Cómo crear una buena dinámica entre personajes II

En la entrada pasada, hablamos de la importancia de crear una buena dinámica entre los personajes, pues les da mayor profundidad y verosimilitud. Las personas no somos islas, y los personajes no deberían serlo tampoco. Al menos, no en la mayoría de los casos.

Llegamos a la conclusión de que para crear una buena dinámica, conviene ponerse manos a la obra y trabajar los siguientes puntos:

  1. Definir el tipo de relación
  2. Escribi un primer encuentro alucinante
  3. Desarrollar la dinámica

La primera cuestión ya la vimos en la primera entrada. Si te la perdiste o no te acuerdas bien, te recomiendo que la leas, pues ese punto es fundamental.

¿Listo? Pues sigamos.

Cómo escribir un primer encuentro alucinante

Ya desde tiempos bíblicos se hablaba de no juzgar por las apariencias. De veritas. «No juzguéis según la apariencia, mas juzgad justo juicio».

La realidad es otra: todos nosotros, sin excepción, juzgamos por las apariencia. En particular, las primeras impresiones son cruciales a la hora de establecer una relación de cualquier tipo.

EL pobre Shrek tiene toda la razón. De otro modo, yo no me pusiera camisa y chaqueta cada vez que me toca una videoconferencia con un cliente. Tengo que arreglarme el pelo (que no es tarea fácil), maquillarme y ponerme traje formal de la cintura para arriba (de la cintura para abajo no me ven, así ahí si voy en pijama). Si aparezco en pijama, despeinada y mal sentada como una morsa, no me contratarán independientemente de mi habilidad para traducir.

Las primeras impresiones son cruciales, ¿bueno? Aceptémoslo ya.

Por este motivo, la mayoría de los escritores le ponemos mucho empeño a la hora de escribir una escena introductoria, esa en la que el lector conoce al personaje. Sin embargo, tendemos a no darle la suficiente importancia a los primeros encuentros entre personajes. Una lástima, pues, bien escrito, un primer encuentro le permite al lector ver tanto la dinámica entre ellos como la personalidad de cada uno.

Empecemos, como siempre, con un ejemplo: el primer encuentro entre Booker DeWitt y Elizabeth Comstock, de Bioshock Infinite. Booker ha sido contratado para buscar a Elizabeth y traerla consigo a Nueva York. Por otro lado, Elizabeth es una muchacha que se ha pasado toda la vida encerrada en una torre, aislada del resto del mundo, y cuyo sueño es ir a París.

Aquí te dejo la escena. Mira hasta el minuto 17:50… o hasta que quieras. En verdad el juego no tiene desperdicio.

Esta escena es efectiva como primer encuentro por tres motivos:

El primero, es entretenida a más no poder. El protagonista cae del techo para quedar colgando de un pasamanos, cara a cara con Elizabeth, tras lo cual pierde el agarre y se ve víctima de una lluvia de libros gordos. No es ninguna balacera, pero califica como escena de acción.

Segundo, da cuerpo a la personalidad de ambos y a la dinámica que tendrán. Evaluemos la escena paso por paso para comprender por qué funciona tan bien. Tan pronto como Booker se cuelga del pasamanos y queda cara a cara con Elizabeth, le dice «Eh… Hola», lo cual podría sugerir que mantiene la cabeza fría aún después de haber caído del techo, que no es cosa de todos los días.

Por su parte, Elizabeth grita, normal cuando un completo desconocido aparece en tu biblioteca personal sin previo aviso, vamos. Y, lo que es más importante para presentarla como buen personaje, comienza a caer a Booker a librazos y luego le exige que le diga quién es, todo mientras lo amenaza con un libro. Esto elimina la posibilidad de que sea una damisela en peligro más.

A continuación, Booker se incorpora y le dice: «Me llamo DeWitt. Soy un amigo. He venido a sacarte de aquí». Una media verdad. Él no fue a rescatarla por caridad, sino a secuestrarla para entregarla a sus contratistas. El hecho de que Booker mienta tras todo ese jaleo refuerza lo que percibió el jugador instantes atrás, cuando saludó a Elizabeth: el tipo puede mantener la cabeza fría. Lo perfila como una persona capaz de analizar la situación, negociar y hasta manipular de ser necesario. Tal vez resulte más satisfactorio devolverle los librazos a la chica o lanzársela sobre el hombro y llevársela de ahí. En cambio, se va por el camino de la menor resistencia: la manipulación.

