Error de escritor #13: vuelta de tuerca mal construida

Seguimos con la serie Errores de escritores (que tenía un poco abandonada porque me había olvidado por completo de ella). En estos días me dio por sacar mis libros favoritos de la estantería para evaluar los elementos que compartían. Me di cuenta de que la mayor parte de ellos están ambientados en mundos ficticios extraños con reglas extrañas. A pesar de esto, sus argumentos son sólidos, lógicos, e invariablemente incorporan al menos una vuelta de tuerca que me dejó boquiabierta la primera lectura.

¿Que qué es una vuelta de tuerca? Es un giro argumental, lo que se conoce como plot twist en inglés: el argumento da un cambio radical y toma una dirección inesperada, que, sin embargo, se apega a las reglas preestablecidas por la novela y por lo tanto resulta lógico en retrospectiva.

La mayoría de los autores emplean estos cambios cerca del final de la novela, antes de la resolución, pero no es inaudito que estén hacia la mitad y que haya más de uno. También hay obras que dan un giro tremendo y acaban poco después con un final abierto. Un ejemplo sería la película El planeta de los simios de 1968. Si no la has visto, sáltate el video y ve a ver la película original. En verdad tiene un final espectacular.

La vuelta de tuerca es una herramienta poderosa porque, bien usada, obliga al lector a revaluar el argumento desde el inicio hasta ese momento culminante, le da un nuevo significado a la lectura, juega con las emociones. ¿A quién no le gustaría dejar al lector boquiabierto? La cuestión es que no es tan fácil lograr este efecto. Por cada buena vuelta de tuerca que he tenido el placer de leer, he sufrido cien mal construidas, metidas con calzador, usadas como truco de magia barato. Así que, por el bien de mis futuros escritos y mis próximas lecturas, comparto con ustedes esta entrada sobre cómo evitar una mala vuelta de tuerca.

Una vuelta de tuerca aporta a la trama

Ojo: no todos los elementos tienen que hacer avanzar la trama. El lector necesita escenas introspectivas que le ayuden a conocer mejor a los personajes y a digerir todo lo que ha ocurrido. No obstante, un giro argumental es una de esas cosas que deben desarrollar el argumento en un 99.99999999 % de las veces. Por ejemplo, fijémonos en el final de Sexto sentido, (película de Shyamalan antes de que este decidiera arruinar Avatar: The Last Airbender). El espectador no solo siente que le han serruchado el piso, sino que comprende mejor todo lo que ha ocurrido. La vuelta de tuerca está ahí para explicar la trama.

En otros casos, un giro desarrolla el argumento, posibilitando que ocurran eventos nuevos. Así, aunque el lector intuya la vuelta de tuerca, se sorprenderá por los acontecimientos posteriores porque son interesantes.

Ahora veamos un mal ejemplo: The Maze Runner (El corredor del laberinto en España). Le tengo muy poca estima a esta serie, por ponerlo con delicadeza, y creo que la mayor parte de mi rencor como lectora se debe a que el autor intentó meter giros argumentales que no aportaban nada a cada rato solo para generar sorpresa. Al final, la táctica lo metió en un atolladero del que no pudo salir en la última entrega de la saga y, encima, siguió metiendo giros porque solo así podía mantener enganchado al lector. Muchos de los fans de la serie se sintieron estafados por esta práctica deshonesta. Los giros complican la trama, mas no la desarrollan.

Lo que podemos aprender de esto es que las vueltas de tuerca cumplen un objetivo narrativo. No están ahí solo para sorprender al lector.

Una vuelta de tuerca es coherente

Aunque los giros argumentales deben sorprender al lector, no deben ser inverosímiles. Por ejemplo, una historia sobre un niño pobre en nuestro mundo, sin magia ni nada, no debería terminar con un hada madrina dándole un cheque de cien millones de dólares, sobre todo si el personaje no ha trabajado para ganárselo. Ciertamente, sería un evento inesperado, pero el lector tendría todo el derecho de sentirse furioso por ese deus ex machina tan descarado.

Para que el argumento sea verosímil y la vuelta de tuerca sea coherente, hay que establecer una serie de reglas; también conviene dejar pistas aquí y allá, para preparar al lector sin arruinar la sorpresa. Las obras de fantasía no son la excepción. Es muy fácil meter a los personajes en un embrollo y resolver todo con un conjuro del que el lector no tiene ni idea.

No te vayas por el camino fácil. Reflexiona sobre las reglas de tu mundo, lo que están buscando tus personajes y los obstáculos a los que se enfrentarán. Evalúa la trama para ver dónde puedes meter una vuelta de tuerca, lo que necesitas para construirla, cómo afectará a los personajes y hacia dónde se dirigirá el argumento a partir de ese momento.

