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1
Lo que los escritores podemos aprender de Pokémon GO
2
La salsa marinera y la innovación en la escritura
3
Cómo hacer feliz a un escritor
4
Cómo compartir contenido sin hacer enemigos
5
3 cosas que los escritores podemos aprender de Deadpool

Lo que los escritores podemos aprender de Pokémon GO

A menos que hayas estado viviendo bajo una roca, habrás notado la presencia de personas que caminan en una dirección, se detienen en seco y luego cambian de sentido, todo esto con la cara pegada a la pantalla del celular. No, no es una nueva posición para tomar selfies. Están jugando Pokémon GO, una aplicación móvil que se ha hecho viral gracias a que superpone pokémones en el mundo real.

Esta entrada no trata sobre el juego en sí, sino sobre lo que los escritores podemos aprender de él. No lo parece, pero Pokémon GO da unas cuantas lecciones sobre escritura y marketing. No miento. En serio, esta no es una forma para desahogarme porque está lloviendo afuera y no puedo jugar. Palabra de exploradora.

Bueno, sin más, lo que podemos aprender de este juego.

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La salsa marinera y la innovación en la escritura

Una de las cosas que más me impresionó al llegar a Estados Unidos fue la variedad de productos. No había una sola Coca-Cola, sino cientos de tipos: Coca-Cola de vainilla, Coca-Cola de limón, Coca-Cola de frambuesas… Hay tantas cosas que uno no puede sino preguntarse: ¿Es necesario todo esto? ¿En verdad la gente come Cheetos verde fosforescente con chispitas de cacao hindú dorados al sol de Siberia? Pues sí. Esta diversidad traza un paralelo con el arte en general y hace poco descubrí que hay cosas que la industria de la comida puede enseñarnos sobre la innovación en la escritura. Y en especial, la salsa marinera.

Advertencia: esta entrada contiene párrafos enteros sobre comida y su aplicación a la escritura. No leer con hambre (aunque si lo que tienes es hambre de leer, pues adelante). ¡No me hago responsable por asaltos a supermercados!

Si aceptas estos términos y condiciones, pues adelante:

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Cómo hacer feliz a un escritor

Es bien sabido que la gente es más propensa a quejarse cuando algo no le agrada que a cantar alabanzas cuando algo le sorprende y le encanta. Nada más hay que buscar en cualquier página de opinión para darse cuenta de que cuando las personas expresan sus pensamientos, usualmente es para decir algo negativo. Este efecto se ve agravado en las redes sociales, donde reinan la negatividad y el mal rollo. Son pocos los que caen en cuenta que no solo pueden usar estas herramientas para criticar una lectura que no les gustó (que es completamente válido), sino también para hacer feliz a un escritor.

¿Cuándo fue la última vez que le mandaste un tuit a tu escritor favorito dándole las gracias por escribir esa novela que tanto te gustó? Porque así de fácil es. Con un tuit puedes alegrarle el día y a lo mejor hasta lo haces bailar. Verás, si a los escritores no nos importaran las opiniones de los demás, no publicáramos. Nos contentaríamos con dejar nuestros escritos en un cajón para ahorrarnos el riesgo a obtener malas críticas y pasar un mal rato. En cambio, muchos de nosotros publicamos. Lo hacemos porque nos divertimos escribiendo las historias y tenemos la esperanza de que alguien las disfrute al leerlas.

Es por esto por lo que decidí hacer esta entrada: para cortar el mal rollo con buen rollo y fomentar una cultura de intercambio un poco más apegada a la realidad. Es imposible que todas las obras que lea una persona sean malas, como sugieren los feeds de algunos usuarios en Twitter o las calificaciones que algunos dan en Goodreads. Oye, si el puntaje promedio en tu perfil es de dos estrellas, algo va mal. Como lector, también te conviene alentar a los autores que te gustan.

Sin más, acá te dejo algunas formas de hacer feliz a un escritor.

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Cómo compartir contenido sin hacer enemigos

Hace unos días, hice algunas modificaciones al blog y me busqué a mí misma en Google para probar el funcionamiento de un nuevo plugin que estoy usando (y por un impulso similar al voyerismo… aunque, ¿es voyerismo cuando se espía una misma? ¿Narcisismo? Qué sé yo). Específicamente, busqué la palabra clave “Manual de Scrivener“; hasta el sol de hoy, esa serie es una de las más populares en el blog. Imagina mi sorpresa al descubrir que mi manual había sido copiado palabra por palabra y subido a Scribd.

En caso de que no conozcas la página, Scribd es un servicio de lectura por suscripción en el que el autor sube su obra y recibe pagos por página leída. En otras palabras, este marparido copió mi trabajo y cobró por ello. Trabajo que, por cierto, está disponible gratis en mi blog.

Nivel de rage:

Una cosa es que un bloguero plagie mi guía y la ofrezca gratis, y otra es que cobre por ello. Es el pináculo del descaro.

Como volverse super saiyajin es imposible y matar gente es ilegal, me limité a reportar el plagio; los de Scribd quitaron mi guía de la página y banearon al usuario. No pongo en duda de que se creará otra cuenta y volverá a subir contenido copiado. Mantendré un ojo avizor a ver si vuelve a subir mi guía, pero no albergo grandes esperanzas con gente así. Se lucran del trabajo ajeno (aunque el creador original lo ofrezca gratis). Quiero llegar a otro tipo de personas, a los noveles que apenas están empezando, deciden crear su propio blog de escritor y creen que copiar un artículo entero está bien siempre y cuando enlaces la entrada original.

Spoilers: no está bien. Es más, podrías salir perjudicado. Aquí te explico por qué:
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3 cosas que los escritores podemos aprender de Deadpool

La película de Deadpool ya salió (spoiler: fue genial) y aquí estoy yo sin poder hablar mucho sobre ella porque no quiero arruinarla para el que no la haya visto. A pesar de este inconveniente, no voy a negar que los escritores podemos aprender mucho de la excelente labor de promoción que recibió Deadpool gracias a ciertas estrategias de marketing. Seamos honestos: queremos vender nuestros libros. La mayoría de nosotros no aspira a hacerse rico, pero si publicamos, es para que nos lean. Cuantos más lectores, mejor.

Recapitulemos: a menos que hayas estado viviendo bajo una roca, habrás oído de esta nueva película de super héroes llamada Deadpool. Lo más probable es que nunca hayas leído el cómic y solo conozcas al personaje de pasada, por la adaptación que recibió. Sin embargo, este anti-héroe desconocido por el público general logró recaudar la increíble cifra de 137 millones en su primer fin de semana. Si investigamos el desempeño de una de las películas de Batman, digamos, The Dark Knight Rises, hallaremos que esta recaudó más: 160 millones en su primer fin de semana. Va ganando Batman.

No obstante, es peligroso fijarse en los números sin analizar el contexto. Batman recaudó más, pero su presupuesto era de 250 millones de dólares. Además de esto, Batman es un héroe reconocido cuya figura ves en todos lados, desde el pasillo de juguetes en Walmart hasta las estanterías de GameStop. Todo el mundo lo conoce.

Por otro lado, Deadpool tiene una base de fans más bien modesta comparada con la de Batman. Pese a esto, logró recaudar esa impresionante cantidad con un presupuesto de tan solo 50 millones. Cubrió sus gastos el primer día que estuvo en cines. ¿Cómo logró este “héroe” poco conocido romper tal récord en el competitivo mundo de las películas de super héroes? ¿Y qué podemos aprender los escritores de este éxito?

Aquí les dejo tres cosas que los escritores podemos aprender de Deadpool.

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Copyright © 2016 Ana Katzen.