Categoría Cómo escribir peleas

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Cómo escribir peleas (in)creíbles: magia
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Cómo escribir peleas (in)creíbles: escudos y armaduras
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Cómo escribir peleas (in)creíbles: arcos y armas de fuego
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Cómo escribir peleas (in)creíbles: varas y armas de asta
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Cómo escribir peleas (in)creíbles: porras, mazas y martillos

Cómo escribir peleas (in)creíbles: magia

Seguimos con la serie Cómo escribir peleas (in)creíbles. Si escribes fantasía, hay un 99% de probabilidades de que vayas a meter magia y un 80% de que la uses en combate. Lo delicado del asunto es que la magia rompe las reglas de la realidad y confiere a sus usuarios el poder de lograr hazañas más allá de nuestro entendimiento. Si un mago puede hacer levitar una roca, ¿qué le impide elevar a una persona quince metros en el aire y dejarla caer? No importa la calidad de la armadura que lleve la víctima: va a morir sin haber dado pelea.

Es por esto por lo que es importante elaborar un sistema de magia definido con sus limitantes. Creo que la mejor manera de explicar esto es con ejemplos. Empecemos con Avatar.

En el universo de Avatar, algunas personas pueden usar magia elemental. No obstante, el creador añadió otra característica que no se había usado aún con este tipo de magia: artes marciales. En este video, el primer Avatar controla los cuatro elementos para capturar a Vaatu, el espíritu del caos.

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Cómo escribir peleas (in)creíbles: escudos y armaduras

Seguimos con la serie Cómo escribir peleas (in)creíbles. Hasta ahora hemos hablado exclusivamente de formas de hacer daño. Antes de adentrarnos en la magia y el combate contra seres mitológicos —elementos que rompen las leyes de la realidad—, considero apropiado hablar también de formas de defensa reales: escudos y armaduras. Ya sabes, cosas que te mantienen con vida.

Escudos

Si evalúas el equipo militar que solían usar los guerreros antiguos, te percatarás de que muchos de ellos usaban un arma a una mano, como una lanza corta o una espada, y un escudo. Te preguntarás: ¿por qué tan poca gente ocupaba ambas manos con dos armas, una técnica tan popular en los videojuegos? Bueno, cuando te enfrentas a alguien que porta una lanza y la arroja contra ti, tal vez seas lo bastante hábil para golpearla en pleno vuelo y sacarla de trayectoria. Pero si tienes a varios sujetos intentando agujerearte, no hay forma ni manera de que puedas defenderte solo con dos armas. Vas a terminar como Pinhead de Hellraiser. Solo que muerto.

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Cómo escribir peleas (in)creíbles: arcos y armas de fuego

Seguimos con la serie Cómo escribir peleas (in)creíbles. En la entrada pasada estudiamos armas arrojadizas como las lanzas. En esta evaluaremos lo que ocurre cuando achicas una lanza para convertirla en flecha y usas un arco o una ballesta para dispararla. Luego, estudiaremos las armas de fuego y enumeraremos algunos errores comunes. Busca un lugar cómodo y empecemos.

Peleas con arcos

Los arcos son armas tan antiguas como versátiles. Es fácil improvisar uno aunque no siempre se tenga acceso a madera de buena calidad, son baratos en comparación con otras armas, el usuario apenas requiere protección o armadura y se puede atacar a distancia.

El arco se usaba tanto para cazar como para la guerra, lo cual hacía doblemente conveniente tener arqueros en las filas de un ejército. De hecho, algunos ejércitos estaban compuestos casi completamente por arqueros; en otros casos, los arqueros jugaron un papel decisivo. Los hunos y los mongoles son prueba de que los arqueros a caballo son una combinación mortal, y gran parte del éxito de los ingleses durante la guerra de los Cien Años se debía a sus longbowmen (quien haya jugado Age of Empires II me entiende).

Bueno, uno de tus personajes lucha con un arco. ¿Qué debes saber al respecto?

Primero, que se requiere algo de fuerza para manejarlo. La potencia del arco suele medirse en libras, que representan la presión que ejerce el arma sobre el cuerpo (especialmente los brazos y la espalda), cuando se retrae la cuerda. Quien se inicie en la arquería probablemente lo haga con un arco de menos de 30 libras y vaya subiendo conforme aumente su fuerza y mejore su técnica. Esto puede años de entrenamiento, porque aunque puedas disparar un arco de setenta libras, no quiere decir que puedas hacerlo decenas de veces, como se veían obligados a hacer los arqueros en un ejército.

Si tomamos en cuenta que algunos arcos excedían las 100 libras y exigían que el arquero usara el peso de su cuerpo, no es de sorprender que desarrollar la fuerza y la precisión necesarias para el combate tomara años de entrenamiento duro en algunos casos.

Así que no, tu protagonista no va a aprender a disparar en una semana de campamento con los elfos. Lo más probable es que tras esa primera semana, todavía le estén doliendo los músculos de la espalda y los brazos. Si vas a hacer a una arquera, que ya sepa disparar o dale el entrenamiento adecuado.

