¿Es tu personaje femenino chocante?

Soy de la opinión que crear a un buen personaje femenino no es diferente de crear a uno masculino. Con escasas excepciones, a la mayoría de los personajes de la fantasía contemporánea se les puede cambiar el género y no habrá mayores alteraciones en el desarrollo del argumento. Dicho esto, creo que muchos se sienten incómodos creando personajes del sexo opuesto o vuelcan sus ideales y fantasías en el personaje femenino. El resultado es un personaje chocante cuyo punto de enfoque es ser mujer.

Para ahorrarte la frustración (y ahorrármela a mí también), aquí te dejo tres cosas que, en mi opinión, podrían hacer que tu personaje femenino resulte chocante. Excluyo lo que ya ha sido mencionado hasta la saciedad, como la damisela en peligro.

La que se cree morsa cuando es sirena

Creo que por esta voy a recibir algunas reacciones violentas por el encabezado de esta sección. Es un tema que requiere tacto y digamos que yo no tengo mucho de eso. De todos modos, intentaré ser lo más delicada posible: hay mujeres que se creen horribles cuando en realidad son hermosas; esto no tiene nada de extraño. Si hay gente con desórdenes alimenticios que se ve gorda cuando pesa treinta kilos y sus familiares le insisten que se matará si sigue así, es natural asumir que habrá personas que no se consideren atractivas aunque lo sean.

Esta cuestión es un tema serio que nada tiene que ver con esos días que tiene todo el mundo (ya sabes, cuando te despiertas sintiéndote horrible porque tienes un grano que más bien parece chichón en la frente). Seguramente da para un conflicto desgarrador.

Ahora bien, lo que veo en la ficción suele ser bastante diferente, en especial cuando de novela juvenil romanticona se trata. Creo que no hay mejor forma de explicarlo que con un ejemplo sacado de manga (comic). Hace un tiempo me enamoré del arte de Ratana Satis y comencé a leer una de sus obras, titulada Lily Love, cuya protagonista, Donah, se describe a sí misma de la siguiente forma: «No tengo la piel blanca, no soy moe ni hermosa. No soy del tipo que gusta a los hombres: frente ancha, lentes gruesos, plana, piernas grandes, gorda».

Una curiosa descripción, cuando en arte promocional Ratana Satis la dibuja así. Donah es la chica más baja, la de cabello castaño:

protagonista chocante

Al ver tal imagen, el lector podría pensar que Donah está usando maquillaje, que puede cambiar desde el tamaño de los ojos hasta la forma de la cara, y que la pose le favorece. Pero cuando la artista la dibuja así (advertencia, Donah aparece en ropa interior. No abras esto en el trabajo), el lector no puede sino preguntarse cómo carajo esta chica se describe de ese modo: «No tengo la piel blanca (…) frente ancha, lentes gruesos, plana, piernas grandes, gorda». Nada de esto se muestra en la imagen.

Oh, ¿mencioné que tiene a dos mujeres hermosas detrás de ella?

Creo que casos como estos, en los que el autor puede jugar con las inseguridades del personaje pero no le saca todo el jugo a la situación, pueden dar lugar a personajes femeninos chocantes. Si quieres que tu protagonista sea hermosa, pues adelante. Hacerla insegura y frágil para obtener la simpatía del lector no es el truco más original que se haya visto. Hay muchas otras cosas que se pueden hacer.

Una mujer puede ser muy atractiva y, sencillamente, saberlo y que le resbale. A lo mejor creció sabiendo que era hermosa y no se ha enamorado. Esto fue lo que le pasó a una amiga de bachillerato, que es preciosa y se vino enamorando por primera vez a los veinticuatro. Si tuviera que usar un ejemplo de ficción, usaría a Sungji del maghwa What Does the Fox Say.

http://akakjelly.tumblr.com/post/119842404517/성지-from-what-does-the-fox-say

Sungji sabe que es hermosa. Desde la infancia la han llamado bonita y ha recibido más de treinta confesiones de amor de hombres y mujeres, por lo que confirmación no le ha faltado. Sin embargo, las ha rechazado todas porque no estaba enamorada ni interesada en una relación. No es sino hasta que entra en una nueva compañía y conoce a su jefa que se enamora por primera vez y con hilarantes resultados porque, aunque hermosa, es torpe en el coqueteo y demasiado directa.

2016-06-03

Otra posibilidad es que la mujer sea hermosa… y ya. Hay mujeres que vuelcan el corazón en su trabajo, o no les interesa el romance, o no les interesa para nada su apariencia, o son asexuales, etc. Todo esto es aceptable. A lo que quiero llegar con todo esto es que la imagen de un personaje no debería ser lo que lo defina. Un personaje ha de ser más que su apariencia y la percepción que otros (y él mismo) tengan de ella. Intentar ganar la simpatía del lector con un personaje que es harto atractivo e inseguro podría ser contraproducente si no se desarrolla con cuidado.

Y huelga decir que el valor de un personaje femenino no debería medirse en cuántas personas quieren llevársela a la cama. Huelga decirlo, pero lo digo porque lo he visto en la ficción.

La que es «mujer fuerte» antes que persona

Hora de aclarar algo: adoro a las mujeres que usan armas y pueden luchar. De no hacerlo, no las habría puesto en mis novelas. No obstante, siento que a veces nos sale el tiro por la culata cuando intentamos alcanzar la igualdad de género en la ficción porque terminamos elaborando caricaturas: personajes femeninos que están ahí para machacar cabezas de orcos y poco más. Es lo que ahora llamamos «mujeres fuertes».

Si nos quejamos de los protagonistas planos, ¿de qué sirve hacerles un cambio de sexo y ya? Seguirán siendo personajes planos y, lo que es peor, parecerá que están usando su género para ganar el interés del lector, que me parece un truco barato. Si se lo critico a algunas mujeres metidas en la política (te estoy mirando a ti, Hillary Clinton), se lo critico a los personajes de los libros que leo también. Es casi como si gritaran: «¡Mírame, mírame! ¡Soy mujer y estoy repartiendo hachazos!».

