5 dudas sobre la escritura que me plantean cada rato

Una de las cosas que no me esperaba cuando empecé a bloguear fue la autoridad que me confiere el puesto. La cuestión es desconcertante, pues a pesar de que en este blog he recopilado unos cuantos consejos de escritura, son más bien cuestiones que he descubierto y que me han parecido útiles, por lo que quise compartirlas. No soy ninguna experta. Por el contrario, apenas soy una aprendiz.

A pesar de esto, cada vez me llegan más dudas sobre este mundo. Ni idea del por qué. Es decir, soy una persona que emigró de Venezuela huyendo del régimen autoritario de Hugo Chávez y se asentó en los Estados Unidos, solo para que unos años después resultara electo Donald Trump. ¿No es evidente que tengo muy mal juicio, o al menos, muy mala suerte? Si yo fuera tú, no me preguntaría NADA.

Pero en fin, me preguntan de todos modos. Así que aquí te dejo las respuestas a las dudas que más me plantean.

1. ¿Cómo escribo una novela?

Pues enciendes tu computadora y tecleas. O abres tu libreta y escribes.  En serio, así se escribe una novela.

Podría darte una charla motivacional de película deportiva u ofrecerte una cátedra sobre las distintas técnicas que podrían darte un mejor entendimiento sobre lo que constituye crear una obra de ficción. El rollo es que te estaría mintiendo. Y si se me ocurriera cobrarte, te estaría estafando. Verás, lo que hay en este blog no son verdades absolutas ni técnicas que los maestros literarios han pasado de generación en generación. Son solo los resultados de muchas lecturas, observaciones y experimentos propios, pues la escritura en sí es un proceso experimental. Son las técnicas que he usado y que me han dado resultado a .

Esto no quiere decir que te vayan a servir. Yo planifico mis novelas porque me permite prever posibles problemas y dar con soluciones antes de ponerme a escribir, de manera tal que la fase de corrección no se me hace tan brutal. Hay escritores que no se sienten cómodos haciéndolo. Esto no implica que planificar o no hacerlo sea un error. Sencillamente, son enfoques distintos.

Está muy bien que leas consejos de escritura, y que lo hagas con criterio. Sin embargo, huelga decir que nunca terminarás una novela si solo te dedicas a comprar todos los libros sobre el tema habidos y por haber. Tienes que dedicarte a escribir. Ni siquiera te preocupes por hacerlo bien o correctamente. Eso vendrá con la práctica. Pretender convertirte en buen escritor sin ponerte a escribir es como intentar ponerte buenote viendo videos de ejercicios.

¿Ves que es absurdo?

2. ¿Cómo escribo cuando no estoy inspirado?

Esta pregunta tiene otra variante: ¿Cómo busco inspiración para escribir? No pongo en duda que hay momentos en los que, por alguna razón, el cerebro produce un torrente de ideas que obliga al escritor a dedicar un tercio de su vida a volcar su imaginación sobre el papel (usualmente ocurre cuando tienes que dormir porque a las ocho de la mañana tienes un examen del que depende el semestre). Esta hiperactividad es lo que conocemos como inspiración, y suele ser lo que nos lleva a dar inicio a una historia.

Con el tiempo he aprendido que estas descargas son como los flechazos. Un noviazgo suele empezar debido a la atracción física, mas no se mantiene solo debido a ella: requiere entrega, negociaciones, sacrificios. Son muchos los escritores que, ayudados por este flechazo, comienzan a escribir una novela. Casi todos abandonan cuando se acaba la luna de miel y se dan de bruces con los primeros obstáculos, usualmente porque no saben cómo continuar la historia. Se bloquean. Escribir deja de ser divertido. Abandonan.

Por lo general, los que consiguen terminar son aquellos que se comprometen a seguir adelante aunque les duela el cerebro de tanto pensar. Que no digo que no haya autores que vean la escritura como una montaña rusa hecha de sexo oral, que seguro los hay. Pero para la mayoría no es así.

Una vez oí decir: «La escritura es como el sexo. Cuando no tengas ganas, no lo hagas». Soy de una opinión un tanto distinta. Hay gente que, en efecto, escribe por gusto y no porque quiera dedicarse a ello, en cuyo caso la escritura se parece mucho al sexo. No tiene nada de malo darle prioridad a otras cosas en tu vida, como la familia o la salud. No obstante, hay autores que quieren vivir de sus escritos; para lograrlo, hay que fajarse.

