Categoría Aprender a escribir

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Cómo evitar una Mary Sue Parte II: La Personalidad Núcleo (O El Verdadero Yo)
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Cómo Evitar una Mary Sue Parte I: Introducción

Cómo evitar una Mary Sue Parte II: La Personalidad Núcleo (O El Verdadero Yo)

En biología y psicología, hay un fiero debate conocido como innato o adquirido. ¿Somos o nos hacemos? Aunque la respuesta a esa pregunta todavía no se ha hallado, es innegable que dos hermanos criados en la misma casa con los mismos principios serán diferentes, a veces muy diferentes. ¿Por qué? Porque sus personalidades, sus verdadero yo, son diferentes: perciben el mundo a través de otros mecanismos.

Dependiendo de esta personalidad, una persona puede reaccionar de mil maneras distintas, algo que puede tornarse confuso. Cuando un personaje hace algo que parece ir en contra de su personalidad o incluso en contra de sus principios morales sin sufrir ninguna clase de crisis, es obvio que el autor sólo lo está usando para satisfacer la trama y el personaje que ha creado es falso. Punto.

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Cómo Evitar una Mary Sue Parte I: Introducción

“Una idea no tiene valor sin personajes creíbles para implementarla; una trama sin personajes es como una cancha de tenis sin jugadores. El Pato Lucas es a la historia de Buck Rogers lo que Jonh McEnroe era para el tenis. Personalidad. Ese es el tono, el tambor y el flautín. Olvídate de la trama.”

No estoy de acuerdo con Chuck Jones en esta. ¿Quién lee un libro sin trama y le gusta? Pero también se puede preguntar lo opuesto: ¿quién lee un libro sin personajes creíbles con los que podamos empatizar? Por más épica que sea la trama, encontramos difícil (o al menos yo) querer a un protagonista acartonado que de alguna forma mágica termina como el factor que decide el destino del mundo. No, tampoco me importa su novia rubia con un cuerpo del pecado.

El autor podrá hacer uso de un arsenal de herramientas de doble filo para hacer que su personaje aparente tener personalidad, como darle un acento que lo haga destacar, dotarle de gran atractivo físico, colmarlo de inteligencia, imbuirlo de encanto superficial y labia; antes de darse cuenta, termina con un personaje plano bendecido por los dioses: una Mary Sue o un Marty Stu. ¡Y por todos los dioses, ya estamos hartos de las Marisús!

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Copyright © 2016 Ana Katzen.