No, señores. Una protagonista ha de ser más que su sexo.

Por otra parte, existe una corriente de meter igualdad por todos lados aunque no tenga sentido. No puedes colocar a una mujer en situaciones que la lógica del mundo en el que se desarrolla la novela no permitiría y esperar que salga bien. Si tu obra está basada en la edad antigua o en la era medieval y tu protagonista es mujer, no podrá unirse al ejército a menos que haya circunstancias extraordinarias. No basta con que agarre una espada y derrote a uno o dos soldados para demostrar su habilidad, pues en este caso lo más probable es que la maten. Tendría que disfrazarse, como Hua Mulan, o depender de la desesperación de un país entero, como Juana de Arco (quien también se disfrazó de hombre, por cierto). También es muy probable que no se sienta cómoda con su rol y que una situación externa la haya llevado a realizar esas acciones. Como bien explicó Rafa en su entrada La suspensión de la incredulidadhay que tener mucho cuidado para que el lector caiga en nuestra trampa y se crea lo imposible.

En este apartado vale la pena aclarar hay muchas mujeres fuertes que nunca dan ni una cachetada: la madre que saca a sus hijos del país en medio de una guerra civil; la chica que se atreve a luchar por su derecho a la educación y le planta cara a los talibanes; la doctora que trabaja dieciocho horas seguidas en un hospital salvando vidas.

Me encantan las mujeres guerreras y me gustaría ver más en la ficción, pero si planeas usar el género de tu protagonista como gancho y no le das nada más, detente. No lo hagas.

Asume que tu personaje es una persona de carne y hueso. Créala, dale personalidad y luego colócala en situaciones de riesgo. Llévala al límite y excédelo de ser necesario y hazla resurgir de entre las llamas… o no. El punto es que un personaje no es fuerte solo porque porte una maza, y esto aplica tanto a hombres como a mujeres. No caigas en el error de pensar lo contrario, porque entonces podrías terminar con un personaje femenino chocante.

La indecisa

Oh, ¿por dónde empiezo con esta? Creo que de las tres opciones que se me ocurrieron en esta entrada, esta es la la que peor me parece.

Seguramente ya sabes a lo que me refiero, pero, por si acaso, te doy el ejemplo que me resulta más chocante: imagina a un personaje femenino harto atractivo que además se la pasa cortando los cuellos de los políticos corruptos de turno. Todo bien hasta ahora, porque el personaje está bien construido. Ahora, añade a dos hombres que se están peleando por ella… y, de repente, la chica que se baña en la sangre y las lágrimas del enemigo, que arriesga el pellejo aunque le aterre la muerte, no puede decidir si montar a uno o al otro.

Felicidades, hemos creado un personaje femenino harto chocante.

Admito que odio los triángulos amorosos convencionales. No soy la única que piensa que, en la mayoría de los casos, es mala idea añadir uno y el tema da para mucho más. Estoy de acuerdo con una lectora del blog, que me dijo que Los juegos del hambre hubiera resultado mucho mejor si Peeta y Gale se hubieran hastiado de la actitud de Katniss y se hubieran fugado. Y es que la indecisión de Katniss resulta de lo más fastidiosa.

Estoy esperando el día en que una protagonista reciba las atenciones de dos hombres y:

  1. Les diga que no puede decidir, por lo que prefiere quedarse sola
  2. Les diga que no puede decidir y pregunte si están dispuestos a una relación abierta
  3. Los dos tipos se fuguen y la protagonista se quede sola por indecisa
  4. Maten a la protagonista a lo School Days
  5. Uno de los tipos se mate a lo School Days
  6. Uno de los tipos mate al otro a lo School Days
  7. Los tres se enamoren

Pero claro, es que estas cosas podrían no ser aceptables en una novela juvenil, que es donde más veo el problema. No obstante, creo que si antes los niños oían cuentos en los que la Bella Durmiente era violada y despertaba al dar a luz, los adolescentes de hoy podrán soportar que la protagonista diga que prefiere estar sola.

El que una persona sea indecisa ante ciertas situaciones es natural. Nadie se siente confiado bajo cualquier circunstancia. A veces sentirá que el suelo se le mueve bajo los pies. Sin embargo, si esa indecisión se extiende de forma innecesaria, el lector podría exasperarse.

La representación de la mujer en la ficción está mejorando. En los últimos años he visto excelentes personajes femeninos, como Ariadna, de La canción secreta del mundo; Nicasia, de La corte de los espejos; y Verónica, de El dios asesinado en el servicio de caballeros. La razón por la que me enamoré de estos personajes es simple: son personas. No me gustaron solo porque tuvieran una vagina, sino porque deslumbran con sus personalidades. Es por esto por lo que creo que crear a un personaje femenino es casi igual que crear a uno masculino: a la final, estás trabajando con personas.

Claro, como se demuestra en la ficción, tanto personajes femeninos como masculinos son víctimas de estereotipos arraigados en nuestra sociedad. Y ya que hablamos de eso aquí tienes una entrada sobre personajes masculinos chocantes.

¿Qué te molesta en los personajes femeninos?

35 comentarios

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  • Me atrevería a decir que la moda del personaje femenino que no sabe que es guapa y con triángulo amoroso incluido viene de Crepúsculo. Cuánto daño ha hecho, madre mía.

    En fin, nada nuevo bajo el sol. A mí me gustan los personajes femeninos que saben que son guapas (o que saben que no lo son, pero que no les importa) y que usan sus encantos (o no). Ya nos machacan suficiente con que tenemos que creer siempre que estamos feas y gordas como para encima oírselo repetir a la proa de turno, ¿no? Igual sería un buen momento para reivindicar el amor propio y admitir los buenos puntos que tenemos todas, aunque estemos gordas y tengamos granos.