Aunque para estos autores la escritura es también un impulso, me parece que es más cercano a una necesidad como la alimentación que al sexo por placer. El objetivo de comer es nutrir el cuerpo y mantenerlo con vida, pero la buena comida es también una actividad recreacional. Sí, habrá épocas de tu vida en las que tendrás el tiempo, las ganas y el dinero necesarios para comprar buenos ingredientes y preparar comidas balanceadas que te hagan cosquillas en el paladar (o pagar para que otros las hagan por ti), con lo cual el comer será un placer. No obstante, en otras épocas te tocará contentarte con ramen instantáneo porque eso es lo que hay. Y más nos vale comerte ese Maruchan.

preguntas al escribir inspiración

Lo odies o lo ames, a veces toca comer así.

La única recomendación que puedo darte es que identifiques a los demonios que te impiden escribir. ¿Trabajas mucho? Intenta despertarte un poco más temprano, como hacía Anthony Trollope. ¿Te gusta mucho ver videos de gatitos? Usa una aplicación como StayFocused para bloquear Youtube mientras escribes. Identifica lo que te lleva a tomar la decisión de no escribir, o de escribir tan poco. Reorganiza las prioridades de tu vida, si aplica.

En lo personal, sufro de episodios depresivos desde los 13 años y no me agradan los efectos secundarios de las medicaciones que me han prescrito, por lo que intento sobrellevarlos como puedo. Anteriormente usaba mi condición como excusa para no escribir, pero desde que leí esta entrada de Gabriella Campbell, me propuse intentar trabajar en mi tercera novela. No negaré que trabajo más lento de lo normal: cuando escribí Cazador y presa, sacaba en promedio 1000 palabras por hora. Ahora apenas saco 400 porque uno de los síntomas de la depresión es la dificultad de concentrarse. A veces me frustro, pero al final del día, me alegra haber podido trabajar en mi novela.

3. ¿Es buena mi idea?

¿Qué sé yo? Es tu idea.

No, en serio. No quiero ser grosera, pero es que de pana no sé. Aunque una premisa fuera de lo común ayuda a despertar el interés del lector, es la ejecución lo que cuenta. Por lo tanto, no hay forma ni manera de que te diga: «Pues sí, me parece que escribir una novela sobre un cazador de libros de cocina caníbal es buena idea». A lo sumo, podría decirte que es original. A lo sumo.

Esto no te serviría de nada. Una idea original no basta, y aunque muchos lectores digan que quieren historias innovadoras, muchos de ellos mienten sin saberlo. Para que un lector pueda juzgar tu idea, no puedes dársela así no más. Tienes que darle algo más elaborado. Mínimo, un esquema o un resumen completo, como el que mostrarías a una editorial. Lo mejor sigue siendo una novela ya completa para que puedan ver la ejecución, lo cual nos lleva de nuevo al primer punto: tienes que escribir.

Si lo que quieres es desarrollar un ojo crítico, te recomiendo que participes en un taller de escritura o en un círculo de lectura. Pero si tú no escribes, nadie ni nada podrá ayudarte. Esto me recuerda a una compañera de clase que no estudió para un examen final de matemáticas y antes del mismo se puso a rezar.

Falló de todos modos.

4. Terminé mi libro. ¿Ahora qué hago?

Depende de a qué te refieras por «terminar un libro». Aquí se presentan tres escenarios distintos:

1. Terminé mi primer borrador

Acabas de ponerle el punto y final a tu novela. ¡Felicidades! Date una palmadita en la espalda. Dile a tus padres, a tu pareja, a tus amigos y a tu gato. Sal de copas. Fúmate un porro. Vete de putas. Celébralo y sé feliz. Vuelve a esta entrada cuando se acabe la fiesta.

¿Listo? Bueno, no has terminado tu libro.

Lo que leíste, no lo has terminado. Perdón por decirlo ahora que tienes esa resaca tan brutal, pero es la realidad. Lo que acabas de escribir es lo que se conoce como un primer borrador. Para que se convierta en un libro, primero tienes que revisarlo bien.

Ya enlacé mi forma de corregir novelas más arriba. Para resumir, recomiendo que dejes reposar la novela por algunas semanas. Luego, léela un par de veces para buscar errores y organízalos por prioridad. Los errores argumentales e inconsistencias son los más graves, por lo que deberás solucionarlos primero. Luego de eso podrás pulir la narrativa.

En Ateneo Literario tienen una entrada titulada ¿Cómo corriges tus novelas?, en la que cuatro autores distintos (yo incluida) hablan sobre los métodos que usan.

