Error de escritor #9: igualdad por todos lados

Seguimos con la serie Errores de escritores. Esta vez hablaremos sobre esas obras que tienen igualdad por todos lados aunque no tenga sentido. Esta idea se me ocurrió después de una conversación que tuve con un lector, quien me dijo que le parecían raras algunas percepciones sexistas de Sarket, el protagonista de mis novelas. Conversación editada por spoilers:

—¿Actitudes sexistas?
—Sí. Por ejemplo, su novia es muy poderosa y de todos modos a veces tiene pensamientos sobre la debilidad física de las mujeres y esas cosas. Enor es mejor que él en las peleas y de todos modos no le gusta mucho entrenar con ella porque no le gusta la idea de golpear a una mujer. Esas cosas.

Esa noche pensé largamente al respecto. El sexismo no tiene que ser el desprecio por un sexo; también vale cualquier actitud que refuerce estereotipos y roles de género. Aclarado esto, sí, Sarket es sexista… y tiene sentido que lo sea. Tiene sentido que piense cosas como «Los hombres no lloran» y «A las mujeres hay que tratarlas con delicadeza» porque, a pesar de ser la pareja de una mujer que podría freírlo con la mirada y el aprendiz de otra que a cada rato lo estampa contra el suelo a puñetazos, su crianza en una sociedad basada en los inicios del siglo veinte se ve reflejada en sus actitudes inconscientes. Ni siquiera se atreve a insultar a Selene cuando ella hace una de las suyas:

—¡Selene! —exclamó, esgrimiendo el periódico y rojo de histeria—: ¡¿Te has vuelto lo-lo…?!
Los dientes de Sarket decidieron entonces morder su lengua para que no saliera aquel insulto, pues era un crimen impensable atacar de manera tan directa a una mujer.

¿Sabes qué no tendría sentido? Que Sarket NO fuera sexista. El feminismo es una corriente nueva e incluso en el nuevo milenio seguimos viendo actitudes que refuerzan roles de género obsoletos. A lo largo de la historia el ser humano ha discriminado por razones de lo más absurdas: no fue sino hasta finales del siglo pasado que en muchos países se dejó de criminalizar la homosexualidad; en Estados Unidos hizo falta un movimiento nacional a inicios de los 50 para que se dejaran de segregar las escuelas, los restaurantes y hasta los autobuses por raza y color (un movimiento que se cobró muchas víctimas, por cierto).

Es por esto por lo que tanto sorprende ver personajes que mantienen ideas claramente modernas en obras basadas en épocas anteriores. ¿En verdad crees que una mujer que luche por la igualdad de género en el siglo quince no sería silenciada a los dos días? Y no pienses que todas las mujeres se unirían por esa causa, porque no lo harían. Es más, asistirían dichosas a la quema de esa bruja.

¿No me crees? Permíteme darte un ejemplo extremo que te va a revolver el estómago (en serio, si no puedes leer cosas fuertes, mejor sigue bajando. El texto está en blanco, así que tendrás que seleccionarlo para leerlo.

|¿Sabes lo que es la infibulación? Consiste en eliminar el aparato reproductor femenino externo (clítoris y labios vaginales). Posteriormente se cose lo poco que resta de la vulva y solo se deja un pequeño agujero para permitir el paso de orina y sangre menstrual. El procedimiento se lleva a cabo sin anestesia, en condiciones no higiénicas y, por lo general, antes de que la niña cumpla los 10 años.

Uno podría pensar que los hombres son los principales promovedores de cualquier forma de mutilación femenina. Sin embargo, son las mujeres. La persona que hace el procedimiento usualmente es una anciana. En campañas masivas de información respaldadas por distintas ONGs, han sido las mujeres las que han opuesto mayor resistencia. Cuando distintos países africanos pasaron leyes penalizando la mutilación de una mujer, fueron las niñas las que se cortaron a sí mismas. La víctima puede convertirse en perpetrador.|

¿Y me vas a decir que un persona con ideas radicales para el siglo quince triunfaría… solo porque sí? No. Incluso si hay un iluminado que grita a los cuatro vientos que los negros no son animales, sino seres humanos, los demás rechazarán esa noción por el simple hecho de que no casa con la idea de que los negros son animales, idea arraigada desde la infancia. Esa es la realidad.