Tercero, fíjate en el escenario en el que ocurre la escena: una biblioteca. Esto apunta a que Elizabeth es una fuente de información casi inagotable, porque no puede ser que se haya pasado toda la vida lanzando libros a desconocidos. Es una muchacha con un nivel de educación altísimo.

Con una escena introductoria que dura poco menos de treinta segundos, ya tenemos varias características importantes de cada personaje. Sabemos que Booker proveerá la fuerza bruta, pero que no reaccionará con violencia ante cada situación y que puede mantener la cabeza fría. Sabemos que Elizabeth es lo bastante curiosa e inocente como para creer que él viene a ayudarla, y que carece de la experiencia de combate de su compañero, pero que de igual modo no se quedará de brazos cruzados ante un conflicto; sabemos también que proveerá información útil a medida que avance el argumento. La mentira de Booker sienta la base de la relación, por lo que el jugador intuye que Elizabeth llegará a descubrir esa mentira y surgirá el conflicto entre los dos.

¿Qué podemos sacar de este ejemplo? Que para crear un primer encuentro alucinante, hace falta escoger un buen escenario, escribir una escena interesante y que la interacción entre los personajes refleje algún rasgo de sus personalidades.

  • Escoge un escenario distintivo para el encuentro que refleje algún rasgo de los personajes o que haga alusión a la dinámica que tendrán. Booker y Elizabeth se conocieron en una biblioteca. Lee y Clementine, en la casa de esta, lugar que representa seguridad. Lyra y Will se encontraron en Cittàgazze, un mundo paralelo, y se cayeron a golpes. Busca un buen escenario. Gabriella Campbell hizo una excelente entrada sobre cómo crear el escenario perfecto, así que ve a echarle un vistazo en cuanto puedas.
  • Asegúrate de que la escena que engloba este primer encuentro sea interesante. Las escenas de acción y de ritmo rápido funcionan de maravilla, pero tienes todo un abanico de opciones para cada situación y gusto. Hay autores que hacen escenas memorables a partir de los diálogos, el humor y la sátira, o una prefiguración ominosa. No todos los encuentros tienen que empezar con el protagonista moliendo a golpes al tipo de Fedex porque no le trajo la crema hacedora de bestsellers que ordenó por internet.
  • Intenta que ambos personajes exhiban algún rasgo importante de su personalidad; de ser posible, expón algún elemento que podría servir como conflicto en esta nueva relación. Por ejemplo, imagina que una protagonista de cierta novela saca a su perro de asistencia a pasear cuando de repente se le acerca una desconocida de jersey amarillo en el parque:

—¡Qué bonito perro! ¿Puedo tocarlo?
—No. Es un perro de asistencia.
La chica del jersey amarillo entrecierra los ojos, estudiándola.
—Pero si no eres ciega…
—Soy drogadicta en recuperación. El perro se inyecta la heroína para que yo no tenga que hacerlo.

De este encuentro el lector puede sacar un par de conclusiones: que a la chica del jersey amarillo le gustan los perros (obvio) y que podría ser una persona indiscreta, por no decir metiche. De nuestra protagonista sabemos que tiene alguna discapacidad (nuevamente, obvio) que se ve mitigada por la asistencia del perro y que recurre al sarcasmo para no hablar del tema, ya sea por vergüenza o porque le fastidia que los metiches anden preguntándole. Vamos, que la gente indiscreta y grosera es una lata.

Si el primer encuentro deja una impresión fuerte y el lector lo halla memorable por uno u otro motivo (por la acción trepidante, los diálogos afilados, el humor, etc.), pues habremos cumplido nuestra misión.

Naturalmente, la cosa no puede queda ahí. Un encuentro alucinante puede decepcionar al lector si la dinámica resultante no está bien trabajada o, peor aún, no existe.

Cómo desarrollar una dinámica de calidad

En mi experiencia como lectora, las buenas dinámicas caen en dos grupos:

  • Los personajes buscan resolver los obstáculos que se les presenten juntos
  • Los personajes tienen mucho en común, pero hay un factor intrínseco en ambos que los vuelve el uno contra el otro

La primera es lo que vendría siendo una relación estándar, ya sea de amistad o romántica. Ambos personajes tienen suficiente en común como para colaborar, bien sea porque persiguen el mismo objetivo, porque disfrutan de la mutua compañía, o ambas.