2. Terminé de corregir

Acabas de terminar de corregir. ¡Felicidades! Date una palmadita en la espalda. Dile a tus padres, a tu pareja, a tus amigos y a tu gato. Sal de copas. Fúmate un porro. Vete de putas. Celébralo y sé feliz. Vuelve a esta entrada cuando se acabe la fiesta.

¿Listo? Bueno, no has terminado tu libro.

Lo que leíste, no lo has terminado. Perdón por decirlo ahora que tienes resaca y tienes una sensación de déjà vu a lo Matrix, pero es la realidad. Ahora que has revisado tu libro hasta el hartazgo, seguramente seas incapaz de seguir detectando errores por el simple hecho de que te has memorizado unos cuantos párrafos. Además, esta obra es tu bebé. Todo padre cree que su hijo es perfecto.

Y aquí es cuando tienes que pedir la ayuda de terceros. Síp. Es hora de mostrar tu obra a alguien más para que te diga en qué falla.

Lo primero que puedes hacer es buscar a un beta reader o lector cero, una persona que leerá la novela y te dirá lo que está bien y lo que podría mejorar. Dar con uno no será sencillo, pues para ser un buen lector cero tienes que poseer una serie de características poco comunes: razonamiento analítico, experiencia como lector, honestidad, tacto, entre otras cosas. Ah, y tiene que tener tiempo libre. Aunque sea difícil encontrar a tu lector cero ideal, te recomiendo encarecidamente que te esfuerces por hacerlo porque vale la pena.

También te recomiendo que busques a alguien que te haga un informe de lectura, un análisis profesional que evaluará todos los aspectos de tu obra: trama, personajes, estilo, factores positivos, factores negativos y potencial comercial. Para mi segunda novela contraté los servicios de Autorquía, y no pude quedar más satisfecha con ellos. Por lo general, el lector se limita a darte el informe y, si tienes suerte, podrás contactarlo para discutir sobre su evaluación por correo. Los de Autorquía concertaron una charla a través de Google Hangouts para charlar más cómodamente sobre todos y cada uno de los aspectos de mi obra. Esto me pareció genial de su parte.

En lo personal, prefiero solucionar los problemas descubiertos por mis lectores cero antes de contratar el informe de lectura.

3. He aplicado cambios

Acabas de terminar de aplicar los cambios pertinentes. ¡Felicidades!… Bueno, vale, ya el chiste está viejo. Y de todos modos no puedes irte de fiesta tan a menudo.

Ahora la obra está completa. No puedes hacer nada más por tu cuenta. Sin embargo, aún se deben llevar a cabo ciertas tareas para que el libro pueda ser disfrutado por el lector: corrección, maquetación y diseño de cubiertas, como mínimo.

Tienes tres opciones:

  • Edición tradicional: el autor busca a una editorial que evalúe su obra y cubra todos las responsabilidades y gastos de publicarla. La ventaja es que el autor no gasta nada y, por lo general, puede esperar un buen producto. La desventaja es que el escritor podría no tener influencia sobre muchas de las decisiones que tome la editorial, como el diseño de la portada; además, las regalías serán bajas.
  • Coedición: el autor y la editorial comparten los gastos de publicación. A veces es el autor quien paga la totalidad del costo. No es un camino que recomiende, pues en el modelo tradicional, la editorial compra el derecho de explotación comercial de la obra. En cambio, en un acuerdo de coedición, el autor cede sus derechos y, encima, paga por ello.
  • Autopublicación: el autor prescinde de la editorial y contrata los servicios editoriales necesarios por cuenta propia. La ventaja es que el escritor puede influir directamente en el proceso editorial. La desventaja es que tiene que costear todo y ponerse a la cabeza. Este fue el camino que yo escogí por estas razones.

Hice una entrada completa sobre las diferencias entre la publicación tradicional, la coedición y la autopublicación hace tiempo. Si lo que más te conviene es publicar con una editorial, deberías leer esta entrada sobre cómo detectar editoriales que estafan. Por último, re recomiendo encarecidamente que visites el blog de Mariana Eguaras, asesora editorial con más de 15 años de experiencia. Ella tiene un montón de información sobre el sector editorial y la ofrece gratis en su blog. Además, puedes contratar sus servicios si necesitas asesoría.

5. ¿Cómo me convierto en un escritor exitoso?

Bueno… este…

ni idea

Ni idea. Para empezar, no sé cómo defines tú el éxito. ¿Es vivir de tus libros? ¿Publicar tantos como te sea posible? ¿Ser rico y famoso? ¿Tener un fandom activo, aunque sea pequeño?