Así que aquí te dejo algunos consejos para evitar que tu novela tenga igualdad por todos lados… aunque no tenga sentido.

Error de escritor igualdad por todos lados_

1) Define el momento histórico y el lugar de tu obra

Si estás escribiendo una novela histórica sobre templarios, pues lo más probable es que tus personajes sean sexistas, racistas y tan homofóbicos que cortarían un arcoiris si tal cosa fuera posible. Si tus personajes viven en Japón durante la era Tokugawa, puedes salvarte de la homofobia en gran medida o por completo, pues hablamos de una nación cuya religión principal nunca la condenó y, encima, sostiene que las principales islas del país se crearon… tirando. Este es el diálogo entre el dios Izanagi y su esposa Izanami:

Izanagi: ¿De qué forma ha sido hecho tu cuerpo?
Izanami: Mi cuerpo está completamente formado, pero hay una parte que no ha crecido y está cerrada.
Izanagi: También mi cuerpo está totalmente formado, pero tengo una parte que ha crecido demasiado. Así, si introduzco ahí la parte de mi cuerpo que ha crecido demasiado, procrearemos las tierras. ¿Qué solución mejor que procrear?
Izanami: Me parece bien.

Cabe destacar que las tres primeras generaciones de dioses eran todos hombres… Lo cual cierto escritor de la era Tokugawa aprovechó para indicar que la concepción de todos ellos debió de ser difícil a nivel logístico. La cuestión es que en Japón el sexo en general no se veía como algo sucio. Así que, genial, te evitas la homofobia. Peeeeero el Japón de la era Tokugawa estaba organizado por castas rígidas y estaba cerrado a la influencia extranjera (literalmente). A los japoneses ni se les habría pasado por la cabeza un concepto como el de la democracia o que una persona que nazca en una casta pueda aspirar a otra.

Desviarse de estos principios tan bien documentados no solo sería incorrecto desde un punto de vista histórico, sería imponer nuestra propia ideología sobre unos personajes que, francamente, no deberían compartirla con nosotros. Es lo que hay.

Ahora bien, escribir otros géneros, como la fantasía, te un mayor margen de movimiento. Para empezar, una novela de fantasía puede usar cierto periodo histórico como referencia, mas no está atada a las costumbres de esa época. Por ejemplo, uno de los elementos que más impacto ha tenido en la desigualdad de género en occidente ha sido la influencia de las llamadas religiones abrahámicas (judaismo, cristianismo, islam). Puede que en una obra de fantasía haya espadas propiamente dichas y se incorporen distintos elementos del folclore de alguna nación europea, pero si no hay una influencia similar al que tuvieron estas religiones, pues tendría sentido que algunas posturas, como el rol de la mujer, fueran más flexibles.

Esto es una simplificación excesiva, por supuesto. Sobran ejemplos de sociedades que oprimen a ciertos grupos incluso sin ninguna influencia religiosa. Y esto me lleva al siguiente punto:

2) Establece las reglas sociales

No es ningún secreto que nuestra sociedad está regida por reglas (perdón por los spoilers). Lo ideal sería que estas reglas fueran diseñadas con un enfoque secular y una combinación entre lógica y empatía, siendo la primera más relevante que la segunda. Desafortunadamente, en culturas antiguas las reglas sociales solían aparecer por motivos religiosos, étnicos o puramente emocionales.

La gravedad del asunto se hace evidente cuando estudiamos la historia de los conflictos organizados. Al principio de nuestra existencia como especie, la mayoría de los conflictos organizados probablemente se dieron por falta de recursos. No pongo en duda que poco después comenzó a haber conflictos étnicos y religiosos. Estos últimos son, justamente, los más difíciles de resolver porque están muy arraigados en la sociedad y, por consiguiente, en el individuo. Suelen ser producto de la xenofobia y el odio generalizado.

igualdad por todos lados_

Superviviente del genocidio de Ruanda, un intento de exterminio de la etnia tutsi por parte del gobierno compuesto por hutus.