    El punto del Personaje Femenino Fuerte (TM) es una mala interpretación del personaje femenino bien construido. No es necesario que un personaje femenino mate a nadie para ser guay. Tampoco es necesario que se rebele contra el patriarcado. No me importa la capacidad marcial del personaje (aunque admito que me siento atraída hacia ese arquetipo), sino lo bien construido que esté y lo interesante que sea. Y si es una Sansa, que sea una Sansa. Sansa es un personaje magnífico.

    Y por último, el triángulo amoroso. Esta convención no me gusta nada y creo que extirpándolo de la literatura juvenil todos ganaríamos más. Pero vale, digamos que lo mantenemos. Juguemos con él. Hagamos que los tres tengan sentimientos intrincados de amor, amistad y lealtad, que los tres estén enamorados entre sí, que se proponga una relación abierta, que uno de los tres encuentre el amor fuera del triángulo y se desentienda, o que el vértice en disputa se declare desinteresada hacia los otros dos.

    Mi personaje preferido chocante es la chica que dice no ser como las demás y acaba colgada de un “príncipe azul” y volviéndose un borrego sin personalidad alguna.

    • No creo que Crepúsculo haya sido la primera novela con esa temática, pero definitivamente fue la que lo popularizó como estrategia comercial para alargar historias populares. Fácilmente se pudo haber quedado en la primera.

      De acuerdo con todo lo que señalas. La verdad es que no dije nada revelador en esta entrada. Todo esto es obvio, o al menos desde mi punto de vista. Pese a esto, veo tantas obras con personajes femeninos mal construidos y, encima, chocantes, que sentí la necesidad de hacerlo.

  • Me ha encantado! Super interesante y TAN real. En la novela que escribo en la red social wattpad, me critican mucho que el personaje tiene miedo y que a veces no sabe que hacer en ciertas situaciones. La chica fue entrenada para esas situaciones pero obviamente a llegar al momento, no sabe que hacer. Tiene miedo de pelear contra sus enemigos como UNA PERSONA NORMAL. Esta nota me ha encantado porque he confirmado lo que yo creía, los personajes tienen que ser personas.

    Te invito a leer dos artículos sobre esto que me parecen muy interesantes.
    Uno de ellos es este: http://madlori.tumblr.com/post/51723411550/rebloggable-by-request-well-first-of-all (es increible, te lo recomiendo)

    Que esta en ingles y cuenta que los personajes tienen que ser reales, no simplemente fuertes.
    Y el otro es la traducción que yo le di en una sección de artículos en wattpad (https://www.wattpad.com/183472059-el-desv%C3%A1n-de-lbsilva-opiniones-crueldad-con ) Es increíble y me alegra que la gente empiece lentamente a entender la realidad de los personajes. Son ficticios, si, pero para nosotros son reales.

    Un besote!

    • Pues sí, es cierto que un personaje no tiene que ser “fuerte” para ser real. Lo que tiene que tener es fortalezas y debilidades, así como un anhelo que sirva para impulsarlo.

      Gracias por los artículos. En lo que tenga un chance, los leo 😉

  • Interesante, tus argumentos son buenos y eso que yo siempre hice lo contrario.
    He preferido evitar a los personajes muy atractivos, les doy defectos físicos (esto de por si no significa nada), sé que el aspecto importa pero no me gusta esas personajes que son bellezones, que todo el mundo dice que son bellezones y que se creen feas; creo que hay más formas de crear complejos en los personajes, por ejemplo, mi novia es guapa, sabe que es guapa pero su muy muy muy baja estatura la acompleja mucho.
    Lo de la mujer fuerte me medio molesta, me explico, suelen ser personajes femeninos que son las más rompedoras pero a la hora de la verdad no pueden hacer nada y esa decisión y orgullo desaparece delante de un personaje masculino más plano que el encefalograma de una piedra; no me molesta ver como reacciona al amor un personaje fuerte y orgulloso, me molesta verlo cuando no tiene ni puñetero sentido, no me molestó en Laluna.com, novelita juvenil tonta pero por lo menos la chica explica sus motivos. No es un ejemplo literario pero es un ejemplo que me encanta, Dana Scully de X-Files, es fantástica, racional, sin miedo a la vergüenza, lo suficientemente valiente para enfrentarse cara a cara a uno de los hombres más poderosos del mundo, y compensa sobradamente su falta de fuerza física sin llegar a ser una amazona.
    Odio a muerte los triángulos, es un cliché tan omnipresente que tengo que aceptarlo, pero lo odio; joder, es como si el único obstáculo para la relación sea tomar una decisión, hay muchos obstáculos en las relaciones; a bote pronto se me ocurren un trabajo complicado, distancia, prejuicios, pasado de los personajes, obsesiones personales.

    • Admito que en mis novelas tengo a un personaje femenino que es harto perfecto en lo que a belleza se refiere (por el efecto de una bendición de un dios) y, encima, es la que más puede en el combate. Sin embargo, nadie se ha quejado de que sea plana. No la he forzado a meterse en embrollos amorosos ni nada por el estilo. Sencillamente es hermosa, lo sabe, lo usa cuando le conviene y, cuando no, le resbala.

      Lo de la mujer fuerte puede ser especialmente molesto en el caso que mencionas. Te pasas toda la novela viendo cómo una mujer rompe los huesos de los enemigos y, de la nada, el malo la agarra por demás y le tuerce el brazo. Así, nuestra heroína queda fuera de combate y está lista para que el héroe de turno la rescate.

      No digo que una mujer de acción no pueda ser secuestrada o inutilizada, pero vamos, que la mayoría del tiempo se hace mal y el lector no se lo cree.

