Categoría Creación de personajes

1
Cómo evitar una Mary Sue parte VI: alineación moral
2
Cómo evitar una Mary Sue Parte V: el camino interior
3
Cómo evitar una Mary Sue parte IV: atributos naturales
4
Cómo evitar una Mary Sue Parte III: la historia
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Cómo evitar una Mary Sue Parte II: La Personalidad Núcleo (O El Verdadero Yo)

Cómo evitar una Mary Sue parte VI: alineación moral

La alineación moral es un sistema inventado para los juegos de rol y juegos de mesa como Dungeons&Dragons. Es básicamente un método simplificado para definir la perspectiva moral/ética de un personaje.
Por supuesto, el sistema como tal no fue inventado para los personajes de ficción, cuyas perspectivas deberían ir cambiando a lo largo de la historia. Por ejemplo, Hermione pasó de respetar las reglas como si fueran sagradas a romperlas si la situación lo ameritaba. Sin embargo, provee un atajo rápido cuando se define qué tan propenso a romper las reglas es un personaje y qué tan bueno o malo es. Es importante definir esto para no caer en la tentación de forzar a un personaje a hacer algo contra su sistema moral establecido según su personalidad núcleo e historia sin repercusiones.

 El sistema original cuenta con dos ejes: el eje ético (Legal, Neutral, Caótico) y el eje moral (Bueno, Neutral, Malvado).
El eje horizontal, el eje ético, representa la perspectiva que tiene el personaje de las reglas sociales, el conflicto entre la ley y el caos. Una persona Legal verá la ley como un medio necesario para mantener el orden de nuestra sociedad; una persona Caótica puede ver la ley como algo bueno, pero pensar que la libertad va primero; un Neutral tiende a juzgar las leyes y decidir individualmente. 
Esto se complementa con el eje vertical, el eje moral, el cual mide si una persona es Buena, Neutral o Malvada. Los buenos tienden a servir, a concentrarse en otros. Los neutrales se concentran en su propio círculo de familia y amigos, o nosotros (sin embargo, pueden mostrarse benévolos con otros). El malvado se concentra en sí mismo (y cuando se muestra benévolo, es por su propio beneficio o para hacer el sufrimiento peor).
Con estos dos ejes de tres puntos cada uno, quedamos con 9 combinaciones posibles:

  • Legal – bueno: básicamente, creen que el mundo es bueno, la ley es buena y que están ahí para servir a otros. Estos son los caballeros de armadura brillante, los paladines, etc. Creen en la honestidad, la compasión, el deber de proteger a los más débiles. Sturm Brightblade (Dragonlance) cae en esta categoría.
  • Neutral – bueno: son personas que ayudan a otras, pero que no se sienten atados por el orden ni lo rechazan. Este persona es, sencillamente, “buena”. Gandalf (el señor de los anillos) y Dumbledore (Harry Potter) encajarían en esta clase.
  • Caótico – bueno: rebeldes y espíritus libres que luchan por el bien sin importar las reglas que se lo impidan. Usualmente se los encuentra luchando contra tiranos y opresores. Tienden a creer que el orden y la ley impiden hacer el bien. En esta clase encontramos al Zorro y Robin Hood.
  • Legal- neutral: Una persona que usa la ley como su brújula moral. La ley es lo que dicta el mal y el bien, y actuará acorde a este principio. Arrestarán a un violador o asesino, pero también son muy capaces de desahuciar a una familia. Un ejemplo de esta clase es Stannis Baratheon (Canción de hielo y fuego).
  • Neutral: indecisos por elección o por naturaleza. Viene en dos presentaciones: el que es neutral por mantener el balance y al que simplemente no le importa nada. Juzgará cada situación sin tener preferencia por el bien o el mal, por el orden o el caos. La mayoría de los seres caen en esta categoría.
  • Caótico Neutral: Estos son los verdaderos espíritus libres… o lunáticos. No se ve atado por el orden o las leyes sociales ni se ve obligado a practicar el mal o el bien. Simplemente “son”. El capitán Jack Sparrow encaja en esta categoría.
  • Legal – malvado: Tiranos y opresores. Pueden creer que la ley es más importante que el bien o sencillamente explotarla para sus beneficios. Para ellos el orden es importante, pero no da cabida para la compasión. La profesora Umbridge (Harry Potter), el profesor Moriarty (Sherlock Holmes) y Sauron (el Silmarillion) caen en esta categoría.
  • Neutral – malvado: Sólo se preocupa por sí mismo, y por obtener sus propios fines. Puede ser más peligroso que el caótico – malvado por el simple hecho de que no sabes qué hará. Cersei Lannister y Meñique (Canción de hielo y fuego) caen en esta categoría, así como Aquiles de la saga de la Sombra de Orson Scott Card.
  • Caótico – malvado: Son agentes destructores. Representan el poder absoluto, la necesidad de hacer daño. Harán lo que quieran, cuando quieran, y como son malvados, pues usualmente sus deseos implican mujeres violadas, hogares destruidos y bastantes cadáveres. Lo que sea que tengan en mente. Sencillamente, no tienen un código moral establecido. Alex (la naranja mecánica), Morgoth (el Silmarillion), Edward Hyde (el extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde) entran en esta categoría.
Podrás encontrar una descripción más detallada de este sistema en la página de alineamiento en Wikipedia.