Es por esto por lo que en algunas sociedades se asesina a los apóstatas, a los homosexuales, a los hombres que se afeitan, a las mujeres que andan sin velo, a los adúlteros… etc. Son reglas absurdas que nada tienen de lógica y mucho menos de empatía. Y, pese a esto, rigen sociedades enteras.

Así que antes de ponerte a escribir sobre personajes progresistas, conviene pensar un poco qué reglas impondrían elementos importantes como la política, la religión y algunos aspectos culturales.

Y a estas alturas me preguntarás: «Ana, ¿de verdad vale la pena todo esto?» Sí. Si tienes una idea de lo que una sociedad considera como normal, tendrás una brújula que te orientará con cada personaje a nivel individual. Supón que tu personaje vive en una sociedad homofóbica y él es homosexual. ¿No crees que se consideraría a sí mismo una aberración, un depravado, que se odiaría a sí mismo por sus tendencias? Ese sería un conflicto desgarrador.

3) Educación, estatus y oficio del personaje

Los últimos dos puntos han tratado sobre los aspectos globales de la sociedad, el macro. Ahora es tiempo de ir a lo micro: el personaje en cuestión. Me he pasado toda la entrada diciéndote que las ideas radicales no florecen si el clima social no lo permite. Esto no quiere decir que un personaje no pueda tener pensamientos progresistas. Aquí hay algunas formas de crear una figura de este tipo sin que resulte inverosímil:

Empecemos por la educación, que si bien forma parte de la crianza, merece su propio apartado. Una persona que haya recibido educación formal y tenga acceso a cuanto libro le plazca tenderá a formar el llamado pensamiento crítico y tendrá más probabilidades de cuestionar convenciones sociales que otra persona que se haya pasado la vida en la pobreza. Esta es la realidad.

Otro factor importante es el estatus del personaje. Es evidente que si naces en una buena familia, desde la infancia tendrás toda clase de conexiones que podrían resultarte útiles en un futuro. Sabrás manejarte con gente con dinero, y son justamente ellos los que financian cambios extremos. Se suele tener la noción de que el cambio viene desde abajo, y sí, sin el apoyo de las masas no se puede llegar muy lejos. Sin embargo, la mayoría de los movimientos iniciaron no de la mano de la plebe, sino gracias a gente con plata.

igualdad por todos lados

Si un personaje viaja y lee mucho, se expondrá a ideas nuevas.

Finalmente, está el oficio del personaje. Si es un herrero en un pueblo pequeño, difícilmente se verá obligado a cambiar de parecer ante nada; si acaso lo hará si está a punto de morir y tiene una epifanía. Ahora bien, si hablamos de un mercader que recorre el mundo a lo largo y a lo ancho, estamos ante una persona que ha estado expuesta a muchas culturas e ideas diferentes. También es posible que se aferre con menos firmeza a sus propias creencias por el simple hecho de que es mercader y quiere vender.

¿Por qué es esto importante? Los cambios sociales ocurren de dos maneras: invención y difusión de ideas. Cuanto más lea y viaje una persona, más oportunidades tendrá de exponerse a nuevas ideas y de cuestionar las propias.

Igualdad por todos lados: ¿es favorable?

Yo creo que no. En un mundo ideal, la gente no miraría a una persona con asco y recelo solo porque usa un turbante; no reñiríamos a los niños por jugar con Barbies y a las niñas por preferir los camiones; no discriminaríamos a nadie por su orientación sexual.

Por desgracia, este no es el país de los ositos rosa, por lo que creo que tampoco debería serlo un mundo ficticio basado en el nuestro. Meter igualdad por todos lados aunque no tenga sentido es desaprovechar el potencial de la obra. Se pueden crear narrativas impactantes cuando un personaje se ve forzado a cuestionar sus propias ideas o se ven consumido por ellas.

