuviera funciones orientadas a la labor de edición.


Notas

Una de las funciones más utilizadas a la hora de revisar una obra es, por supuesto, la del bloc de notas. Para corregir una novela, hay que leerla al derecho y al revés, de preferencia en voz alta y sin editar absolutamente nada hasta haber detectado la mayor cantidad de errores posible. Hay quien prefiere imprimir el primer borrador y anotar en papel, y definitivamente recomiendo recurrir a este método hacia el final de la fase de corrección, pero no al inicio. Acabarás con el Amazonas si imprimes cada vez que cambias un borrador.

Por eso, prefiero compilar mi libro al formato .mobi (más sobre la herramienta de compilación en la próxima entrada) y leerlo en mi Kindle. Ya cuando llevo dos o tres lecturas, comienzo a anotar. Leo en el Kindle y, si encuentro algo que necesite corrección, voy a la escena correspondiente en Scrivener y escribo una nota. No me molesto en anotar errores ortográficos y gramaticales; esos sí los corrijo de último y sobre el borrador impreso en papel.

Cuando abres Scrivener, podrás ver el bloc de notas a tu derecha, en la parte inferior del Inspector. Si no lo ves, solo debes hacer clic en el ícono del bloc de notas, el cual es el primero de los cinco que hay al pie del Inspector.

Instantáneas

Escribir un libro no es cualquier cosa, y es normal que sintamos apego después de haber demostrado tanta dedicación. Quizás es por esto que tendemos a proteger el fruto de nuestro trabajo, a veces de forma excesiva. Es importante reconocer que nuestro juicio está velado y que, en efecto, vemos nuestro libro con ojos de amor. Con los lectores no será así, y es por ello que es necesario ser despiadado.
No obstante, no es un algo sencillo. Hasta las modificaciones más pequeñas pueden resultar dolorosas, y creo que muchos de nosotros hemos rescrito algo solo para llegar a la conclusión de que antes estaba mejor. Por suerte, Scrivener cuenta con una función que prácticamente elimina la posibilidad de que ocurra tal cosa: las Instantáneas.
Como el nombre indica, una instantánea es una copia o “foto” de un documento. Esta copia permanece intacta llueva, truene o relampaguee, y está ahí para que puedas volver a un punto anterior del documento en caso de que no te guste alguna modificación. Es buena costumbre tomar una instantánea antes de modificar nada.
Para tomar una instantánea, solo debes ir a Documentos >> Instantánea >> Tomar instantánea, o usar el atajo Ctrl + 5 para Windows o Comando + 5 para Mac. Tu instantánea aparecerá en el Inspector (si no la vez, has clic en el ícono de la cámara al pie del inspector para mostrar el menú de instantáneas). Tu instantánea no tendrá título. Puedes dejarla así o puedes ponerle uno haciendo doble clic en “Sin título”.
Ahora modifica tu documento principal. Borra uno que otro párrafo, mueve las cosas de lugar; qué sé yo, haz un desastre. Para volver al documento inicial, solo debes hacer clic en tu instantánea y luego en Restaurar. Ahora puedes editar con la tranquilidad de saber que puedes deshacer cualquier cosa que no te guste.

Estados

Ya hablamos de las Etiquetas en una entrada anterior, pero no de los Estados. Los estados están en la pestaña “Metadatos generales” en el inspector.

Esta función sirve para mostrar la fase en la que se encuentra el documento. Por defecto, Scrivener viene con los estados To Do (Pendiente), First Draft (Primer borrador), Second Draft (Segundo borrador), Final Draft (Borrador final). Puedes cambiarlas haciendo clic en el menú desplegable y luego en Editar. Ahí puedes añadir, modificar y eliminar aquello que no necesites.

Los estados serán visibles en el tablón de corcho y en el panificador, pero no en el editor.

El tablón de corcho y el planificador

Si bien el tablón de corcho están orientados a la labor de, bueno, planificación, se pueden usar a la hora de corregir a la novela.

El tablón de corcho es una de las novedades más populares de Scrivener, y algo que definitivamente llama la atención. Cada tarjeta muestra la sinopsis de cada escena, la cual puedes escribir tú mismo o puedes decirle al programa que la genere de forma automática (prefiero hacerlo manualmente).

Si cada escena tiene una sinopsis de una o dos líneas, entonces el tablón de corcho mostrará los sucesos de tu novela a grosso modo.

Como puedes ver, el tablón de corcho muestra la etiqueta (en mi caso, el color azul significa que hay un error argumental) y los estados (la marca de agua que aparece sobre la tarjeta).

Quizás la captura de pantalla no sea suficiente (tuve que quitar algunas cosas para evitar spoilers), así que usemos El rey león como ejemplo. Podría verse así:

  • Mufasa le muestra el reino a Simba y le dice que no vaya a la zona oscura.
  • Simba va a la zona oscura y se enfrente a las hienas. Mufasa rescata a Simba.
  • Scar planea asesinar a Mufasa
  • Scar lleva a Simba a un paso y provoca una estampida.
  • Scar va a buscar a Mufasa para que rescate a Simba. Logra rescatar a Simba, pero muere.
  • Simba huye.