Este sistema no es perfecto, por supuesto. Hay criaturas que tienen un código moral, pero que nos es tan extraño que sencillamente no hay forma de que nos entendamos. Los alienígenas podrían quedar fuera del sistema.

Además, es importante tomar en cuenta que los personajes de ficción cambian a lo largo de la historia. Así debería ser. Esto es sólo una ayuda para el autor, por si acaso en una escena pone que Pedro salva a Rosita, cuando en realidad Pedro es un desgraciado que nunca en la historia ha mostrado compasión y que nunca haría eso. Esto es un complemento, una posible brújula para el mapa que ya ha sido creado con la personalidad núcleo y la historia. 

Cómo evitar una Mary Sue Parte V: el camino interior

“El cambio es la única cosa en el universo que no cambia.”—Helmuth Wilhem

Cierra los ojos un momento y vuelve a tu pasado. Revive tus experiencias desde la más temprana infancia,   recuérdate a ti mismo hace cinco, diez, quince, veinte años.

Has cambiado.

No existe persona más inverosímil, más absurda que la que no cambia. De hecho, no existe tal cosa. Entonces, ¿por qué habría de existir personajes que se mueven de aquí allá cumpliendo su rol en la intrincada trama concebida por el escritor, sin exhibir el más mínimo cambio? Lo inmutable es perfecto, aburrido y apesta a Mary Sue a kilómetros.
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Cómo evitar una Mary Sue parte IV: atributos naturales

“Nunca en mi vida había visto a una persona cuya apariencia –¿cómo decirlo?—estuviera tan completamente definida por los ojos. Eran los ojos claros de su madre, pero su mirada en cierto modo fija y penetrante era incluso más marcada en el hijo, y tenía aún más fuerza y expresividad… Cuando vino a mi casa y le presenté a mi madre, ella me dijo esa noche, “¡Qué ojos tiene tu amigo!” y recuerdo particularmente que había más miedo que admiración en sus palabras.

Descripción de la Apariencia

La apariencia importa. Es lo primero que percibimos de alguien y, para ser sinceros, todos emitimos juicios basados en dichas percepciones. Asociamos ciertas características con rasgos de la personalidad, como por ejemplo, los asiáticos son genios, los judíos son tacaños, las rubias son tontas, etc. Es fácil caer en estereotipos… pero si nosotros como autores hacemos nuestra tarea y desarrollamos un personaje con personalidad, no hay de qué preocuparse. Podemos hacerlo todo un Adonis o una Afrodita y seguirá sintiéndose real por más que algunos digan que es Mary Sue. Si bien es cierto que una Mary Sue tiende a ser excesivamente hermosa (o apuesto), lo que la define como tal es su carencia de personalidad y el hecho de ser absolutamente perfecta.
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Cómo evitar una Mary Sue Parte III: la historia

¿Que es un hombre sino la suma de sus recuerdos? ¡Somos lo que vivimos, los cuentos contamos!” – Sujeto 16

La historia de un personaje es algo que el lector raras veces ve en su
totalidad, a menos que se trate de una especie de biografía como Crónica
del Asesino de Reyes. Cuando se hace mención de la historia previa del
personaje o se muestra detalladamente, lo más probable es que estemos
hablando del protagonista o de un personaje casi tan importante como él o
ella. Sin embargo, es mucho más común (al menos en el caso del héroe)
poner tan sólo un poco de su historia en los primeros capítulos, mostrar
lo que es normal en su vida: su entorno, sus interacciones con otras
personas y, posiblemente lo más importante, sus aspiraciones.


Tomemos por ejemplo a Frodo. Con tan sólo los primeros capítulos del
libro, ya sabemos unas cuantas cosas de él. Es un hobbit joven adoptado
por el excéntrico Bilbo. Frodo es amable, tranquilo, cortés,
generalmente reservado y callado. Muchas veces se lo ve solo, pero
sabemos que tiene amistades y quienes son, aparte de con quien prefiere
no mezclarse. Además sabemos que si por él fuera, no saldría de la
Comarca nunca; aunque tiene esa curiosidad por el mundo exterior
instigada por Bilbo, no es de abandonar todo lo que tiene en busca de
una aventura sin sentido.

Harry, un personaje cuya historia dice mucho

Podemos aprender mucho de un personaje sabiendo un trozo de su historia.
Después de todo, nuestra historia también juega un papel importante en
cómo nos desenvolvemos, pues las experiencias forjan nuestra percepción
del mundo hasta cierto punto aún no comprobado por la ciencia. A Frodo
no se le hubiera metido en la cabeza salir de la Comarca sin haber
tenido a Bilbo en su vida. Su personalidad núcleo no va con ello, pero
basta la presión del señor oscuro para que se embarque en una de las
jornadas más memorables que hayamos leído jamás.

