Cómo escribir peleas increíbles: narrar una pelea

Seguimos con la serie Cómo escribir peleas (in)creíbles. En la entrada pasada, tratamos el tema de la estructura de una pelea ficticia. En esta ocasión exploraremos otros elementos que afectan el ritmo de la narrativa y cómo elaborar diálogos de película.

Como ya he mencionado en otras ocasiones, el ritmo es justamente el factor que más peso tiene en una escena de pelea. La mayoría de los lectores te perdonarán que uses un tópico trillado, como que el mentor del protagonista sea herido de muerte por el malo malote y muera en los brazos de su discípulo, quien, por supuesto, solo derramará una lágrima solitaria.

como narrar una pelea

La gente no llora así.

Te perdonarán eso, pero no perdonarán una pelea cuyo ritmo es inadecuado porque rompe la inmersión. Si es demasiado acelerado, la pelea termina en un pestañeo y el lector no puede meterse de lleno en la escena. Si es muy lento, aburre.

Es por esto por lo que es tan importante planificar una pelea: te obliga a mantenerte centrado y a definir los momentos más importantes de la escena. Un esquema te ayudará a hallar el ritmo adecuado para tu pelea. Sin embargo, hay otros elementos que vale la pena estudiar: la oración y el vocabulario.

La oración en una pelea

Hace algún tiempo noté que mis autores favoritos jugaban con la extensión de las oraciones. Cuando la escena era introspectiva, la longitud promedio de las oraciones era más larga que cuando la escena era de acción o suspenso. No es ninguna sorpresa.

Esto no quiere decir que todas las oraciones deban ser de tres palabras. Mantengo que la longitud debería ser variable, pues garantiza que el lector no se aburra de la misma estructura. Sin embargo, suele ser preferible usar oraciones más bien cortas, pues confieren una sensación de urgencia a la lectura. Por el contrario, leer una oración de cinco líneas no solo puede ser confuso en momentos de acción intensa, sino también extraño. Parecería fuera de lugar.

Lo mismo ocurre cuando un personaje formula pensamientos complejos en pleno fragor de la batalla. A nadie le da tiempo de pensar: «Oh, mi peor enemigo está a punto de reducir mi cráneo a una masa informe de papilla roja con su garrote. Por ende, debería dar un paso a la derecha para evitar el golpe». Eso no pasa. Si acaso, apenas le alcanzará para pensar «¡Mierdaaaaa!».

En las escenas de acción conviene concentrarse en eso: la acción. Ya habrá otras escenas introspectivas para darle tiempo al personaje de reflexionar y analizar las consecuencias de sus actos.

La mejor práctica en estos casos es experimentar y leer el resultado en voz alta. Si notas que tus oraciones son largas, prueba acortarlas. Si caes en el mismo patrón una y otra vez y la lectura se hace repetitiva, varía. Si notas que tus personajes piensan demasiado en lugar de reaccionar, haz que reaccionen. El objetivo es que la lectura sea ágil y que la escena parezca espontánea aunque sea planificada.

Vocabulario

Otro aspecto que puede alterar el ritmo de lectura es el vocabulario. Huelga decir que no tiene nada nada de malo espolvorear la narrativa con términos poco conocidos, pues uno de los muchos beneficios de leer es la adquisición de vocabulario. No obstante, el clímax de una pelea es un pésimo momento para educar al lector.

escribir peleas

No pude encontrar las palabras que busca… Las inventa.

Nada te impide utilizar el término «moharra» en lugar de «punta de la lanza». Sin embargo, hay que tener en cuenta que la mayoría de los lectores podrían no estar familiarizados con dicha palabra, por lo que conviene usarla en la primera fase de la escena en conjunto con una acción. En este momento estoy haciendo de lectora beta para un compañero y justo antes de una escena de pelea escribió: «… deshizo el atado de trapos que cubría la moharra de su lanza». Me pareció una excelente forma de presentar esta palabra, pues por un lado, genera expectativa; por otro, la única parte de una lanza que tiene sentido cubrir es la punta metálica de la misma, por lo que aunque el lector no tenga un diccionario a la mano, probablemente se imagine que está descubriendo la punta.

Ya con esta introducción, podemos usar la palabra sin problemas durante el clímax porque no será nueva. No hay riesgo de que el lector tropiece con un término desconocido.

Ahora veamos cómo funcionan los diálogos en una pelea.