      En cuanto a los triángulos, pues nada que añadir.

      ¡Gracias por comentar

  • Se necesitan más entradas como esta en el mundo, sobre todo en Hollywood, donde abunda la bad ass con el Síndrome de Trinity, y en Wattpad, reino de las otras dos. La que más bronca me da es la sirena, ya van dos o tres novelas de ese estilo que me toca corregir, y las autoras tienen suerte de vivir en otros países, porque si no, les tiraba con la licuadora por la cabeza (no la uso :P) Son como unas Mary Sue lloronas. Un verdadero bodrio. Todas fuimos adolescentes acomplejadas, supérenlo 😛

    Y el triángulo, ay el triángulo; no leí Crepúsculo ni nada de eso, pero me hace acordar a cuando miraba Robotech (Macross, bah) y me desesperaba porque Min Mei dudaba entre Rick Hunter y el primo ese de pelo largo que era re odioso. Y Rick, entre ella y Lisa Heiss.

    El día en que los personajes femeninos se construyan igual que los masculinos va a ser el mismo en que a las mujeres se nos trate como corresponde por ser personas, no mujeres. Y ese día va a ser el fin del mundo :PPP

    Es la primera vez que comento, pero hace poco que sigo tu blog y me encanta.

    Saludos!1

    • Jajajaja. Cierto, esto es típico de las adolescentes. Imagino que en parte proyectaran sus propias fantasías en el personaje y se les pasa bastante la mano.

      Como dijo Rocío más arriba, esto del triángulo amoroso probablemente se popularizó gracias a Crepúsculo. Una vez más, imagino que habrá sido porque la mayoría de las adolescentes fantasean con tener a dos hombres locos de amor por tu aunque no tengas personalidad.

      ¡Gracias por pasarte por aquí a comentar! Espero que el blog te siga gustando 😀

  • Buen artículo, ciertamente me ha sido útil ahora que he estado buscando sobre esta tematica para mi novela. Yo soy de las que generalmente hacen protagonistas de su mismo sexo, por lo que tengo hartas protagonistas, uno que otro protagonista solitario o que al menos va acompañado de una amiga o novia como coprotagonista. Lo mejor para mi es hacer aquello que dices; tratar de ver si el personaje sería igual si le cambiasemos a todo el mundo el género (algo que me divierte hacer, soy fanatica de crear realidades alternativas de mis propias novelas), así es más fácil darte cuenta de que has creado un personaje cuyo punto es el de ser hombre/mujer. De verdad no suelo soportar la mayoría de los arquetipos de género por lo que trato de que la esencia del personaje no cambie aun si usa falda o pantalon. Lo de la igualdad fue un error que cometí mucho en mis inicios, desde entonces me informo mucho correctamente de los mundo que creo o las épocas que utilizo. Como mi novela principal es de Ciencia Ficción en un futuro hay una gran igualdad de géneros gracias al contexto (un mundo post-globalizado, donde a la gente le suele importar más tus habilidades y tu actitud que tu género para contratarte). Por el lado del triangulo amoroso no soy fanatica de ellos, quizá pueda tener a varias o varios chicos interesados en una misma persona, pero no considero realmente que se trate de triangulos ya que suelen carecer de relevancia en la novela. En general, si tengo a varios tipo/as interesados en la misma chica o chico él/ella suele escoger el que mas le guste, o quedarse solo/a, lo escribo de esta manera porque a veces siento que la gente se olvida de los triangulos de dos chicas y un hombre, los cuales me agradan mas porque es mas probable que las chicas se harten de él (Si, esto le pasa a uno de mis protagonistas. Me encanta a hacerlos sufrir a todos…)
    En fin, grandiosa entrada, bye!

    • Yo me siento cómoda con ambos sexos. Mi primera serie tiene a un protagonista masculino, pero en dos obras futuras tengo planeado poner protagonistas femeninos. Creo que en la mayoría de los casos puedo cambiar el género de mis personajes con muy pocas variaciones en la trama. Creo que es una buena forma de medir si tienes a un personaje “neutral”, por decirlo de algún modo. Y, como mencionas, es divertido jugar con las posibilidades.

      Es cierto que hay veces en la que nos olvidamos de los triángulos con dos mujeres y un hombre, al menos en la fantasía juvenil. En otros géneros sí está más presente, y es común que ambas se peleen por el tipo.

  • “La isla del tesoro” de Stevenson solo tiene un personaje femenino, la madre del protagonista, y apenas se menciona de pasada, tan de pasada que no es ni secundario. “El Hobbit” de Tolkien no tiene ningún personaje femenino.
    Qué interesante pensar en todo esto.
    Las novelas de aventuras están cambiando, llevan años haciéndolo, pero no hace tanto que un personaje femenino era original y gustaba, aunque su única originalidad viniera de ser mujer. Ahora ya no vale solo con eso, los que escribimos me temo que nos debemos esforzar más.
    Con el post y los comentarios, me han entrado verdaderas ganas de conocer un triángulo amoroso que consideréis de verdad interesante, bien construido y alejado de los clichés. ¿Existe?
    La fantasía me parece un género con muy buenas condiciones para la igualdad. Cuando hablamos de fuerza física, los hombres llevan ventaja. Pero las mecánicas de la magia en la ficción suelen estar ligadas más con lo intelectual o lo intuitivo que con lo físico, así que la magia se convierte en un campo mucho menos condicionado al sexo que el combate. Podemos aprovechar esto.
    A veces también es sano pensar en personajes que no tienen el concepto de sexo que tenemos nosotros. Por ejemplo, un caracol, o un extraterrestre que puede tomar en nuestro mundo formas físicas a voluntad, un objeto personificado… Tengo por ahí algún texto con historias así: una relación amorosa entre un oso hormiguero y una aspiradora, una curiosa relación de amistad entre una farola y un árbol, etc.