Una vuelta de tuerca aumenta la tensión

Por lo general, una vuelta de tuerca hace que la tensión suba a un punto álgido. De ahí que la mayoría de los escritores la usen para marcar el clímax o poco antes de este, pero sus historias no culminen con una: así pueden mantener al lector enganchado y les da tiempo de resolver los problemas que surjan a partir del giro, al menos de forma temporal. También es el motivo por el que los giros tipo «pero todo fue un sueño» son tan decepcionantes. No elevan la tensión, sino que la reducen a nada: resulta que el protagonista nunca estuvo en peligro de morir en las fauces de un dragón porque estuvo todo el tiempo en su cama con mami y papi en la habitación de al lado.

El lector tiene que querer seguir leyendo, no sentirse estafado.

vuelta de tuerca

Si tu lector no queda así, algo falla.

Una vuelta de tuerca altera las emociones

Los giros argumentales juegan con los hechos que el lector ya ha aceptado, lo cual convierte la tarea de alterar la realidad en una misión casi imposible. A veces, esta subversión entra en conflicto con las emociones del lector. Por ejemplo, si el lector lleva media obra encariñándose con un personaje cojo que hace todo por su hijita y dona la mitad de sus ingresos a la caridad, podría no hacerle gracia que este sea el asesino que ha estado raptando y matando niños. Del amor pasarán al asco y la rabia en un pestañeo.

Y he ahí lo delicado: un cambio tan radical podría hacer que el lector se quede descolocado. No obstante, esta nueva revelación abre mil posibilidades. Por ejemplo, el escritor podría jugar con los sentimientos de culpa del personaje y con su necesidad inexplicable de matar niños a la vez que lo muestra como padre ejemplar y ciudadano caritativo de puertas afuera. Esa sería una opción interesante porque, gracias a esta vuelta de tuerca, no tenemos una revelación y ya, sino desarrollo argumental y emocional.

Algunas vueltas de tuerca típicas

Hay tantas formas de escribir vueltas de tuerca como hay relatos y novelas, por lo que no puedo enumerarlas aquí. Tal vez la originalidad no sea tan importante como la forma. En muchas obras se revela información a modo de giro argumental. Esto no quiere decir que una revelación sea poco original. Siempre y cuando la vuelta de tuerca aporte a la trama, sea coherente, aumente la tensión y altere las emociones del lector, este no tendrá problemas en aceptar los acontecimientos y querrá seguir leyendo.

Aquí te dejo algunos tropos con los que puedes jugar. Experimenta con ellos y busca nuevas formas de alterar tu historia.

  • Revela información: la vuelta de tuerca por excelencia porque el lector no lo sabe todo. Como escritor, a veces te conviene guardarte algo de información para sacarla a la luz en el momento adecuado. Un buen ejemplo de esta táctica es el memorable: «No, yo soy tu padre» que le dice Darth Vader a Luke. Seguro, ahora todo el mundo sabe de esta relación, pero en ese entonces nadie se lo esperaba. Obi-Wan le había dicho a Luke que Darth Vader había matado a su padre, con lo cual el tema quedó zanjado. A esto se lo conoce como pista falsa.

vuelta de tuerca star wars

  • Mata a un personaje importante: los lectores están condicionados a confiar plenamente en que los héroes van a salir con vida, sobre todo si estos caen bien. Lástima que los escritores a veces tengamos otros planes. Matar a un personaje importante no solo afectará el estado emocional del lector, sino que también dejará claro que nadie está a salvo. Siempre y cuando no se trate de una muerte innecesaria, todo bien.
  • Haz que tus personajes choquen: si haces tu trabajo bien, cada personaje importante tendrá un objetivo. Incluso cuando el beneficio común los obligue a cooperar, sus personalidades podrían no ser compatibles. Cierto, una novela en la que el grupo se pelea a cada rato es insoportable, pero si una situación inesperada saca a colación nuevos motivos para un conflicto interpersonal o agrava los ya existentes, podríamos tener una buena oportunidad entre manos. Y eso sin siquiera hablar del tema de la traición, que es tremenda vuelta de tuerca si se usa bien.
  • Escribe una victoria pírrica: la mayoría de las historias que consumimos nos han hecho creer que el protagonista obtendrá lo que quiere al final, sea lo que sea, y vivirá feliz por siempre. Sin embargo, a veces la gente tiene que pagar precios demasiado altos para alcanzar sus objetivos: la vida de un amigo, el amor del cónyuge, la salud física y mental… son muchas las cosas que se pueden perder en el camino. Además, lo que el personaje quiere podría no ser lo que necesita en realidad. Un giro en el protagonista obtenga lo que quiere a un costo demasiado elevado o no esté satisfecho con lo que obtuvo podría ser interesante.
  • Acaba con todo: Esta es una inversión del giro anterior en el sentido de que, en el anterior, al menos el protagonista gana. A veces no da ni para eso, ya sea porque el fin del mundo no puede evitarse o el héroe no ha logrado prevenir que el antagonista se haga con cierto artefacto mágico. El lector espera que el héroe gane. Esto no siempre ocurre. Hay que tener cuidado, porque esta clase de vuelta de tuerca es fácil de construir mal. No obstante, en géneros como la distopía clásica, no es atípico dar un giro abrupto y acabar con un final abierto. Este tipo de obras están diseñadas para incitar al lector a pensar, no para entretenerlo y hacerlo sentir happy.