La habilidad de disparar un arco y de improvisar uno sería muy valiosa en algunas situaciones. Si el personaje no dispone de armas de caza, puede hacer arco y flecha para procurarse el almuerzo. También sirve como defensa. Ni siquiera se necesita madera. Este chico hizo un arco con PVC. Imagino que sería de lo más útil durante el apocalipsis zombi.

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Cómo escribir peleas (in)creíbles: varas y armas de asta

Seguimos con la serie Cómo escribir peleas (in)creíbles. Hasta ahora he hecho mucho énfasis en el peso ligero de la gran mayoría de las armas y en su pequeño tamaño. Ahora bien, no voy a negar que, a veces, tener un arma más larga que la del oponente es una gran ventaja porque la longitud adicional te permite mantenerlo a distancia. Si estás fuera de su alcance, no podrá hacerte daño por más que te mire con rabia. Para eso sirven las varas y las armas de asta. Puede que tu oponente tenga una espada de acero valyrio de un metro de largo, pero si le metes un palazo a la sien con tu lanza de dos metros, nada podrá hacer él (y tú tienes espada nueva. ¡Yupi!). Así que en esta entrada nos vamos a concentrar en armas largas: bo, lanzas, alabardas y demás.

Como siempre, empecemos por la definición. Las armas de asta consisten en un palo largo en cuyo extremo se coloca una moharra. La principal ventaja de estas armas es que son largas, lo cual permite al usuario mantener al enemigo alejado. Uno podría pensar que si el contrincante consigue acercarse demasiado, el arma sería inútil, pero lo cierto es que es muy fácil retraer el palo y agarrarlo cerca de la moharra para usarlo a modo de cuchillo.

Como las varas y las armas de asta están hechas de madera, son también muy ligeras y esto facilita su manejo: es muy fácil cambiar de ángulo y pasar de la defensa a la ofensiva. Además, el material implica que son muy económicas y sencillas de fabricar. En muchos lados la madera sobra. Es por esto por lo que armas como la lanza estaban tan presentes en los ejércitos medievales.

Huelga decir que el diseño no viene sin desventajas. Al ser de madera, no son tan durables como las espadas. Hay que aclarar que tampoco es que sean muy fáciles de romper, pues la madera usada en estas armas suele ser dura y elástica, como la del fresno. Un espadachín no va a cortar una lanza en dos así como así. No obstante, hay que reconocer que la madera puede romperse. He visto dos bo que se han roto en plena práctica por darle muy duro a BOB (si tienes curiosidad, este es BOB. Intimida, pero en realidad es un sujeto callado y sensible). Esos bo eran algo viejos, pero el hecho es que se rompieron, cosa que no habría pasado con una maza metálica, por ejemplo.
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Cómo escribir peleas (in)creíbles: porras, mazas y martillos

Seguimos con la serie Cómo escribir peleas (in)creíbles. En la entrada pasada, estudiamos la versatilidad de las hachas y desmentimos algunas nociones erradas. En la entrada de hoy, nos adentraremos en el mundo de unas armas cuyo diseño es similar al de las hachas, pero carecen de filo: porras, mazas y martillos. Ya sabes, armas para machacar gente.

Antes de adentrarnos en las diferencias entre cada tipo, será conveniente que estudiemos sus similitudes. Las porras, las mazas y los martillos son armas de percusión, esto es, no causan daño por corte, sino por impacto. Cabe destacar que, a pesar de esto, no son muy pesadas. Al igual que las espadas, el peso raras veces excede los tres kilogramos. En realidad, la diferencia es que la mayor parte de la masa está concentrada hacia la punta del arma, lo cual le añade fuerza al golpe.

Esto implica que estas armas son excelentes para combatir contra armaduras de todo tipo. Como descubrimos en el apartado de espadas, es imposible cortar una armadura por más afilada que sea la hoja, por lo que el espadachín se ve obligado a dar estocadas en los puntos expuestos o a invertir el agarre para usar la empuñadura como martillo improvisado (mordhau). Claro, si tienes un martillo, no tienes que hacer nada para adaptar tu arma: un buen golpe a los brazos y romperás huesos; si asestas a la cabeza o el pecho, el golpe es letal 9 de cada 10 veces.

Incluso si el oponente lleva armadura de placas de acero, un golpe bien dado a uno de estos puntos sería mortal aunque la armadura no sufra mayores daños. El motivo es que la armadura es rígida y no absorbe la fuerza del golpe. Cierto, por debajo se solía llevar un gambesón, una prenda acolchada que facilitaba el uso de armaduras… pero no es ningún escudo. Piensa en los automóviles de la década de los 60, que estaban hechos de metal rígido, por lo que los que iban dentro quedaban muy mal en caso de accidente. En cambio, los automóviles modernos se deforman así para absorber la fuerza del impacto y evitar daños a los pasajeros.
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