Supongamos que tu definición implica que puedes vivir de tus libros. Para mí, esos serían un mínimo de 1,500 dólares mensuales, dada mi ubicación geográfica y asumiendo un estilo de vida más bien frugal. Actualmente, mi novela, Hierro fatuo, está a 2,99 dólares, de los cuales me quedo con 2 USD. Esto quiere decir que tendría que vender 750 ejemplares por mes.

Para que te hagas una idea, estoy vendiendo unos 20 en promedio. Así que, a lo sumo, me alcanza para una semana de comida.

Sin embargo, no me desespero. Hierro fatuo va a seguir colgado en Amazon y se va a seguir vendiendo por el simple hecho de que Cazador y presa también está ahí y va a seguir gratis. El año que viene tengo planeado publicar dos libros más, la tercera y última parte de la saga y un manual sobre cómo escribir peleas, con contenido ampliado y mejorado de esta serie. Aunque la historia del autor que alcanza la fama con su ópera prima es irresistible, la mayoría de los escritores que consiguen vivir de sus libros escribieron y publicaron mucho antes de ver beneficios sustanciales. De hecho, la librería Waterstones ha analizado los 10 libros mejor vendidos cada año por los últimos 10 años; descubrieron que los bestsellers venían de la mano de autores que ya habían publicado, en promedio, 13 libros y tenían 2 premios literarios. En otras palabras, autores establecidos.

Así que lo mejor es tener paciencia. No dejes de escribir solo porque tu primer libro (o el segundo, o el tercero) no vendió tanto como esperabas. Define lo que significa el éxito para ti: libertad financiera, poder pasar más tiempo con tu familia, convertirte en una figura de autoridad, lo que sea. Luego, trabaja en ello.

Bueno, esas son las dudas que más me preguntan. Tal vez haga una segunda parte.

5 comentarios

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  • Ana, tan esclarecedora como siempre. La verdad es que eso de publicar me parece una verdadera aventura. De momento, no llevo pensamiento. Quizá con el tiempo y una caña…
    PS.- Además, le he enseñado a mi señora esposa los pasos a seguir y no te creas que se ha quedado muy contenta. Ni poco. Nada de nada… 😯

  • Tanto contenido en uno solo artículo y se puede sintetizar en una sola frase: Cierra el porno y ponte a escribir.

    Se que sonara tonto, pero para ser escritor hay que amar la escritura. El camino es duro, hay que escribir, equivocarse, volver a escribir y equivocarse.

    Aprecio los consejos sobre todo: “Trabajas mucho? Intenta despertarte un poco más temprano” Esa es mi rutina de las mañanas, escribir un par de horas antes del trabajo.

    Muchas gracias :)

  • Aunque estoy seguro que un vendehumos publicó un libro sobre ello, no hay algo como un manual para la escritura del próximo Quijote de la literatura.
    Sobra la cuestión de la inspiración, cierto es que aveces tengo una epifanía y las palabras salen solas, pero eso no es muy común, casi siempre me busco un tiempo libre y me pongo a escribir, la música clásica me ayuda bastante.
    Yo escribo tanto ficción como no ficción. Por lo menos para mí en la ficción el problema no es tanto la trama o los personajes, el problema es casi siempre la narrativa, me gusta más narrar en primera persona pero manejo mejor el narrador omnisciente (aunque estoy probando la novela epistolar y lo cierto es que me está gustando), la descripción de escenarios sin importancia, la dificultad de las escenas de lucha (este blog me ha ayudado mucho en esto). La no ficción es más sencilla, se permite la redundancia (aveces obligatoria), el uso del lenguaje técnico del campo al cual estoy habituado, pensar los nexos lógicos de aquello que quiero expresar en para mí algo bellísimo.

  • Hola Ana, muy acertadas todas tus recomendaciones. Entre en tu página porque me tomé un respiro para luego continuar escribiendo, después de dejarte este mensaje vuelvo a mi página siguiente. Quiero agradecerte cada uno de tus consejos (mirada de una escritora activa), y quiero decirte además, que le dio un color importante a mi personaje; aunque no descarto ponerla a escribir su biografía de artista plástica, y a contestar las preguntas que más le hacen cuando termina sus murales.
    Muchas gracias!!!

    PD: sugiero romper la pluma después de terminar una novela, a modo de los grandes pintores, que rompían sus pinceles después de terminar su obra!

    Y, si puedo abusar de mis sugerencias, leer el libro de Rilke, “cartas a un joven poeta ”
    Saludos cordiales!!!
    Horacio Pulido

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