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Si tratas al lector como mierda, te hará comer mierda
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Nueva portada (y cifras de venta)
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Amazon y La Esfera organizan un concurso online para autores indie
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Si vas a autopublicar, por el amor de Dios, hazlo bien
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¿Puede la impresión bajo demanda salvar al libro en papel?

Si tratas al lector como mierda, te hará comer mierda

Hace unos días, mientras perdía tiempo en Facebook (vamos, hay que ser sinceros, Facebook es una pérdida de tiempo el 95% de las veces), vi que una amiga mía había compartido un enlace titulado Si eres un artista o escritor, aquí hay una cátedra sobre cómo arruinar tu carrera.

Como escritora, no pude evitar seguir el enlace y tuve que darle la razón a mi amiga. Es una cátedra sobre cómo arruinar tu carrera.

El enlace es este y te lleva a una simple discusión en Goodreads. Una usuaria llamada Cait escribió una reseña de una estrella para el libro The Boy and the Peddler of Death, de Dylan Saccoccio.

Esto fue tan… innecesariamente tedioso y ostentoso. No lo disfruté para nada. Cosa que me entristece porque la sinopsis dice que es para los fans de Harry Potter, Game of Thrones y World of Warcraft, mis tres cosas favoritas. ¿Cómo es que odié este libro a tal punto desde la primera página? No lo sé.

 Una mala reseña. Cosa de todos los días. Lo que me sorprendió fue la respuesta del autor, quien, tras preguntar cordialmente a Cait cómo había descubierto su obra, la ofendió. Pero no lo hizo con groserías, oh, no, lo hizo así:
Es una lástima que mi libro haya evocado una respuesta tan horrible. ¿Te molestaría decirme cómo lo descubriste? Soy un autor independiente. Trabajo más de 100 horas por semana para lograr que mis libros se vendan para no seguir siendo un esclavo. Tu reseña no es buena para mi negocio, así que a menos que tu deseo sea arruinar mis sueños, significaría mucho para mí que eliminaras esta reseña y te olvidaras de este asunto.
Pero si tu deseo es lastimarme financieramente y arruinar mi negocio, entonces puedo comprender por qué dejarías una reseña tan dañina. Sólo me da curiosidad cómo descubriste el libro, pues la mayoría de mis ventas se hacen a través de la gente que conozco en las redes sociales.

Atentamente

Dylan Saccoccio

Mi cara al terminar de leer:

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Nueva portada (y cifras de venta)

Ya algunos lo habrán notado (después de todo, está en la barra lateral), pero Cazador y presa tiene nueva portada. Ya varios me habían dicho que la anterior no iba con el libro, por lo que estaba considerando cambiarla desde hace un tiempo. Esta vez, en lugar de decirle al artista exactamente lo que quería (que resultó no ser buena idea porque mi sentido estético no está muy desarrollado que digamos) le hice un resumen del libro y él compuso la ilustración.

La ilustración viene de la mano de Miguel Regodón Harkness, mientras que Pablo Guil compuso la portada. También quiero dar las gracias a Arturo y a Megumi, quienes me ayudaron a seleccionar el mejor boceto y me dieron otras sugerencias.

Ok, ahora sí, lo que todos estaban esperando: las cifras de venta, que prometí publicarlas a finales de octubre y ya es diciembre.

 

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Amazon y La Esfera organizan un concurso online para autores indie

¡Hola! Hoy les traigo una noticia bastante corta que quizás interese a los que están casi listos para publicar. Amazon España y La Esfera están organizando un concurso online para autores indies. Para participar, hay que subir una novela a Amazon entre el 20 de junio y el 31 de agosto. Durante el registro, también es necesario introducir en el campo “Palabras clave de búsqueda” la palabra clave “concursoindiekdpamazonelmundo”. Podrás encontrar más detalles sobre el registro aquí.