Diálogos de película

El diálogo es una cuestión de tanto cuidado que merece una sección propia. Hay escritores capaces de narrar una pelea con estructura, ritmo y expresión perfectos, pero fallan en los diálogos. También ocurre el caso contrario.

Si bien es posible escribir escenas de acción «mudas», es imperativo conocer las herramientas a nuestra disposición.

La función del diálogo

De nada sirve rellenar peleas con conversaciones que no vienen al caso: el resultado es caótico y perturba el ritmo. Como cualquier otro elemento en cualquier escrito, la inclusión del diálogo debe tener razón de ser.

El diálogo cumple con infinidad de funciones, algunas de las cuales no son adecuadas para el ritmo acelerado de una pelea. Una exposición podría ser demasiado lenta, por ejemplo.

En una pelea, el diálogo tiene tres funciones: alimentar el conflicto, desarrollar a los personajes y aportar dinamismo.

1. Alimentar el conflicto

Dado que las escenas de pelea marcan un punto álgido de tensión, son bastante atractivas para dar una vuelta de tuerca. Ya tienes la atención del lector, ya le estás estrujando el corazón con la incertidumbre de si tal o cual personaje va a morir. ¿Por qué no revelar información que alimente el conflicto? Star Wars ha demostrado lo poderoso que puede ser este recurso en la pelea entre Luke y Darth Vader.

—Obi-Wan nunca te dijo qué pasó con tu padre.
—Me dijo lo suficiente. ¡Él me dijo que tú lo mataste!
—No… Yo soy tu padre.

Fue una revelación icónica que ha quedado grabada a fuego en las mentes de los fans (y los no fans) de Star Wars.

Cuando de ofrecer información nueva se trata, la revelación no tiene por qué ser algo nuevo para el lector, mas sí para el personaje. Hay casos en los que la incertidumbre de no saber cómo reaccionará el protagonista cuando se entere hace crecer la tensión. En El rey león, Simba no supo que Scar era el artífice de la muerte de Mufasa sino hasta el final, aunque el espectador lo sabía desde un principio. Eso no le quitó dramatismo a la escena, pues Simba venía arrastrando un sentimiento de culpa aplastante.

(Fue mala idea ponerme a buscar ejemplos en El rey león. Terminé buscando a los distintos actores que doblaron a Simba y viendo la película en japonés).

2. Desarrollar a los personajes

Las situaciones tensas son excelentes para hacer brillar a nuestros personajes. Hallaremos un gran ejemplo en el segundo enfrentamiento entre los boxeadores Roy Jones y Antonio Tarver. Primero, algo de contexto:

Antes de enfrentarse a Tarver, Jones se dispuso a perder más de doce kilos para poder competir en la división de peso ligero, gracias a lo cual perdió una cantidad considerable de masa muscular y los reflejos felinos que lo caracterizaban. Si bien Jones ganó contra Tarver por decisión de los jueces, el público no estuvo de acuerdo porque Tarver había dominado la pelea. En lugar de aceptar que el desempeño de su rival había sido lo bastante elevado como para robarse al público, Jones afirmó que el combate había estado parejo porque él mismo había perdido mucho peso y no estaba en óptimas condiciones. Por supuesto, Tarver se lo tomó como un insulto.

Los dos se enfrentaron una vez más el año siguiente. Como es costumbre antes de cualquier pelea, el árbitro dijo:

—¿Alguna pregunta?

A lo que Tarver contestó:

—Sí, tengo una pregunta. ¿Tienes alguna excusa para esta noche, Roy?

Esta acusación por parte de Tarver sirve de leña para el fuego de la animosidad entre ambos, además de que es algo típico de Tarver, pues era un maestro de las provocaciones.

Oh, y Tarver ganó ese encuentro. Le hizo un knockout a Jones en la segunda ronda. Ay, qué dolor en el orgullo.

3. Aportar dinamismo

Como habrás deducido ya, el diálogo altera el ritmo de la narrativa. Le da vida. El narrador puede mostrarnos lo que ocurre y revelar el mundo interno de cada personaje, pero el diálogo es una acción. En situaciones de vida o muerte, lo que dice un personaje vale tanto como lo que hace.

¿Hay más?

Sí, hay más. Tras revisar la serie completa, he llegado a la conclusión de que no pude abarcar todo lo que me hubiera gustado. Así que en dos semanas estaré anunciando un nuevo proyecto para solventar eso.

2 comentarios

Deja un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar etiquetas y atributos HTML : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Copyright © 2016 Ana Katzen.