Si hay escenas en las que nada ocurre (la sinopsis está vacía), lo más probable es que tengas que borrarlas. Si el orden no cuadra por algún motivo, puedes hacer clic en la tarjeta y arrastrarla a donde debería estar. Por supuesto, deberás corregir varias cosas, pero usar el tablón de corcho de este modo podría ayudarte a verificar que los sucesos discurran en un orden lógico y que no haya incongruencias.

También puedes usar el Planificador para esto. El planificador mostrará las escenas de manera lineal, por lo que quizás te sirva si eres una persona metódica.

Ya creo que hemos discutido las funciones más importantes de Scrivener. Solo falta la herramienta de compilación, la cual explicaré en las siguientes entradas.

Una guía de Scrivener para novelistas: vista selectiva y colecciones

Ya aprendimos que Scrivener se enfoca en el micro de la obra, en una vista de escena por escena, lo cual le da gran versatilidad y lo separa de los editores de texto comunes. Esto resulta suficiente para aquellas novelas que son lineales y raras veces cambian de punto de vista o ubicación, ya que la trama es un único hilo que abarca de principio a fin (quizás con algunas subtramas adheridas, pero que no se desvían demasiado de la línea central).
Pero puede ocurrir que tu novela esté organizada de una manera compleja, como ocurre frecuentemente con las novelas corales, aquellas que cambian de ubicación de forma constante o que ocurren en diferentes tiempos. En ese caso, resulta aun más difícil no caer en inconsistencias porque en lugar de ser un solo hilo, la novela es una serie de hilos que se enredan y desenredan en diferentes puntos. Por suerte, Scrivener permite ver las escenas que quieras y organizarlas de manera que te sea fácil revisar grupos de escenas de forma individual sin tener que leer la obra completa.

Vista selectiva

Si quieres ver solo un conjunto de escenas agrupadas, puedes usar la vista selectiva. Solo tienes que mantener presionado la tecla Control en Windows o Comando en Mac y seleccionar las escenas que quieras ver desde el Archivador. Verás que el Editor muestra varias escenas (las que tienes seleccionadas) en lugar de una sola. Esto te permite analizar la obra desde otra perspectiva: hilo por hilo, lo cual permite detectar y solucionar inconsistencias cuando hay muchos detalles que cuidar.

Colecciones

La vista selectiva es útil, pero también temporal, por lo que tendrías que seleccionar esas escenas cada vez que quisieras verlas en conjunto. Otro modo de hacer esto es haciendo uso de la función Colecciones, de la cual hablamos brevemente cuando enumeramos algunas de las funciones del Inspector en la segunda entrada. 
Una colección es una serie de escenas agrupadas permanentemente siguiendo parámetros establecidos por el autor. Por ejemplo, si se trata de una novela coral con cinco personajes como narradores, el autor puede decidir hacer una colección por cada punto de vista; lo mismo puede hacer si la novela discurre en diferentes épocas, en distintos lugares… lo que sea.
Primero, debes establecer los parámetros. Supongamos que en tu obra hay tres puntos de vista: James, Sara y Candy (disculpen la falta de creatividad). Para hacer una colección por cada punto de vista, primero debes añadir una palabra clave* a cada escena. Esto se puede hacer fácilmente seleccionando cada escena, haciendo clic en el ícono de la llave al pie del Inspector y luego en la cruz. Todas las escenas de James tendrán la palabra clave James, las de Sara, Sara; las de Candy, Candy (juro que ese jueguito de palabras no fue intencional… ¿alguien más se acuerda de esa serie?).
 *Nota: También puedes hacer colecciones a partir de etiquetas, pero como es
posible configurar esas por color y mostrarlo en el Archivador, prefiero
dejar las etiquetas para marcar el estado de desarrollo en el que se encuentra
cada escena.
Ahora, todas tus escenas tienen una palabra clave, pero no están agrupadas en colecciones. Para crear una colección a partir de estas palabras claves, debes usar la barra de búsqueda en la esquina superior derecha, una que tiene una lupa azul. Ahí, teclea la palabra clave; luego, haz clic en la flecha junto a la lupa y selecciona “Palabras clave” del menú desplegable (verás que las escenas se muestran automáticamente en el Archivador); finalmente, ve hasta el fondo del menú desplegable, haz clic en “Guardar búsqueda…” y Aceptar. Listo, ahora tienes tu primera colección. Repite el proceso con las demás, tantas veces como consideres prudente.
Las colecciones resultan bastante convenientes para aquellos que tienen un proyecto ambicioso en mente, puesto que permite revisar cada subtrama como es: hilos individuales que convergen y se separan a lo largo de la obra.