No hay restricción de nacionalidad. El género de la novela deberá ser “ficción, ficción histórica, romance, suspense o aventura”. También cabe destacar que la novela debe ser inédita (no puede estar o haber estado publicada a través de una editorial, blog, página web o Amazon en sí).

En cuanto a los premios:

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Si vas a autopublicar, por el amor de Dios, hazlo bien

En Japón, los críticos usan el término bungakusha para referirse a los dioses de las letras, a la élite literaria, a la crème de la crème. Por supuesto, también puede usarse para insultar a los escritores que aspiran entrar en ese círculo, pero que según su criterio no llegan siquiera a acercarse. Decir: «ese no es ningún bungakusha» es como decir que no eres nadie y nunca lo serás.

No tenemos el equivalente de esa palabra en español. Según el caso, se traduce como escritor, autor, literato, entre otras. No obstante, a veces advierto la misma actitud entre nuestros escritores y editoriales, sobre todo hacia los autores autopublicados. Dicen: «Eso no es escribir, es teclear», «La autopublicación es la cloaca del mundo literario», «Estos están jugando a ser escritores», etc. Todas estas son cosas que he oído de editores y escritores en la industria tradicional.

¿Y quieren saber qué es lo peor? Que en el 90% de los casos, tienen la mala portada 2razón. No soy ninguna bungakusha, pero sí una lectora asidua y sé reconocer una mala novela. En Amazon he visto libros con portadas tan horribles que uno no puede sino dudar de la calidad del contenido, pero como una intrépida (y estúpida) aventurera los he descargado y abierto, solo para encontrarlos plagados de todos los errores imaginables: los escritores se olvidaron de la ortografía; mataron a la sintaxis a cuchilladas y la dejaron pudriéndose en un bosque oscuro; el argumento se deprimió allá por la página tres y cayó en drogas alucinógenas como el LSD; los personajes… ¿Sigo o ya se entiende el rollo?

¿Quieres escribir? Genial. Es algo apasionante que te hará sentir como nunca, una forma de expresión, la liberación del alma. ¿Quieres publicar para que te lean? Completamente normal. Sería una lástima hilvanar una buena historia para que después se quede como un archivo en tu ordenador. Del mismo modo en que compartimos los libros que nos encantan, queremos también compartir nuestras propias historias. Pero hacerlo no es tan fácil. Amamos nuestros escritos como si fueran nuestros propios hijos, nos cegamos a sus imperfecciones. Todos nos creemos merecedores de un Nobel, cuando la realidad es que lo más probable es que nuestra novela sea solo una más del montón. Y como ahora no hay ninguna clase de filtro de calidad para publicar, internet está a reventar de trabajos que parecen haber sido escritos por niños de diez años (con el perdón de los niños de diez años).

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¿Puede la impresión bajo demanda salvar al libro en papel?

La semana antepasada, fui hasta la ciudad para pasarme por un Barnes & Noble y me encontré con carteles de liquidación por todos lados. La librería había quebrado. Por supuesto, esto me produjo una desazón bastante profunda. Mientras buscaba algo que pudiera llevarme, oí a una señora decirle a su pareja que todo, todo era culpa del e-book y esto, irremediablemente, me puso a pensar: ¿en verdad va a desaparecer el libro en papel?
Vivo en un sitio bastante pequeño y viajo mucho, por lo que mi Kindle es un compañero indispensable para mí. No obstante, el libro en papel tiene un encanto que no tiene parangón. El tacto de las páginas, el olor cuando está nuevo y el que acumula con los años, el peso… todo eso tiene un lugar especial en mi corazón. Si me gusta un libro, lo compro en papel así el pequeño estante que tengo esté a reventar. 
Entenderán que un futuro sin libros de papel se me antoja terrible, por lo que lo primero que hice al regresar a casa fue investigar al respecto y encontré que el asunto no es tan desalentador como pensaba. El sistema que conocemos colapsa, pero los libros en papel no van a desaparecer pronto. La respuesta está en la impresión bajo demanda.


