Error de escritor #12: romance forzado

Seguimos con la serie Errores de escritores. Leo de todo un poco… con una excepción: novela romántica. En serio, no toco esas obras para nada. Cuando trabajaba en la librería y era hora de colocar los libros nuevos en las estanterías, evitaba conscientemente trabajar en esa área. Paradójicamente, sí que me gusta que dos personajes se enamoren o que den indicios de estarlo y soy la primera en shippearlos… siempre y cuando no se trate de un romance forzado.

Seguramente habrás leído alguna historia que incluya uno: personajes que se hablaron dos veces en trescientas páginas y de repente uno arriesga la vida por el otro porque lo ama; relaciones que surgen de la nada; novelas que se prolongan porque los personajes se la pasan más tiempo fantaseando que preocupados por el Dragón Devorador de Mundos.

Así que si quieres añadir una subtrama romántica, pues adelante. Aquí te dejo algunas preguntas a tener en cuenta para que tus personajes se enamoren sin caer en un romance forzado o mandar la historia por el drenaje.

¿Por qué quieres añadir romance?

Puede que esta parezca una pregunta estúpida, pues la mayoría de nosotros se dedica a escribir para entretener. Esto nos obliga a experimentar con distintos elementos que, en conjunto, podrían entretener al lector. Sin embargo, siempre es conveniente evaluar la validez de cada elemento durante la fase de planificación, y es imperativo analizar la cohesión de la obra durante la fase de corrección.

Del mismo modo que conviene analizar la solidez de la trama y la verosimilitud de los personajes, resulta necesario determinar si el romance contribuye a la historia. ¿Permite explorar distintas facetas de los personajes involucrados? ¿Añade tensión y conflicto? ¿Los personajes se desarrollan gracias a esta relación?

No tiene nada de malo escribir con el propósito de entretener, pero cuando un elemento no aporta nada, es preferible eliminarlo. Además, es importante entender que una historia que no funciona debe reconstruirse desde la base: argumento, personajes, ambientación. Si añades un romance forzado, prolongarás la historia sin necesidad y más bien estarás restándole puntos de entretenimiento.

¿Por qué se enamoran los personajes?

Pues ya has decidido que escribirás un romance que contribuya a la historia y al desarrollo de tus personajes. ¡Genial! Lo que sigue es establecer por qué se enamoran en primer lugar.

A diferencia de otros tipos de relaciones, las de caracter romántico suelen empezar por atracción física. Simplificando mucho, vendría siendo siendo las ganas que tiene un personaje de meterle mano al otro. Sé que esto sonará vulgar de mi parte, pero lo hago para enfatizar un punto muy importante: sin atracción es difícil que haya enamoramiento. Así que resultaría raro que un personaje de repente diga «Estoy enamorada de Tom» allá por la página quinientos, cuando nunca ha pensado siquiera en lo alegre que es su sonrisa o en lo alto que es. Si no da indicios de al menos notar su físico, no se enamorará de él.

Eso sí, nada de usar descriptivos tipo «pecho marmóreo» y «piel aterciopelada». No, por favor.

La atracción predece al enamoramiento, pero esto último solo se da si la persona tiene algunas características que el futuro enamorado valora. Aquí ya todo se hace mucho más subjetivo (y mira que lo anterior lo es también), pues todos buscamos cosas distintas en una pareja. Para algunos, el intelecto y el humor son características valiosas. Otros preferirán la seriedad. Y habrá otros que quieran maldad pura. Sino, ¿cómo van tus villanos a destruir el mundo juntos?

Así que piensa por qué estos personajes se enamoran, qué características les resultan atractivas. Con esto en mente podrás definir mejor sus interacciones a la hora de escribir escenas fundamentales para el desarrollo de la relación.

Y hablando de eso…

¿Qué los mantiene juntos?

Tus personajes se han enamorado y han decidido tener una relación (convencional o no). Durante unas semanas o incluso meses, todo les parecerá perfecto debido a un poderoso cóctel de hormonas que los mantiene ciegos a los defectos del otro. Lo más probable es que su actividad favorita de momento sea besarse y tocarse.

romance forzado en la ficción

Sin embargo, las relaciones románticas no duran mucho si solo giran en torno a la atracción física y las hormonas. Ahora que la relación se ha solificado, entra en juego otra cuestión: ¿qué los mantiene juntos?

En este sentido, las relaciones románticas son como las amistades: pasamos tiempo con nuestros amigos porque disfrutamos su compañía y tenemos puntos en común. Por lo tanto, tenemos que pensar en qué comparten nuestros personajes: pasatiempos, creencias, posturas políticas, obsesiones, religión, aspiraciones para el futuro de la relación… Sus puntos en común les darán temas sobre los que hablar y explorarse mutuamente.

Pero claro, no solo los puntos en común son tema de discusión.