El segundo caso es un bicho raro, en el sentido de que los personajes comparten ciertos puntos, pero son tan diferentes en otros que, sencillamente, no pueden cooperar. Suele ser típico de los rivales y los antagonistas, aunque relaciones que encajaban en el primer grupo pueden terminar así si uno de los personajes traspasa un límite que el otro no puede tolerar.

Dados estos grupos, conviene poner a los personajes lado a lado y hacer una pequeña lista de lo que comparten y lo que no:

  • ¿Qué quiere cada uno?
  • ¿Qué esperan el uno del otro?
  • ¿Cómo se comportan cuando están relajados y en acuerdo? ¿Ríen a menudo?
  • ¿Cómo se comportan cuando están en desacuerdo? ¿Pelean? ¿Dialogan y negocian para resolver sus diferencias?
  • ¿Qué valores les son más cercanos?
  • ¿Cuál es el límite que nunca cruzará cada uno?

Por otro lado, conviene también revisar el esquema de la obra, si es que estás planificándola (que deberías probar a ver si el método va contigo) para buscar obstáculos que pudieran poner a prueba el nexo de tus personajes. Supongamos que tu obra es una novela postapocalítica y tienes a un par de amigos intentando sobrevivir. Llevan tres días sin probar bocado cuando arriban a una casa con claros signos de estar habitada en la actualidad. Ahí mismo, en el porche, hay colgada toda una colección de jamones y demás piezas de carne curada.

Uno de los amigos está más que dispuesto a robar, mientras que el otro no lo hará por nada del mundo. ¿Cómo solucionarán este desacuerdo? ¿Qué ocurrirá si no logran resolver este conflicto? ¿Cómo funcionará la dinámica a partir de ese momento? ¿Lograrán salir adelante o se separarán a causa de este problema?

No todos los obstáculos tienen que ser así de marcados. Muchos dejan espacio para la negociación, y es ahí cuando el lector ve que estos dos personajes son reales, de carne y hueso, y no simples instrumentos que el autor usa a placer. Hay costumbres y valores que son preciados para el individuo y que no está dispuesto a cambiar aunque esté en una relación que lo llene, porque no, el amor y la amistad no todo lo pueden. El lector espera que los personajes actúen de igual modo y mantengan su «yo». Cuando un personaje se descarrila, chirría.

También chirría cuando el autor obliga a los personajes a estar juntos aunque no tiene sentido que sea así. Muchos de nosotros hemos ejercido como terapeutas sin licencia; seguramente habrás escuchado las quejas de una persona que está en una relación y te habrás preguntado qué rayos sigue haciendo ahí, cuando no dice nada bueno. Eso mismo piensa el lector cuando obligas a dos personajes a interactuar cuando se debieron haber pintado una paloma mutua hace doscientas páginas. Si tus personajes están juntos solo porque sí, no tienen una buena dinámica.

Tiene que haber algo que los mantenga juntos o, en el caso de una relación protagonista-antagonista, que los obligue a eliminarse mutuamente. Así que busca ese algo y explótalo al máximo.

¿Tienes alguna otra sugerencia? ¡Compártela en los comentarios!

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¡Nos vemos!

6 comentarios

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  • Muy buena entrada, Ana.
    Me encantó lo de la lista de preguntas, sobre todo por qué me tope con un par de errores que no me había percatado de que estaban ahí, sobre todo en cuanto a la química de los protagonistas y su encuentro.
    Me parece que mejor voy a leer la primera parte.
    Gracias por la información.

  • Hola! Me alegra mucho haber encontrado tu libro en wattpad y, por ende, tu blog al revisar tu perfil. Me he leído completa esta entrada y concuerdo en todo. Incluso hay cosas en las que nunca me detuve a pensar que tienen mucho sentido. La dinámica para mí es fundamental. Y hay algo que noto mucho en algunas novelas: todos hablan igual. Creo que el distintivo entre un personaje y otro (sus muletillas, gestos, etc) ayuda a reforzar esa dinámica, para ir generando el contraste.

    Se me vienen a la mente Sherlock y Watson: un gran ejemplo de dinámica bien lograda.

    Sigo leyendo tu blog. Un abrazo!

  • No sé si lo haz hecho ya, pero sería muy buena una entrada sobre como escribir personajes infantiles, o mejor dicho niños. Me pasa muy a menudo cuando leo que al leer los dialogos de un supuesto “niño” me encuentro con alguien de la mentalidad de un hombre 20 y pico que es capaz de soltar metaforas y similes complejos sin ningun motivo aparente. Sería bueno una entrada para evitar caer en ese problema de naturalidad en la escritura de personajes de menor edad.

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