El problema

Cuando una buena editorial decide publicar un manuscrito, se preocupa por contratar a un corrector, a un diseñador (incluso a un ilustrador). También hay que decidir dónde imprimir la novela y cuántas copias sacar. A mayor número de copias, menor es el costo por copia y más provecho se puede sacar, pero la inversión total es mayor y muchas veces no vale la pena el riesgo. En el caso de los noveles, se tienden a hacer tiradas pequeñas de entre 300 y 1000 ejemplares.
Ahora bien, el funcionamiento del sistema de distribución tradicional pone un gran peso sobre la editorial. Supongamos que una editorial hace una tirada de 500 ejemplares y solo vende 300. ¿Qué pasa con esos 200? Las librerías devuelven las copias al distribuidor, y este se las devuelve a la editorial. Es la editorial quien debe encargarse de almacenar esas copias para su posterior destrucción.
Bueno, eso no suena tan terrible cuando lo lees y ya, pero en perspectiva, es gravísimo. La mayoría de los libros de ficción venden alrededor de 250 copias. Son pocas las que llegan a las 1000. O sea, que una editorial casi a juro tiene que tener un almacén para recibir esos libros que no venden. Para las más pequeñas, esto debe ser un costo imposible de cubrir. Las más grandes podrán permitirse un almacén, pero imaginen lo lleno que ha de estar.
Esto, claro, sin mencionar la cantidad de desperdicios que genera el sistema. Nos guste o no, el libro físico sí tiene un impacto mayor en el medio ambiente que el e-book.
Pero ¿no se pueden ir haciendo tiradas de 50 en 50? Imagínate las inconveniencias a nivel de distribución. Además, la tecnología de impresión que ahora gobierna el sector editorial, la impresión offset, fue diseñada específicamente para producir grandes cantidades de material. Producen libros en etapas, por lo que solo son eficientes cuando imprimen un número considerable de copias.

La solución

Imagina ir a una librería en busca de una copia de un libro que desde hace tiempo quieres comprar. Un cliente se llevó la última copia que tenían. Actualmente, no te quedaría más que resignarte y buscar en otra librería… y en otra, y en otra, y en otra. Pero descuida, estás en el futuro. Le dices a dependienta que necesitas una copia de ese título y ella se da la vuelta, lo busca en pantalla y lo manda a imprimir. Pasados unos diez minutos, tienes tu libro en mano y sales feliz de la tienda.
Por supuesto, esto está aún lejos de hacerse realidad, pero es una posibilidad que podría salvar al libro en papel. La impresión digital (y por extensión, la impresión bajo demanda) es lo que resulta cuando unes en sagrado matrimonio a una computadora, una copiadora de alta velocidad y una encuadernadora (no cuestiones que es un matrimonio de tres). Por ende, fue diseñada para hacer un libro a la vez, encargándose del proceso desde el cortado hasta la encuadernación, hasta obtener el producto final: un libro completo.
Por muchos años, pensé que este sistema lo usaban exclusivamente los escritores autopublicados, pero resulta y acontece que Ingram, la mayor imprenta y distribuidora de libros en los Estados Unidos, lleva más de una década ofreciendo ese servicio a las pequeñas editoriales independientes que no pueden costear su propio almacén.

