Reseña — El Demacre — Juan Muñoz Flórez

El Demacre es una novela negra escrita por Juan Muñoz Flórez y publicada por la editorial Amarante.

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Sinopsis

“El Demacre” narra la historia de Diego, un “joven” madrileño de treinta y cinco años, cínico y hedonista, que busca prolongar a toda costa su vida parasitaria y fácil junto a Deyanira, su bella novia hispano-cubana de veinte años y estudiante de Historia del Arte. Para ello, y tras ver cómo sus sucesivos planes delirantes por ganar dinero fracasan uno tras otro, no duda en recurrir a un antiguo compañero de colegio, el Chi, quien se gana la vida pasando droga a domicilio, con la intención de trabajar para él. Sin embargo, pese a un inicio prometedor, pronto se torcerán las cosas para Diego. A los problemas con Deyanira y a su lucha sin cuartel contra su propio ego, se sumará la muerte de una chica en el after en el que Diego pasa droga los fines de semana y al que todos se refieren como “El Demacre”.

Ficha Técnica

Título: El Demacre
Autor: Juan Muñoz Flórez
Género: Novela negra
Editorial: Amarante
ISBN:  978-84-945598-4-6
260 páginas
Tamaño: 15 x 21 cm
Precio: 18 €

Reseña de El Demacre

Cuando leí la sinopsis de El Demacre, decidí que dejaría la lectura hacia el final de mi valoración de los Premios Guillermo de Baskerville, más que todo porque la sinopsis me generaba expectativas muy altas con respecto al protagonista. Me fascinaba la posibilidad de que el autor pudiera haber construido a un personaje «cínico y hedonista» que terminara por engancharme, pues estas criaturas suelen estar llenas de contradicciones y humor. Por otro lado, no son pocas las ocasiones en las que un escritor ha arruinado una obra con un personaje tan repulsivo e insufrible que la mera lectura del libro produce secuelas médicas a largo plazo.

Diego es un treintañero narcisista cuya mayor aspiración es seguir viviendo de la teta del Estado mientras se toca los huevos y se esnifa unas rayas. Eso de trabajar es de subnormales atrapados en el sistema, no va con un genio como él, no, señor. Tras agotar todos los recursos de becas y paro, incursiona en otras formas de ganar dinero fácil y termina convencido de que la única manera de continuar su estilo de vida es convirtiéndose en camello, por lo que se pone en contacto con un compañero de clases de la infancia, el Chi, que ahora se gana la vida pasando drogas a domicilio. Es así como nuestro protagonista termina involucrado en la muerte de una mujer en el after donde trabaja, El Demacre.

El argumento de El Demacre está bien elaborado. Tiene su inicio, su nudo, su desenlace. No escatima lo importante ni se extiende hacia el infinito. Hay tensión a lo largo de la obra y un final bien planteado y desarrollado.

Además, los personajes son fenomenales. Usemos a Diego como ejemplo. Un personaje así fácilmente podría resultar insoportable. Sin embargo, el autor lo ha construido de forma tan eficiente que, aparte de verosímil, resulta hasta entrañable el maldito. Para empezar, está lleno de contradicciones. Se ama a sí mismo más que a nada, pero está locamente enamorado de su novia, y está convencido de que un amor que no sea explosivo no es amor verdadero.

Por eso no podía permitirme perderla, porque sabía que ya no habría otra igual. Y no quería pasarme el resto de mi vida teniendo que hacer solo todo aquello que durante un año y medio había tenido la puta suerte de poder compartir. Y si no resultaba, siempre me quedaba la opción de hacerme un Ana Karenina y en vez de subirme al tren, que el tren se subiera a mí. Yo siempre había sido de la opinión de que la vida estaba en general muy sobrevalorada. Y ahora que trataba de imaginármela sin Deyanira, más.

El hombre no se rige por las mismas reglas que el ser humano normal sin que esto resulte insoportable. A pesar de su narcisismo, es leal, y su sentido del humor produce más de una situación hilarante, especialmente cuando el Chi y Richi están involucrados porque los pobres son más cortos que manga e’ chaleco.

Terminé mi relato. El Chi le dio un trago a su cerveza con expresión preocupada. Me fijé en el Richi. Estaba descompuesto.
—No vas a darnos la puñalá trapera, ¿verdá, Dieguito? —preguntó casi con lágrimas en los ojos.
—Qué va, joder. No te digo que hace diez minutos no lo hubiera hecho, pero después de haber visto el bachateo ese que te traes, imposible. Delatarte sería un crimen contra el patrimonio artístico inmaterial de la humanidad.
Pero como vi que me había vuelto a pasar de listo los cojones y el chaval no parecía muy seguro de haberme entendido, subtitulé:
—Que m’aj ganao, ninio.
—¡Vamos! ¡Vámonos! —y me cogió las manos entre la suyas—. ¡Qué grande, Dieguito! ¡Qué grande
Me pregunté si para adoptar un Richi habría mucha lista de espera.

Como habrás visto en el fragmento, los diálogos también son excelentes, tú.

En definitiva, El Demacre es una novela negra bien construida, con un argumento sólido, subtramas satisfactorias y personajes molones. Solo una última cosa:
drugs are bad

Valoración final

4-gatitos

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