¿Qué problemas surgirán entre ellos?

Tus personajes pueden llevarse de mil maravillas, pero es imposible que sea así todo el tiempo. Así como hay puntos en común, debe haber cosas en las que no estén de acuerdo, y esto dará pie a discusiones acaloradas. Si la pareja sabe manejarse, negociará y llegará a un compromiso.

Además, solo porque tus personajes estén en una relación no significa que, de repente, el argumento se ha detenido para ellos. Si el Dragón Devorador de Mundos se acerca, no se va a parar para darle a tus personajes tiempo para manosearse por doscientas páginas (a menos que sea un dragón voyeurista). Tus personajes seguirán dándose de cabeza contra los obstáculos que les lance la trama, lo cual los llevará a tomar decisiones cargadas. Mantener una relación mientras ambos luchan por sobrevivir es una labor que requiere tanta energía emocional que no sería de sorprender que rompieran.

Todo dependerá de cómo se manejen durante esas situaciones y de la dinámica entre ellos. Si, a pesar de todo, logran apoyarse y disfrutan de la compañía mutua, probablemente permanezcan juntos. Si todo es peleas y drama o si uno de ellos sencillamente no tiene el tiempo y la energía para mantener la relación, el lector se preguntará por qué no terminan y se ponen a cantar Me liberé de Mermelada Bunch.

Una buena medida para determinar si permanecerán juntos es si logran desarrollar una relación íntima. Es decir, ¿hablan de sus pensamientos más profundos? ¿Se cuentan secretos? ¿Confían el uno en el otro? ¿Están dispuestos a cambiar y a negociar? Si no es así, lo más probable es que no puedan manejar los problemas que surjan entre ellos y terminen.

¿Cómo cambian?

Compartir tanto tiempo con una persona te expone a nuevas experiencias y puntos de vista, lo cual a su vez te hace más susceptible al cambio. Por lo tanto, una relación verosímil debería contribuir al desarrollo de los personajes, para bien o para mal. Tal vez uno de ellos se hace más tolerante o, por el contrario, adquiere ideas radicales. Quizá uno de ellos sea un humanitario y esto haga que el otro vea los problemas sociales y se haga más compasivo.

Aquí también me gustaría hacer una acotación importante: en ningún momento un personaje debería obligar al otro a cambiar. Cada vez se hace más común la inclusión de personajes masculinos manipuladores en la fantasía juvenil: le dicen a su pareja qué hacer, a dónde ir, con quién hablar, cómo vestir, cómo pensar… En una relación saludable, el cambio es siempre voluntario; ambos se esfuerzan por complacer al otro a la vez que negocian los comportamientos que no están dispuestos a modificar del todo.

Tal vez la chica sea una adicta al trabajo, mientras que él necesite algo de tiempo de calidad con ella; podrían negociar dejar los viernes por la noche libres, sin teléfonos, para compartir juntos. A lo mejor a un chico le gusta comer dos kilos de Cheetos por día y su novio se preocupa por su salud; el primero podría acordar comerse solo una bolsa pequeña, si comer dos kilos de Cheetos diariamente no es un hábito crucial para su existencia. A lo mejor a uno no le gusta el chocolate… lo cual no es negociable. Si a alguien no le gusta el chocolate, es causal de divorcio.

¿Hasta qué punto llegan?

No todas las relaciones terminan en «Y vivieron felices para siempre». De hecho, la mayoría no lo hace en la vida real, así que resulta raro que una pareja ficticia se mantenga junta aunque tengan un drama griego montado, con triángulo amoroso incluido y celos para repartir entre toda la población del planeta.

Cuando una relación no funciona, no funciona. No tiene nada de malo que los personajes terminen. Dependiendo del tipo de relación que tuvieron y el motivo de la ruptura, el último momento que pasen como pareja puede estar contenido en una pelea a gritos o en una discusión madura sobre el por qué la relación no funciona. Esto no es tan relevante como el hecho de que no debes obligar a tus personajes a permanecer juntos si no tiene sentido que lo hagan.

¿De qué trata tu historia en realidad?

Una subtrama romántica debería permanecer como subtrama, no apoderarse de todo el argumento. Antes de ponerte a escribir escenas románticas como un poseso, asegúrate de que enriquecen la historia y que no van a entorpecer el desarrollo de la misma. Busca el corazón de tu novela y mantenlo como debe ser.

Hace un tiempo comencé a huir de las obras fantásticas escritas por mujeres porque tuve la mala suerte de toparme con unas cuantas en las que un triángulo amoroso o un romance forzado se apoderaba por completo de la trama. Apenas ahora me estoy atreviendo a leerlas de nuevo, sobre todo a autoras que escriben en español porque parece que esta tendencia no está tan extendida en el mercado hispanohablante como en el anglosajón. Y me gustaría que permaneciera así.

