Reseña — La máquina natural — Ignacio Fernández

La máquina natural es una novela postapocalíptica escrita por Ignacio Fernández y publicada por Baile del Sol.

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Sinopsis

Su casa ni siquiera forma parte del pueblo, aislada entre los nevados declives y los montes de pinos y araucarias, pero ha aprendido a vivir en esas condiciones e incluso ha conseguido que los vecinos sean complacientes con él y sus excentricidades.

En su rutina no cabe nadie más que su perra y un trabajo solitario, de modo que no sabe cómo actuar la mañana en que tres desconocidos armados, dos hombres y una joven embarazada que parecen estar huyendo de alguien, irrumpen en su cabaña. No imagina qué pueden querer de él ni comprende la historia de caos y desolación que traen consigo: dicen que abajo, en las ciudades, en todas partes, la civilización ha desaparecido; dicen que el mundo humano ha dejado de funcionar; dicen que a partir de ahora, todos deberán aprender a sobrevivir. Y Francisco, tan rehén del revólver como de la incredulidad, acabará comprobándolo por sí mismo cuando los guíe hasta el pueblo y lo encuentren vacío, con las casas abandonadas y los animales liberados.

Ficha técnica

Título: La máquina natural
Autor: Ignacio Fernández
Editorial: Baile del Sol
ISBN: 978-84-16320-87-5
178 páginas
Precio: 13,00 €

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Reseña de La máquina natural

Por lo general, organizo mis reseñas para evaluar por separado los distintos elementos que componen una obra. En este caso resulta un poco difícil, pues La máquina natural a veces tiene un aire de antología de relatos relacionados más que de novela. Por lo tanto, considero adecuado escribir esta reseña a partir de las impresiones que me dio el libro.

Lo primero que notará el lector es el estilo, un poco sobrecargado, incluso barroco.

Cuando, al atardecer, los primeros copos del día les rocen las mejillas y, en su caída oblicua, enturbien la visión de las desoladas laderas chilenas, el burro Número Uno ya se habrá mancado y yacerá a considerable distancia montaña arriba.

El Hereje encabezará la marcha, haciendo y exigiendo silencio, y tanteará el terreno con una rama reumática y curvada, una reseca rama de pino, porque la nieve de la víspera estará ya derretida y formará barrizales que podrían costarles el burro que les queda. Unos pasos más atrás lo seguirá Fernández y, por último, a una brida de distancia, resoplarán las humeantes fosas nasales de Número Tres, en cuyo lomo Ángeles irá sentada de lado.

En lo personal, cuando me enfrento a un estilo así, me preparo para dejar de lado el argumento y concentrarme en el tema, en el trasfondo, en el mundo interno de los personajes. Es un estilo que se presta a la reflexión más que a la acción. Este recurso, aunado a la información que se presenta de manera fragmentada, obliga al lector a trabajar para entender qué es lo que está ocurriendo y a desenterrar el corazón de la obra.

Me encanta que un autor me rete, que me deje el cerebro hecho un revoltijo.  La cuestión es que, al menos en el caso de La máquina natural, no experimenté esa maravillosa confusión. Si tuviera que resumir la cuestión, sería: el mundo se acaba, las personas buscan sobrevivir aunque sea un día más, la cosa empeora, se acaba la novela. Más o menos es eso.

Y es justamente por eso por lo que La máquina natural no terminó por convencerme: porque ya he leído esta historia. Porque no aporta nada nuevo. Porque los temas que se tratan están a la vista a modo de afirmación más que de planteamiento, demasiado obvios para reflexionar sobre ellos. La desesperación, la influencia de la religión, el fanatismo, son temas que están ahí sin que el lector tenga que esforzarse mucho por descubrirlos y asimilarlos.

¿Es una mala novela? No. A pesar de todo, tiene su encanto. El final, por ejemplo, es abierto, y esto siempre da paso a la duda. Tal vez sea que esta novela no es para mí.

Calificación final

3-gatitos

 

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