33 comentarios

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  • Una buena lección, Ana, como siempre. Conforme lo iba leyendo no podía dejar de lado el pensamiento del escritor homosexual en una sociedad homófoba: Oscar Wilde. ¿Cómo se escribe un personaje en esas circunstancias sobre esas circunstancias —eso es rizar el rizo—? Vale la pena leerlo aunque sólo fuese por eso —por supuesto, no es su único mérito, ni mucho menos—

    • Creo que disparidades así dan para sacarle mucho jugo. Incluso hoy en día en mi propio país oigo historias de adolescentes cuyas familias los dejan en centros de rehabilitación para homosexuales, con las consecuencias que esto acarrea. ¿Cómo se sentiría alguien al ser tratado de esta forma por su propia familia?

      Y citando el ejemplo que das, Wilde hasta fue a la cárcel y luego vivió en el exilio por eso. En el pasado hubo muchos grupos que no la tuvieron nada fácil.

  • ¡Qué interesante las cosas de las que hablas, Ana! Me ha gustado el artículo. En especial el punto número 2 de establecer las reglas sociales. Puede parecer una nimiedad, pero esas reglas sociales son prácticamente los cimientos sobre los que se construye el mundo de los personajes y el cómo se comportan ellos ahí dentro. En historias distópicas (como 1984, que se me viene a la mente), por ejemplo, es esencial enfocar esas reglas.

    Y por cierto, la parte del texto en blanco es de locos. Conocía ligeramente esas prácticas tan bestias, pero da igual cuantas veces lea sobre ello que me sigue sorprendiendo. En fin, yo también creo que igualdad por todos lados no favorece una narración a no ser que de eso vaya la misma. En la desigualdad hay un claro motivo para crear conflictos (e incluso críticas), y es bien sabido que todas las historias necesitan conflictos.

    Un saludo :)

    • Muchas gracias por pasarte por acá. En efecto, creo que menospreciamos la influencia de nuestra crianza en nuestra forma de pensar. Al establecer reglas sociales en un mundo ficticio, nos aseguramos de que los personajes actúen en consecuencia. Esto da lugar a conflictos interesantes cuando el personaje tiene que cuestionarse a sí mismo. La autocrítica no es fácil.

      Y bueno, lo del texto en blanco… Cada vez que miro en el abismo que es la malicia humana, me da la impresión de que por fin lo he visto todo, pero luego algo se retuerce en el fondo y me percato de que nunca alcanzaré a ver lo peor que podemos lograr.

      Un saludo.

  • La novela puede ser igualitaria en tanto que el contexto socio-cultural de la novela lo permita. En la novela que estoy escribiendo no hay problemas con la sexualidad ni el machismo, pero sí con el racismo entre las distintas razas que conviven en los reinos. Esto se ve reflejado cuando alguno de ellos visita un reino que no es el suyo. Es algo que dejo claro desde el principio. Ahora, hay una civilización en particular que rompe con ello, pero son cuatro gatos en comparación al grueso del reino, viven aislados de ellos y su cultura es distinta.

    En otra novela uno de los reyes fue esclavo y una de las primeras cosas que hizo fue abolir la esclavitud. Cierto es que tenía “ayuda mágica” de su lado para alcanzar el trono. La magia siempre facilita las cosas.

    Como dices, la cuestión es cómo lo hagas, pero que una vez hecho seas coherente con ello. Un hombre o una mujer femenista en la Edad Media, salvo que tuviera un poder económico o militar que le protegiera, acabaría en la hoguera o en la horca. Ya no hablemos si procede de un pasado humilde.

    Muy buen artículo, un saludo.

