Categoría Planificación literaria

1
Mi forma de planificar una novela
2
Planificación literaria IV: el esquema
3
Planificación literaria III: la escena
4
Planificación literaria II: primeros pasos
5
Planificación literaria I: los tres tipos de escritor

Mi forma de planificar una novela

Aprovechando que terminé la primera parte de Los moradores del cielo y ya tengo el Camp NaNoWriMo encima, creo que es hora de explicar el método que uso para planificar una novela. Es algo que quería hacer después de haber escrito sobre la planificación literaria en general para que nadie se sintiera influenciado a hacer las cosas a mi modo, por así decirlo. Esto de planificar una novela es muy personal y lleva algo de tiempo dar con los métodos más adecuados a la forma de ser del escritor. Si no has leído esas entradas, sugiero que empieces por ahí.

Sin más, mi forma de planificar una novela.

1) Generar ideas (por toneladas)

Una novela empieza con una idea que rápidamente llega a otras. Probablemente tenga una historia que no me deja en paz ni para dormir, por lo que tengo una idea general de lo que ocurre, pero no un argumento. Lo primero que hago es escribir una oración sinopsis que describa lo que va a pasar. Algo así como “un hombre que al dormir despierta en otro mundo donde tiene una identidad diferente”.

Tengo cierta dirección ahora, al menos un inicio. Además de eso, tengo una sopa de ideas que necesitan ser encajadas en un argumento lógico, pero en este preciso momento es muy temprano para eso. Muchas de esas ideas son inconexas (algunas ni llegarán a formar parte de la novela) y hay pozos negros del tamaño del lago Titicaca. Hay que rellenar un poco esos huecos antes de organizar nada.
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Planificación literaria IV: el esquema

Pues llegamos al tema central, la entrada que explica en detalle la herramienta por la que los escritores de mapa resultan tan peculiares: el esquema. Sí, hay escritores que tras aplicar los primeros pasos prefieren seguir planificando, idear un esquema. ¿Pero qué es un esquema?

Un esquema es, básicamente, un documento que muestra en detalle los sucesos de una novela. De hecho, es una lista descriptiva que contiene todas las escenas que componen una obra en forma lineal. Por eso es importante saber cómo desarrollar una escena, para poder organizarlas en un esquema y poder escribirlas de forma efectiva.

Aquí es cuando la mayoría de los escritores gritan al cielo y condenan el hacer un esquema. Dicen que los esquemas limitan la creatividad, que una vez haces un esquema, tienes que seguirlo al pie de la letra, que sólo los que no pueden organizar sus pensamientos lo usan, que es imposible saber lo que va a pasar antes de escribirlo (ja) y un muy largo etcétera.

La mayoría de estos raciocinios son sólo mitos. No, un esquema no limita la creatividad; no, no tienes que seguir un esquema al pie de la letra; no, no sólo lo usan los que no pueden organizar las cosas en sus cabezas; no, no es imposible saber lo que va a pasar antes de escribirlo. Un esquema es una herramienta para evaluar la validez de un arco argumental antes de ponerse a escribir (y así evitar callejones sin salida), para experimentar de forma relativamente segura sin haber escrito 10.000 palabras que se irán a la basura.
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Planificación literaria III: la escena

Con los primeros pasos, ya tenemos una historia definida. Tenemos el argumento, los personajes, algo de información de trasfondo. Tenemos también una lista de posibles escenas y quizá una línea cronológica.

Todo bien. Pero antes de ponernos a escribir (o decidirnos a hacer un esquema bien detallado, cuya elaboración explicaré en la siguiente entrada), vale la pena estudiar qué es lo que compone una novela, qué es lo que necesitamos para construirla.

Y la respuesta es: la escena.
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Planificación literaria II: primeros pasos

Ok, ya aclaramos en la entrada pasada que probablemente seas un escritor híbrido. Eso quiere decir que ya estás planificando y ni siquiera lo sabes. Claro, a lo mejor no estás haciendo esquemas complejos con sinopsis para cada escena, pero antes de sentarte a escribir la primera línea de tu novela, tienes un montón de ideas en la cabeza por muchos meses y le vas dando vueltas a la historia, o garabateas notas en un cuaderno gastado, o haces una que otra ficha de personaje.

¿Esto cuenta como planificación? Sí. La verdadera pregunta es, entonces: ¿qué tan planificador eres? ¿Cuánto planificar de manera tal que puedas llevar una novela a buen puerto sin sentirte sofocado y qué métodos usar?

Lo bueno de esto de la planificación es que los primeros pasos siempre son algo laxos, de lo macro a lo micro. Por lo tanto, la mayoría de los escritores híbridos se sentirán cómodos con estos pasos. Los que quieran planificar más allá se verán beneficiados de aclarar lo general antes de meterse con los detalles.
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Planificación literaria I: los tres tipos de escritor

Es casi imposible meterse en un foro de escritores sin toparse con uno de estos temas: ¿eres escritor de brújula o de mapa? Es decir, ¿descubres según tu inspiración o planificas tus ideas? En estos debates, siempre está el que asegura que un libro ha de escribirse a punta de largas noches frente a una pantalla a la espera del canto de las musas; también está aquel que asegura que una novela, al ser un proyecto largo, debe planificarse hasta el más mínimo detalle o fallará irremisiblemente.

Mentira. No hay forma correcta de escribir una novela. Además, entre sentarse a escribir sin tener ni idea y planificar hasta el color de uñas que lleva un personaje terciario un lunes hay muchos puntos intermedios. La mayoría de nosotros encajamos en uno de esos puntos, por lo que es de gran utilidad ir conociendo métodos para planificar una novela.
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