Aunque hasta los sucesos más pequeños pueden tener repercusiones
gigantescas en el comportamiento de una persona, basta con enfocarse en
el ahora y en tener un boceto de cómo llegó ahí. Queremos saber cómo es
la vida de este héroe, cómo se comporta en público, qué piensa, cuáles
son sus valores, sus fortalezas y debilidades, con qué tipo de gente
forma amistades duraderas, y, por encima de todo, queremos saber qué
aspiraciones tiene. Queremos saber qué lo impulsa. Hay algo mágico y
maravilloso en los sueños de la gente, por más pequeños que sean.
Cualquiera puede hablar de sueños, pero cuando vemos a un personaje
trabajando por hacerlos realidad, de repente nos importa. Queremos ver
qué le hará el autor al pobre protagonista y qué hará él para vencer los
obstáculos. Lo que queremos es un personaje real que nos haga aclamar
por él en cada giro de la historia.

Pero antes de que nos importe el héroe, queremos hacernos una idea de
quién es. El autor no puede poner en la primera página “este tipo es
pobre, pero es buena gente y quiere ser médico” y después en la página
tres escribe que llegan los orcos destruyendo todo y nuestro héroe de
turno les vence a todos porque es el elegido. Ya hemos visto tantos de
esos tipos que cuando vemos uno más nos da dolor de cabeza de tanto
poner los ojos en blanco. Nos gustan personajes con fortalezas y
debilidades, con miedos y aspiraciones. El autor nos da una idea general
de la personalidad del héroe enseñándonos su vida cotidiana y luego
conminándole a tomar una aventura que pone en riesgo lo que quiere, o
por el contrario, podría concedérselo. Le propone desafíos cada vez más
difíciles, lo pone bajo presión, a veces lo quiebra. ¿Qué hace que el
héroe siga avanzando? Porque si el autor ha hecho su trabajo, tiene que
haber algo, y ese algo no fascina, nos encanta y nos engancha a
la historia porque no sólo queremos saber cómo terminará la trama, sino
cuál será el destino de nuestro héroe.

La verdad es que yo elijo la personalidad y luego trabajo en la
historia, pero de cuando en cuando me ha pasado que a partir de la
historia previa voy moldeando la personalidad. Al final, gran parte de
lo que sé no es siquiera mencionado luego. Son cosas que yo sé e iré
mostrando si considero que es un punto crucial o al menos relevante. La
idea tampoco es poner un montón de información que sólo consume páginas,
hay una trama que revelar. Es sólo que exploro el personaje a fondo
para conocerle bien y saber qué papel puede desempeñar.

Si el personaje es importante, me hago muchas preguntas sobre él. Para
descubrir su entorno, exploro su familia (¿Familia estable o separada?
¿Hijo único o el décimo hijo?), su posición social, su situación
económica, su nivel de educación, sus valores, sus amistades, sus
aspiraciones para el futuro, su percepción de su vida (¿le gusta o le
aburre? ¿Está conforme con su situación actual?), etc. Voy pensando cómo
quiero que sea y qué podría motivar a alguien de su personalidad e
historia a seguir adelante en las situaciones más desafiantes. Saco
también sus debilidades. Un personaje sin debilidades es perfecto, y
quien es perfecto no tiene posibilidades de cambio. Eso aburre, no se
siente real.

Toda esta información nos da una idea de lo que supondrá un desafío para
este personaje y lo que no tanto, y las posibles fuentes de conflicto
para él o ella. Eso es una mina de oro, porque eso es precisamente lo
que queremos: conflictos, tantos internos como externos. Somos
sadomasoquistas, ¡cómo nos gusta ver sufrir al prota y cómo nos encanta
sufrir con él!

Ya con esto tenemos un buen personaje, lo suficiente para conocer qué
hará con ganas y qué no haría ni a balazos. Podemos hacer que lluevan
conflictos sobre él o ella y en lugar de moverle como si fuera una pieza
de ajedrez sin vida para satisfacer la trama, se moverá solo: tendrá
preferencias, y cuando tenga que ir contra ellas, veremos un conflicto
en su mente, cierta resistencia que no le resulta fácil sobreponer. Ahí
sabremos que es real.

Sigue atributos naturales (apariencia física y expresión de las emociones)

Cómo evitar una Mary Sue Parte II: La Personalidad Núcleo (O El Verdadero Yo)

En biología y psicología, hay un fiero debate conocido como innato o adquirido. ¿Somos o nos hacemos? Aunque la respuesta a esa pregunta todavía no se ha hallado, es innegable que dos hermanos criados en la misma casa con los mismos principios serán diferentes, a veces muy diferentes. ¿Por qué? Porque sus personalidades, sus verdadero yo, son diferentes: perciben el mundo a través de otros mecanismos.

Dependiendo de esta personalidad, una persona puede reaccionar de mil maneras distintas, algo que puede tornarse confuso. Cuando un personaje hace algo que parece ir en contra de su personalidad o incluso en contra de sus principios morales sin sufrir ninguna clase de crisis, es obvio que el autor sólo lo está usando para satisfacer la trama y el personaje que ha creado es falso. Punto.

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