    • Debe existir, aunque la verdad es que no me he puesto a buscarlo. El único triángulo amoroso que no me ha parecido una pérdida de tiempo fue el que leí en La canción secreta del mundo, y eso era porque tenía sentido y porque no alargó el argumento.

      En las peleas influye no solo la fuerza y la experiencia, sino la resistencia. Es algo de lo que hablaré más adelante en otra entrada.

      Tienes razón con los personajes que no tienen ni idea de sexo y de nuestro código moral en general. Un organismo diferente probablemente no pensaría en esas cosas.

  • Muy buena entrada. Me alegra haberme suscrito a tu página.
    A mí en lo personal me cuesta trabajar con personajes femeninos porque me reflejo mucho en ellas y me cuesta apartarlas de mis propias fallas y deseos. Es algo que seguir trabajando.

    Y coincido con los otros comentarios donde señalan que esos errores están en Crepúsculo. La protagonista no se cree morsa pero sí habla de sí mismo como demasiado simple como para que alguien la vea bella (hint: su nombre, dioses…).

    • Jaja, es que ese hint no pudo ser mejor. Condiciona al lector a pensar que Bella es hermosa aunque ella diga lo contrario.

      En lo personal, mis primeros personajes femeninos fueron Mary Sues hechas y derechas… pero los masculinos también eran bien Gary Stu. Hombre o mujer, mis personajes eran un asco XD

  • Me ha gustado mucho la entrada, aun a pesar de no haber leído apenas sobre las referencias que mencionas.

    He de decir que, como escritor, me han criticado bastante cuando he colocado realismo en las historias. Del tipo de realismo que surge cuando una pareja homosexual mata a otra por celos o cuando alguien se queda a solas con su progenie porque su pareja se ha destrozado a alcohol. Pero las críticas más fuertes han venido (además de por tocar temas sexuales y religiosos) por el rol de los personajes en las historias.

    Ejemplo: una directiva en lugar de un directivo, una asesina a sueldo en lugar de un asesino a sueldo. Pero resulta curioso que cuando he escrito situaciones en las que predomina lo contrario (quizá más hacia el presente en lugar de hacia el futuro de igualdad hacia el que viajamos) he sido llamado machista xD

    Al final daría el consejo a los escritores: haced lo que os salga de ahí, porque siempre habrá un tonto que diga tonterías.

    • Dos lectores me han dicho que se alegraban de que mi novela estuviera narrada por un hombre (en el prólogo eran dos mujeres, lo cual no les gustó). A mí esto me deja un poco descolocada, la verdad. A lo mejor es que están acostumbrados a que las novelas con protagonistas femeninos hagan mucho énfasis en el romance, el triángulo amoroso y demás. Así que no, no me sorprende que también haya lectores que se molesten cuando la villana es mujer y cosas así. La gente es un rollo.

  • lo de la relación abierta paraba en memorias de idhun. Trilogia juvenil nada menos. Claro que Victoria no era precisamente indecisa. Casi desde el principio pone las cartas sobre la mesa y la historia es si ellos lo aceptan o no. meh

    • No he leído Memorias de Idhún, aunque me han dicho que rompe varias convenciones, así que no me sorprende que en ese triángulo,los términos lo ponga la mujer.

  • Estoy de acuerdo, la diferencia entre hombre y mujer en un personaje debe venir del contexto de tu novela y de si eso ha influenciado su vida de alguna manera, no de su construcción. El estereotipo de la mujer fuerte es demasiado común ahora mismo. Hay autores que creen que con meter a una mujer reventando cráneos dan igualdad a su novela. Claro, luego pasa lo que dices tú y lo que comentan más arriba: falta de coherencia con el mundo, que en realidad resulta que no era tan fuerte e independiente, el “eh, meto hachazos siendo mujer” y peores.

    No soporto a la indecisa. Me pone de los nervios. En uno de los últimos libros que he leído, doscientas páginas de un personaje dudando de si podía amar al otro y ni siquiera había triángulo propiamente dicho. Sería hasta pasable, si no fuese porque se acababan de conocer y la chica se había enamorado de golpe y porrazo porque “no podía olvidar sus ojos verdes”. Agh. Odio el instalove. Para mí es peor que cualquier relación con figura geométrica de por medio.

    Creo que los dos primeros ejemplos son salvables si el escritor en cuestión sabe llevarlo bien y esquivar los tópicos que has dicho, pero el tercero… Aún tengo que ver a una indecisa bien escrita xD

    Gracias por el recopilatorio.
    ¡Un saludo!

    PD. Acabas de descubrirme a Ratana Satis. Sus dibujos son preciosos *-*

    • Yo tampoco me he encontrado con buenos personajes indecisos y, si lo he hecho, no me acuerdo. Creo que puede lograrse, pero prolongar la indecisión por cientos de páginas al tiempo que se mantiene la atención de lector ha de requerir un dominio de la narrativa del la mayoría carecemos. Los lectores quieren que el personaje actúe, no que esté caminando sobre una cuerda floja por veinte capítulos.

      PD. ¿Verdad que sí? ¡Me encanta cómo dibuja la condenada! Además, es súper chévere. La traducción oficial al inglés es gratis en un sitio web llamado Dynasty Scans, por si te interesa.

  • Otro tropo muy socorrido desde hace algún tiempo es el de la mujer misteriosa, esas que aparecen y desaparecen y cuyos motivos para llevar a cabo sus acciones son siempre una intriga. Yo las llamo las mujeres Murakami, un poco en broma, un poco en serio. No es que por defecto estén destinadas a ser malos personajes, pero me he topado con tantas que ya me tienen algo podrido. La verdad, si es que tengo que confesarlo, soy un sucker para las mujeres Murakami, cuando están en una novela de Murakami, claro. Amo a Mai Kasahara de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo y Fukaeri de 1Q84 (de esta novela se defiende bien la protagonista, Aomame, que entre otras cosas es asesina).