¿Tienes algún otro truco para escribir una buena vuelta de tuerca? ¡Compártelo en los comentarios!

8 comentarios

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  • Me alegra mucho de que haya vuelto a escribir sobre los errores de escritores y con un tema bastante ilustrativo. Como todo, para hacer los giros de truecas, uno debe saber en qué momentos hay que usarlos, ni abusar de ellos. Es un error típico cuando el escritor desea hacer algo que dejé con la boca abierta al lector como sea. Es bueno conocer estos problemillas. Saludos.

  • ¡¡Ya echaba de menos esta serie de artículos!! Y has vuelto a ella por todo lo alto 😉
    Me ha encantado este post, muy completo con los pros y los contras de una técnica que puede hacer que no olvides nunca un libro y también lo contrario, que solo desees olvidarlo. En verdad, qué malo es encontrar una vuelta de tuerca sin sentido.
    Creo que los consejos que ofreces para no fallar en esta tarea están muy bien, claros y útiles.
    ¡Muchas gracias! Y hasta el siguiente artículo de la serie

  • El acaba con todo me recuerda a Vampiro la Mascarada, una línea argumental de juego de rol de mesa que no dejaba de decir que la Gehena (una suerte de Apocalipsis vampirico) vendría pronto. Había todo un grupo (en el que estaban aproximadamente la mitad de los personajes) que denunciaba eso como una leyenda sin sentido. Y sabes que… Vino. Ha habido varios libros que complementan la línea argumental y se deja claro que todo terminó. De hecho, los propios jugadores saben que están contradiciendo la continuidad al ambientar partidas más allá de 2003, que es cuando supuestamente sucede esto ¿Eso cuenta como un giro de tuerca? Estoy seguro de que hubo muchos jugadores que no creyeron eso hasta que pasó

  • ¡Hola! Recién vi que actualizaste esta gran serie. Sirve un poquito de advertencia para aquellos que tenemos la mala costumbre de querer meter giros a toda costa. Yo tengo ciertas dudas con uno que tenía planeado para mi segunda novela. En el primer libro los dos protagonistas relatan la muerte de sus padres, los dos padres de Light y sus abuelos -coprotagonista- y la madre de Kat -protagonista-, y hay algunas pequeñas prefiguraciones a lo largo del primer libro de que podrían estar vivos y el en segundo se confima, mi pregunta es si es una vuelta de tuerca bien o mal hecha. No lo sé, siento que estaría mal últimamente, sería demasiado conveniente y además sus muertes eran parte del motor de la historia al empujar a los protagonistas a investigar los misterios que rodean sus vidas.

  • Un buen giro de tuerca es aquel que te hace regresar la páginas del libro y decir: ¿Cómo no lo pude ver?

    También odie “The Maze Runner”, Especialmente los giros de tuerca a diestra y siniestra, sobre todo el mostrado en las últimas páginas. Y como olvidar la Rock Ex machine o mejor conocido “como resolver un triangulo amoroso con una Roca”. Fue tanto el enojo que no leí nada en meses.

    PD. Otro giro de tuerca que me pareció muy tonto es de Shigenki. Eso fue estúpido.

    PDD. Feliz navidad y felices tentáculos.

  • Creo que habría que ser un poco más específico con lo de matar un personaje importante. He visto muchas obras en las que el autor esta tan empeñado en presentarte nuevos personajes para luego matártelos de maneras choqueantes, que rara vez se para a darte una razón real para que te importante sus muertes, y acaba quedando un escenario lamentable en el que te importa mas la muerte de un personaje que su vida entera (por ejemplo, en Shingeki no Kyojin abusan mucho de este recurso).

  • ¡Hola! Muy interesante tu artículo, muy bien explicado y con buenos ejemplos. Aunque debo confesar que, para mí, una vuelta de tuerca es algo un poco distinto ;D. Yo creo que los giros no son necesariamente vueltas de tuerca. Para mí las vueltas de tuerca son complicaciones añadidas, rizar el rizo y ampliar el conflicto (plot point) mientras que un giro (turning point) es un cambio de dirección. Es muy sutil, ya lo sé… Pero los veo distintos.

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