Las ventajas

Analizaré las ventajas del sistema teniendo a Ingram en cuenta, que como ya mencioné, es tanto una imprenta como un distribuidor y me resulta bastante fácil encontrar información al respecto. Una librería ordena 2 copias de cierto libro. Ingram imprime solo 2 copias y las envía. Otra librería pide 5. Ingram imprime esas 5 copias y las envía. Y así vamos. Como verás, no hay un inventario como tal.
Pero aunque no haya inventario, el libro siempre estará disponible. En la actualidad, cuando una tirada se acaba (o se destruye), el editor puede decidir no volver a imprimir y entonces es bastante difícil hacerse con una copia; la única opción es el mercado de segunda mano. En cambio, con la impresión bajo demanda siempre estará la posibilidad de imprimir una sola copia para esa persona. No hay que gastar espacio en almacenar 2000 libros, que en el mejor de los casos, se irán vendiendo poco a poco, ni arriesgarse a que la mitad de ellos tengan que ser destruidos. Solo se imprime lo necesario. La editorial puede reducir los gastos de almacén y los riesgos asociados con la impresión de grandes tiradas, cosa que tiene un gran impacto en el PVP (y ya todos sabemos que la cultura es un lujo en los países de habla hispana).
Por supuesto, sí habrá desperdicios. Las librerías no pueden arriesgarse a ordenar libros si no tienen la opción de devolverlos. Tienen el espacio limitado y sus margen de ganancia, aunque parezca gordo, apenas alcanza. Por ende, siempre será necesario disponer de cierto espacio para almacenar libros devueltos, pero con la impresión bajo demanda, este espacio será mucho más pequeño. En el caso de Ingram, la compañía permite a la editorial decidir entre 3 opciones: Ingram destruye los libros, Ingram los envía a la editorial o si Ingram los almacena por un período de tiempo y los usa para llevar a cabo otras órdenes. Lamentablemente, no tengo datos de cuánto cuesta la tercera opción, que es la que supone menos desperdicio en lo que a material se refiere. 
Otro escenario: el editor se da cuenta que uno de sus libros tiene tres erratas. Con el sistema tradicional, no le quedaría más que resignarse a que toda la tirada tenga esos errores y vender esos libros tal cual. Con la impresión bajo demanda, puede enviar un PDF corregido a la imprenta y, a partir de ese momento, los libros que se impriman estarán libres de esas erratas. Los cambios son casi inmediatos.

Las desventajas

No todo es color de rosa, por supuesto. Esta tecnología es relativamente nueva y aún no se ha refinado al punto de que podamos hacer la transición y ya. 
  • El costo por libro es más elevado que con la impresión offset. Con offset, imprimir un libro “estándar” sale en 4 o 5 dólares. Con impresión bajo demanda, puede salir 1 o 2 dólares más caro. Puede que no parezca mucho, pero para una editorial, es la diferencia entre el cielo y la tierra, entre tener un margen de ganancias decente y quebrar.
  • La calidad es inferior. En el caso de las novelas, esto no se nota en absoluto. El lector ni se dará cuenta. No obstante, libros que tengan muchas imágenes, como los de fotografía, arte y cocina, se verán muy diferentes. En estos casos, es mejor imprimir con offset.
  • Las máquinas actuales no permiten imprimir libros de más de 764 páginas. La mayoría de las novelas están por debajo, pero no es nada raro encontrar libros que excedan esa cifra. 
Estas son las desventajas actuales de la impresión bajo demanda. Recordemos que esta tecnología es nueva y, no por casualidad, es el sector de más rápido crecimiento: los dos gigantes de la industria, Ingram y Amazon, han apostado por esta tecnología y están desarrollando formas de mejorar sus servicios. Puede que en algunos años el costo por libro sea más bajo, la calidad sea igual a la de offset y se puedan imprimir novelas mucho más largas. Entonces, será viable que este sea el principal método de impresión.
El punto que quiero tocar es que la impresión bajo demanda podría suponer un gran alivio económico para las editoriales, en especial para las independientes, que son las que tienden a aportar material de calidad y diverso, y las que llevan poco tiempo en el mercado y son más vulnerables. Las editoriales más grandes pueden beneficiarse también: si una tirada de un libro exitoso se acaba, pueden recurrir a la impresión bajo demanda mientras ordenan una segunda tirada. En un futuro podría incluso haber librerías con libros de alta demanda en inventario y una máquina (más compacta que la que existe actualmente) con la que imprimir esos libros que apenas se venden. Así, no hay tantas devoluciones, no hay tantos libros destruidos, no se pierde ni una sola venta y todo el mundo feliz.

Copyright © 2016 Ana Katzen.