    Yo creo que para todos aquellos que insisten en incluir a las mujeres fuertes, independientes, oídme rugir, por eso de que ahora todos somos progresistas, lo mejor sería que leyeran algunos libros de Charlotte Brontë. Jane Eyre y El Profesor son buenos ejemplos de libros que hablan sobre el papel que adoptan las mujeres que se enfrentan a un mundo que no les es precisamente favorable, pero lo hacen con personajes creíbles, de su tiempo y sin diatribas ni discursos artificiosos. Claro que leer a los clásicos no nos salva de nada. La Meyer leyó y releyó Cumbres Borrascosas de Emily Brontë (la mejor de las tres hermanas, según yo. y mi novela clásica predilecta) y acabó escribiendo Crepúsculo…

    Cambiando de medio, soy fan de los personajes femeninos de Nisio Ishin, autor de Monogatari, Katanagatari, Medaka Box, entre otras series. Hanekawa de Monogatari, sobre todo. Me gusta cómo la describe Senjougahara en el arco de Tsubasa Tiger: Perhaps you are simply too pure — as white as innocence itself. You do not understand your own heartlessness , nor your cruelty (…) You are simply dim to the darkness. In that case… you are a failure as a living creature.

    Riza Hawkeye de FMA también me parece espectacular. Me gustó sobre todo cuando relata su papel en el exterminio de Ishbal y cómo está dispuesta a afrontar las consecuencias de sus acciones. Los alquimistas mataban en masa, para ellos la muerte era una cosa abstracta, ella en cambio, como francotiradora, remataba a los sobrevivientes y por lo tanto está obligada a recordar cada una de esas caras.

    • Me había olvidado por completo de ese tipo de personaje femenino. Últimamente no la he visto tanto, así que imagino que ya no es tan popular en la novela fantástica juvenil. Cuando los autores colocan un personaje así, por lo general la mezclan con otros tropos, como el de la indecisa.

      Buenos ejemplos los que mencionas, aunque todavía no me he leído 1Q84. Estoy en una fase en la que aborrezco los tomos largos y, por Dios, que 1Q84 se ve kilométrico.

  • Ana, una entrada fantástica, como siempre.

    ¡Qué daño ha hecho Crepúsculo! Ya veo que lo han comentado por ahí arriba, pero es que según te leía no podía dejar de pensar en que (a nivel mundial) el triángulo Edward-Bella-Jacob fue el detonante. Por supuesto que antes había triángulos amorosos, pero Crepúsculo ha generado una reacción en cadena y ahora aparecen en todos los libros (y con el mismo patrón, por cierto).

    Parece que todas están cortadas por el mismo patrón que Bella: me veo fea (pero todo el mundo me dice que soy muy guapa), soy frágil e inocente y blablablá. Arg.

    Y también estoy harto de la chica que es ultra fuerte, se baña en la sangre de sus enemigos y, cuando aparece el chico de turno, se vuelve la inocencia y la fragilidad personificadas. ¿Cuando está el chico delante ya no es fuerte? No lo entiendo, de veras.

    Si un tío sabe que es guapo, no pasa nada. ¿Qué hay de malo en que lo sepa una chica? Y por cierto, las personas siguen siendo guapas más allá de la juventud. Una mujer se puede sentir hermosa (y serlo) con 30, 40 o 60 años. Sí, obviamente su físico cambia con la edad, pero se puede seguir siendo preciosa (y lo mismo para los hombres).

    Sólo un detalle. Creo que el único trío amoroso que conozco en el que ella propone una relación abierta es Memorias de Idhún y me pareció muy atrevido (y muy aceptado por sus lectores). Quizá sea ese detalle por el que se niegan a traducirlo a inglés, el mercado anglosajón censura demasiadas cosas.

    En fin, un placer leerte. Un abrazo (y gracias por la mención).

    • Pues sí, y 50 sombras de Grey, aunque ese es tema para otra entrada.

      Eres la segunda persona que menciona Memorias de Idhún. Voy a tener que leerlo, porque a lo mejor me gusta la obra. El hecho de que tenga un trío amoroso que no encaje en la moda actual ya me atrae.

      ¡Muchas gracias por comentar!

  • No creo que haya personajes planos, ya sean de hombre o de mujer, en sus etapas niño-niña, adolescente, indeciso o inmaduro en pleno desarrollo sexual, ni luego cuando ya declina en la vejez. Creo que simplemente el escritor plano es el que no sabe dar profundidad a sus creaciones, y estos le pagan con la misma moneda. Ejemplos los tenemos en los grandes best-sellers, Dan Brown, Ken Follet con sus sirenas intercambiables. Uno se pregunta, si los grandes personajes vienen una sola vez cada siglo, cuándo habrá una Emma Bovary, o una Molly Bloom capaz de levantar un brindis por este siglo XXI.

    • No todos los personajes planos son producto de un escritor plano. Como bien explicó Rafa en esta entrada, casi todas las obras necesitan de ambos tipos. Cuanto más relevancia tenga un personaje, más deberá trabajar el autor en él. Sin embargo, si solo se trata de un pescador que aparece solo en el capítulo 15 para venderle almejas al protagonista, no necesitará mucho desarrollo.

  • Hola Ana!
    La entrada está muy bien explicada, y me ha gustado aún más porque dice cosas que por lo menos yo no había leído en otro blog. Hay un chico que tiene una entrada sobre esto, dejo el link por si alguien desea checarlo: http://www.inteligencianarrativa.com/como-crear-personajes-femeninos-originales.