¿Algún consejo para evitar un romance forzado?

Se te ocurre alguna otra forma de evitar un romance forzado? No te lo quedes para ti y cuéntanos en los comentarios. Cuéntanos cómo te parece que debería ser una subtrama romántica.

Por cierto, esta entrada fue publicada a las 12:02. Según nuestro acuerdo de esclavitud, tengo que publicar las entradas antes de las 12 o me toca penitencia… así que me toca penitencia. Quien comente primero puede pedirme algo dentro de lo razonable y relacionado a la escritura.

13 comentarios

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  • Entiendo la idea. Creo que también es necesario mencionar que una relación de romance debe tener una buena transición entre eventos, no salir de la nada. Además, creo que una subtrama de romance puede ser bien usada para conocer más a fondo a un personaje, pues nos ayuda a ver que en forma perciba las relaciones románticas. Buen artículo.

  • Buen artículo, me ha servido bastante para pensar un poco pues yo tengo la mala costumbre de crear personajes y de repente empezar a shippearlos a todos con todos por pura diversión, y esto de vez en cuando hace que acabe agregando relaciones sin sentido que luego tengo que extirpar de la novela como el cancer que son (Hace poco tenía algo parecido a un hexagono amoroso tome a seis chicos y empecé a shippearlos a todos entre todos, aunque por ahí me salió un caso de incesto y uno de ellos era como diez años mayor que otro. Me pasa a menudo LOL)

    Venga, el primer comentario no ha dejado una penitencia, así que si se vale el segundo… ¿Hablarías de la canciones dentro de la literatura? Recientemente este tema me llama la atención, me parece un recurso poco y mal utilizado que tiene mucho jugo de donde sacarle, por ejemplo en los Juegos del Hambre con el Árbol del ahorcado y Lejos en la Pradera.

    • Admito que yo también tengo ese problema. Shippeo a todo el mundo con todo el mundo.

      Estoy abierta a lo de la penitencia, pero no creo que pueda hacer una buena entrada sobre ese tema. Te confieso que cuando un autor escribe una canción, casi siempre me la salto, así que no creo estar calificada para eso. Pero si se te ocurre otra cosa, házmelo saber.

  • Hola. Bueno, es triste ver como un romance forzado manda a la basura una historia decente, y muchas veces llegan a ser muy odiosos y cursis de mala manera. Es un ingrediente indispensable en las obras malas, ya sean de literatura o incluso en la animación, y cualquier novato debería tomar apuntes de este buen artículo. ¡Sigue así!

    • Muy de acuerdo. Y que conste que yo soy las que gustan de shippear, pero cuando el romance se apodera de todo, ya la historia no convence.

  • Hola. No sé si generalizo o estoy siendo demasiado crítico con el género pero sostengo que la novela romántica por si sola de hunde en un abismo de estereotipos. Y los pocos (o demasiados) que se atreven ahora les ha dado por lo sobrenatural. Romance entre la momia adolescente y el normalito. Romance entre el fantasma y la médium… el género está trillado. Digo, con todo respeto para los que escriben romance.

    En fín. Excelente entrada, Ana. Como todas y como siempre.

    • La verdad es que no sabría decir si la literatura romántica tiene más o menos estereotipos que la fantástica. Creo que todos los géneros tienden sus tópicos sin sentido. La realidad es que no he leído suficiente romance como para decir que el género se cae… y no me atrae lo bastante para averiguarlo XD

  • Grandísima lección como siempre.
    Un, cosa rara, mi comentario será breve. ¿Cómo puedo ser tan incapaz con estos temas? ¿Por ser hombre —como si no hubiese hombres capaz de escribir sobre esto en condiciones? ¿Por ser egoísta? ¿Por ser simplemente torpe?

  • ¿Forzar un shipp? eso es tarea del fandom no del autor.

    Otra cosa que no agrada del romance son los cliches, no los soporto, que el amigo esto, que el contrato aquello, que el ser con tentáculos… Bueno. Últimamente me leí una novela de romance sobrenatural donde el romance comienza a través de los hijos y me pareció muy decente.

    PD. A mi también me gusta shippear es más, shippeo el lapidot el shipp mas forzado de la historia… aunque ahora que viven juntas y solas en un granero muajajaja

  • Nunca, pero nunca escribas “pechos turgentes” o “el masculino rostro/pecho/torso” (ja ja ja)

    Por cierto, las subtramas románticas no me gustan, así que imagínate si se apoderan de la trama. Lo que pasa es que hay veces que es la subtrama romántica la que luego recuerda el lector…

  • Y que hay de términos como “figura voluptuosa” o “cuerpo marcado”. Es que busco ser simple a la hora de usar esos términos, sin necesidad de sonar obsceno. No soy muy bueno describiendo el “atractivo” de un personaje.

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