Una guía de Scrivener para novelistas: guardar y respaldar un proyecto

He perdido todo mi trabajo dos veces. Dos. Veces. La primera fue cuando tenía como catorce años: se fue la luz mientras escribía, lo cual al parecer dañó por completo el disco duro; unas ochenta mil palabras a la basura. Mucha frustración, una computadora nueva y dos años después, un grupo de cuatro hombres armados irrumpieron en la casa, nos ataron y se llevaron casi todo lo de valor, incluyendo la computadora donde tenía unos cuantos relatos y mi novela.

Muchas cosas pueden pasar: que se te vaya la luz, que te roben la computadora, que se te corrompa un archivo, que te entre un virus, que se te moje la laptop, que se te pierda el pen drive. Lo material se recupera, pero el tiempo y el esfuerzo no. Es por eso que un buen software de escritura ha de tener opciones de seguridad satisfactorias. Por suerte, Scrivener excede las expectativas y tiene un conjunto de funciones con las que un escritor puede respirar tranquilo, pase lo que pase.

Guardado

Cuando creaste un proyecto en la entrada pasada, escogiste una ubicación para tus archivos. En ese lugar se hizo una carpeta con la terminación .scriv. No toques nada en esa carpeta a menos que sepas lo que haces, ya que ahí están todos los documentos de tu novela.

A menos que hayas cambiado la configuración de guardado, el programa guardará automáticamente cada 2 segundos. Olvídate de apretar Ctrl+S o de usar el ícono del diskette, no es necesario. No obstante, puedes hacerlo, si te hace sentir más tranquilo.

Respaldos automáticos

Aunque Scrivener guarda cada 2 segundos, la carpeta del proyecto sigue estando en el disco duro, y todos sabemos que eso no es del todo fiable. En el pasado, lo típico era hacer una copia manual en un dispositivo de almacenamiento de datos portátil, como un pen drive. Scrivener permite hacer esta clase de respaldos de manera automática desde el menú Herramientas (Tools) > Opciones (Options) > Respaldo (Backup).

Desde esta pantalla puedes administrar la frecuencia y la ubicación de los respaldos. En mi caso, es suficiente con hacer uno cada vez que cierro el proyecto. Si tienes un pen drive, en Ubicación de respaldo puedes colocar su dirección y Scrivener guardará una copia ahí sin que tengas que hacerlo manualmente.

Respaldos en la nube

Si no confías mucho en el plano físico, lo mejor que puedes hacer es crearte una cuenta en un servicio de alojamiento en la nube y guardar ahí tus respaldos. Primero, debes abrir una cuenta gratuita en Dropbox (Literature and Latte no recomienda ningún otro servicio). El proceso es estándar: das tu nombre y apellido, tu email y tu contraseña. A continuación, debes descargar el programa (si no encuentras el enlace, es este), el cual creará una carpeta cuyo ícono es una caja azul; debería estar en la barra de inicio.

Coloca la dirección de esa carpeta en Ubicación de respaldo y voilà, tus respaldos estarán disponibles en la nube, inmunes a cualquier accidente que le pueda ocurrir a tu computadora. Y tranquilo, tu carpeta está protegida con contraseña. Dropbox también ofrece verificación en dos pasos, así que nadie tendrá acceso a tus archivos. (Nota: si borras tu proyecto por accidente, tienes 30 días para recuperarlo con una cuenta gratuita en Dropbox. Gracias a Eukeni por el aviso).

Si usas la opción de almacenar tus respaldos en la nube, también puedes sincronizar varias computadoras. No obstante, esta esta función solo está disponible para Mac por ahora, así que su explicación tendrá que esperar a que la versión de Windows reciba la actualización correspondiente.

En la próxima entrada, aprenderemos cómo usar la vista selectiva y hacer colecciones.

Una guía de Scrivener para novelistas: crear un proyecto

¡Por fin! Dos largas entradas después, al fin es hora de crear un proyecto en Scrivener y trabajar en nuestra novela. Primero, ve a Archivo (File) » Nuevo proyecto (New Project) o Ctrl+Alt+Shift+N//Comando+Shift+N. Aparecerá la siguiente ventana:

Scrivener: cómo crear un proyecto

Esta ventana muestra el tutorial interactivo (titulado Primeros pasos, actualmente solo en inglés) y las diversas plantillas disponibles. Puedes seleccionar la que más se adapte a tu estilo de organización. Si utilizas la opción En blanco (Blank), el proyecto nuevo tendrá solo las tres carpetas básicas que vimos en la entrada pasada: Manuscrito, Investigación y Papelera. En la pestaña Ficción (Fiction), verás dos plantillas para novelas: una que es consecutiva y otra con partes.

Puedes elegir la que prefieras, pero como lo más probable es que las tengas que modificar a tu gusto y según tus necesidades, mejor empecemos por la opción “En blanco“. Dale un nombre a tu proyecto y una ubicación en tu disco duro para su guardado y haz clic en Crear.
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