    De acuerdo con lo que pones, especialmente en el último punto. Sí, es una aceptable que a una chica o chico le resulte complicado decidir entre uno u otro, pero cuando rellenas páginas y páginas con eso *cofcofcrepúsculocof*, o lo mencionas una y otra vez en la historia dan ganas de botar el libro por la ventana. Me ha recordado un poco (un mucho en realidad) a las telenovelas de mi país. Típico, hay una persona (una chica por lo regular) que conoce a un chico y luego conoce a otro, ambos son guapos, buena onda… en resumen, ambos son “un buen partido para ella” por así decirlo. Se pasa toda la novela tonteando con uno y con otro (si, hay subtramas pero esa es la principal) hasta que al final se decide por uno y el otro queda solo. Estresa, especialmente si no te interesa la temática romántica (me incluyo, no me interesa mucho leer romance, pero pareciera que en cada novela juvenil, sin importar el género, tiene que haber romance. A que se os ocurren varios ejemplos)

    Sobre Los juegos del hambre, imagínate que Katniss les dijera: “Bueno, tengo muchas cosas en la cabeza y no puedo decidirme por ahora. Cuando acabe la guerra les digo” y se larga y deja a ambos chicos con cara de WTF??? O que ambos se peleen por Katniss y “accidentalmente” uno mate al otro. O que uno de ellos hubiera muerto en la guerra y se queda con el otro y punto, así esas páginas de sinsajo donde está pasando algo y de repente piensa en Peeta y lo que le estarán haciendo y al poco rato se acuerda de Gale y bla bla bla, se eliminan y se usan para otra cosa.

    El primer punto también me suena a recurso usado en las telenovelas. Mujer “fea” que se cree fea, pero que en realidad lo único que necesita es un cambio de imagen (Atrévete a soñar, la fea más bella, etc.) Puede ser guapa e insegura, como mencionas, pero bueno, tampoco es ciega, o si? No es creíble que sea guapísima y que no lo sepa. ¿No tiene espejos en casa o qué?

    Por cierto, la artista que mencionabas Ratana Satis, dibuja genial. Tengo que buscar mas dibujos de ella.

    Ya, me enrollo mucho. Espero con ansias la próxima entrada.

    • Mil gracias por el enlace. En lo que pueda leeré la entrada.

      Anteriormente me obligaba a terminar todos los libros que caían en mis manos independientemente de si me gustaban o no. Ahora no soy tan paciente. En lo que entiendo que la historia está protagonizada por una indecisa, la dejo. Me interesa algo de romance, pero no quiero que tenga un papel protagónico ni que el autor se pase un tercio del libro explicando un triángulo amoroso.

      Ratana Satis tiene página en Facebook y la traducción al inglés oficial está en un sitio llamado Dynasty Scans. Ellos también tienen unos cuantos dibujos suyos.

      ¡Saludos!

  • “Con escasas excepciones, a la mayoría de los personajes se les puede cambiar el género y no habrá mayores alteraciones en el desarrollo de la historia” –> Estoy en desacuerdo con esta afirmación. El género y el sexo son aspectos intregrales de un personaje y ayudan a darle no solo forma sino también fondo. Pienso que si en una historia a un personaje (sobretodo uno principal) se le puede cambiar el género o el sexo sin que haya mayores repercusiones, es porque el personaje está mal construido o no se ha tenido verdadera cuenta sobre las implicaciones que el sexo/género tienen en la forma en que se desarrolla una historia y en el cómo el personaje interactúa con su entorno y es percibido por este. Por ejemplo, no es lo mismo ser una mujer en un país que no le reconoce el derecho al voto que ser un hombre en este mismo país. No es lo mismo un personaje que tiene que lidiar mensualmente con cólicos menstruales por ser mujer, que un hombre que no sabe lo que es eso. No es lo mismo vivir en una sociedad sin toallas higiénicas en las que las mujeres con el periodo se consideran sucias y son encerradas en habitaciones o establos hasta que dejen de sangrar, ni las expectativas de un padre hacia un hijo son las mismas que las que tendría hacia una hija. Solo en culturas con igualdad de género casi daría lo mismo, y digo “casi” porque incluso eliminando el factor cultural, se mantienen entre hombres y mujeres diferencias anatómicas, hormonales y biológicas que hacen que un hombre y una mujer no sean exactamente intercambiables (aunque como seres humanos tengan igualdad de derechos).

    “Estoy esperando el día en que una protagonista reciba las atenciones de dos hombres y: 2. Les diga que no puede decidir y pregunte si están dispuestos a una relación abierta” –> creo que esta opción la toma una de las protagonistas de una de las obras de Laura Gallego.

    En fin, me parece un debate interesante, pero con demasiados matices. Un personaje puede ser una sirena y creerse una morsa y aún así no ser chocante. Pienso que todo depende de cómo lo maneje el autor y qué tanto insista en esto durante su obra. Tal vez lo que choca es la reiteración de esto sin que haya un avance o evolución en el personaje o sin que se tomen en cuenta las otras dimensiones que le conforman.

    • Cierto. Hice esa afirmación dentro del contexto de la alta fantasía (y no considero Juego de tronos alta fantasía, para empezar), particularmente de la contemporánea, en la que el autor es más propenso a colocar personajes femeninos que tienen igual peso que los masculinos. No creo que cambiarle el género al personaje sin que esto tenga mayores repercusiones en la historia sea indicativo de que el personaje esté mal construido. Sarket pudo haber sido mujer y esto no habría cambiado en gran medida su rol en la historia ni elementos importantes de la misma. Su personalidad tampoco habría cambiado demasiado. Pienso lo mismo incluso sobre su pasión por la aeronáutica, que dada la época sería una actividad casi exclusivamente masculina, pero con Sarket su familia no tendría problema por el simple hecho de que asumen que se va a morir en cualquier momento.

      Ocurre lo mismo con Selene y Enor. Con la historia de Ysael no, por obvias razones, pero fácilmente podría alterarse sin que el personaje perdiera fuerza.

      El que el sexo de un personaje no tenga impacto en la historia o en su personalidad no es indicativo de que esté mal construido. Ahora bien, si estamos hablando de un contexto histórico y socio-cultural con divisiones de género atroces, pues sí. Ya estamos hablando de tirar el realismo de la novela por la ventana.

      ¡Besos!

    • Tal vez no habrá mayor diferencia en la parte argumental, pero para mí el desarrollo de una historia va más allá de alcanzar unos determinados hitos argumentales.

      En el ejemplo que pones de Sarket y su pasión por la aeronaútica, siendo hombre no la objetan porque es un interés normal masculino; pero siendo mujer tú misma cambias la razón por la que no la objetarían: ya no sería porque sea algo esperable para su género dentro de su sociedad, sino porque asumen que se va a morir pronto y ¿cómo negarle su gran pasión a alguien que tiene los días contados? Puede que superficialmente siendo hombre o mujer su familia acepte su pasión, pero las razones en uno y otro caso serían diferentes. A esto me refiero con que no da exactamente igual que un personaje sea hombre o mujer. Aunque superficialmente pueda parecer lo mismo, hechos aparentemente idénticos pueden tener connotaciones diferentes dependiendo del género del personaje. Y es precisamente eso lo que hace que la historia cambie aunque no siempre resulte tan evidente. Además, hombres y mujeres muchas veces reaccionamos de manera diferente en situaciones similares. Para mí lo de cambiarle el sexo o el género a un personaje sería algo como cambiarle el sabor a un helado: en vez de hacerlo de vainilla lo haces de arequipe. En esencia sigue siendo un helado, pero el sabor es diferente y la experiencia que transmite también lo es (aunque no por eso un sabor sea mejor que otro, o una experiencia mejor que otra).

      Y en cuanto a la personalidad, un personaje puede tener el mismo tipo de personalidad que otro independientemente de su género; pero es probable que su personalidad sea más o menos aceptada en su entorno dependiendo de si el personaje en cuestión es hombre o mujer.

      Y otro ejemplo, esta vez del físico: los hombres tienden a tener los pies más grandes que las mujeres. Una mujer puede nacer con pies grandes, pero debido a que esa no es la tendencia de la mayoría, probablemente le resulte más difícil conseguir zapatos femeninos y tenga que conformarse con zapatos de hombres o pagar dinero extra y mandar hacer zapatos de mujer a su medida.

      Estas diferencias no quieren decir que ser hombre o ser mujer sea mejor o peor. Simplemente son diferencias que hacen que la experiencia en el mundo de cada persona sea diferente. Y por su puesto hay personas que teniendo un determinado género exhiben muchas características usualmente asociadas al género opuesto. En este caso, desviarse de “la norma” puede que los haga sentir diferentes, extraños, incomprendidos, rechazados, únicos, especiales, o que piensen que algo anda mal con ellos (entre muchas otras posibilidades).

      Te dejo este enlace a un artículo que explica algunas diferencias entre hombres y mujeres:
      http://depsicologia.com/diferencias-entre-hombres-y-mujeres/

      Un abrazo.

    • Y he ahí mi problema: que a veces uso “historia” como sinónimo de “argumento”. Tengo que quitarme esa mala costumbre, porque evidentemente no son lo mismo y da lugar a malentendidos. Mejor aclaro el primer párrafo.

      ¡Gracias!

  • Buenas a todos/.
    -Es cierto que convertirse en hombre no es igualdad, de Clinton escuché decir un día: “Clinton tiene los huevos que le faltan a Obama” (y por ende, supongo que al sr. Clinton también); no nos engañemos, la política es bastante machista como fiel relfejo de nuestra sociedad y para moverse en territorio hostil, mejor tener las armas siempre preparadas para atacar, las neceesitarás.
    Cierto es que convertirse en hombre no es igualdad de género, es aceptar la derrota. O como Clinton condición “sine qua non” por el momento.

    -Todos/as sabemos que siempre habrá literatura de consumo rápido y que esta vive de estereotipos; solo podemos alejarnos si no nos gusta; es asombroso como hay gente que se conforma con estos pasatiempos que les distrae simplemente y les interesa otra lieratura que además les puede ayudar a ser menos infeliz. (Y no me refiero a libros de autoayuda, que debe haber de bueno y cada ladrillo terrorífico). A veces veo pasajes de películas antiguas porque salgo un momento al salón de casa y hay puesta una película yankie de las del “star system” nunca mejor dicho y se oye cada rajada mahista, la “hembra” delicada y sumisa (el descanso del guerrero), el macho fiero e inteligente (es una forma de hablar, ¿eh? no se me vengan arriba), que no puedo evitar que se escape alguna verdad de la boca (ni quiero evitarlo ni lo siento, es lo que hay), que debo salir corriendo de la estancia como un gato amenazado con una ducha fría.
    No creo que igualdad sea que un hombre se ponga a hacer la colada y una mujer trabaje paseando ladrillos, es ver al prójimo como un semejante, lo de menos es la situación. Empatía y respeto.

    • Hola Manuel,

      Estoy de acuerdo con que igualdad no es poner a los hombres a tender la ropa mientras que las mujeres trabajen paseando ladrillos. Dicho esto, se puede medir con precisión la igualdad entre los géneros cuando se evalúan los roles que cumple cada sexo y la facilidad que tienen para ejercer algo diferente de la norma. Es por esto por lo que es importante ser consistente en una obra, para no arriesgarse a destrozar la suspensión de la incredulidad.

      ¡Gracias por comentar!

  • Hace años leí una saga de fantasía llamada Memorias de Idhun donde se rompe ese esterotipo de indecisa: la protagonista, Victoria, se queda con los dos que andaban detrás de ella y más encima les dice en su cara que los ama ambos, y no puede decidirse. Jajajjaja. Admito que, si bien la saga no me gustó demasiado, eso lo encontré fuera de lo común.

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