    • Tienes toda la razón. No digo que sea malo crear una novela igualitaria, sino hacerlo cuando el contexto socio-cultural indicaría lo contrario. Sabemos que en la Edad Media las mujeres no eran entrenadas para luchar. Por lo tanto, resulta extraño ver novelas fantásticas cuya sociedad está basada en la Europa medieval… con protagonistas feministas. Si vas a basar tu sociedad en una real, al menos documéntate al respecto. De otro modo es preferible crear la propia. Piensa: ¿hay algo que pueda hacer un miembro de un sexo que le esté vetado al otro? ¿Cómo se percibe el sexo? ¿Cómo se percibe la homosexualidad? ¿Cómo se ven a los extranjeros/miembros de otros grupos éticos? Con esas preguntas ya te ahorras un montón de inconsistencias.

      Las ideas radicales nacen de la experiencia. El que tu rey haya sido esclavo lo llevó a abolir la esclavitud. Fue una epifanía, ¿no? Fuera de eso, la gente raras veces cambia de parecer.

    • Buenas tardes

      Matizo algo de tu respuesta, Anna. Aunque es cierto que, habitualmente, las mujeres no recibían entrenamiento para usar armas, en muchas culturas medievales o antiguas no era descabellado enseñarle a usar un arma a una mujer. Tengo varios ejemplos.

      El más destacado es el de las mujeres vikingas. Las mujeres de ese pueblo no iban a la guerra, pero la mayoría sabían usar la espada porque lo necesitaban para defender sus hogares cuando los hombres estaban fuera.

      Otro ejemplo. En un libro (no recuerdo cual) para aprender a luchar con armas de la escuela alemana (siglos XV-XVII) aparece un duelo por combate librado entre un hombre y una mujer. Para compensar, el hombre luchaba dentro de un hoyo, pero es lógico pensar que, antes del juicio, la mujer se entrenó.

      Un último ejemplo. Incluso en sociedades marcadamente sexistas como podría ser la europea del Siglo de Oro, había mujeres que sabían pelear. Otra cosa es que se jactaran de ello, que era justo al revés (salvo que fueras noble). El ejemplo más destacado es Catalina de Erauso, la monja alférez (sirvió en el ejército disfrazada de hombre). Hay otro ejemplo, una mujer noble, cuyo nombre no recuerdo.

      Y sobre todo, para ser protagonista de una novela de fantasía no hace falta saber pelear :).

      El caso es que si quieres una mujer guerrera en una ambientación medieval, o bien trastocas un poco las reglas sociales (haces algo como con los vikingos) o debes argumentar muy bien por qué una mujer aprendió a luchar. Pero no es descabellado tenerlas.

      un saludo.

      Juan.

  • Digo lo mismo que el Cuervo. Cada mundo debe tener un contexto sociocultural que, si es fantasía, puede ser independiente del nuestro. No obstante, creo que la discriminación y el recelo son naturales en las sociedades humanas, así que siempre debería haber un grupo al que odiar y oprimir.

    En una de mis novelas, ambientada en el mundo antiguo, la civilización en la que se centra la acción no tiene roles de género rígidos y por tanto no se tiene conciencia del sexismo (algo que no ocurre con otras sociedades vecinas). Hay varias etnias bastante bien aceptadas y sin problema. Sin embargo, es una sociedad muy clasista, xenófoba e imperialista, y el grupo de menos poder son aquellos que nacen de noche (por movidas místicas, digamos).

    Sanderson hace un poco lo mismo en El camino de los reyes. Los hombres y las mujeres están muy separados en sus roles, pero lejos de que las mujeres estén tratadas como trastos como en muchas obras de fantasía, sólo ellas pueden leer y escribir y sólo los hombres pueden luchar. Las mujeres son eruditas y escribas, y se les tiene en tanta estima como a los hombres. El grupo oprimido principal son los que tienen los ojos oscuros, y la nobleza tiene ojos claros.

    Me resulta bastante aburrido que los autores de fantasía se limiten a tomar el medievo europeo como referencia (es decir, Tolkien otra vez) y no le den ninguna vuelta antes de ponerse a escribir. Con la de sociedades sorprendentes que se pueden construir y seguimos repitiendo la Inglaterra medieval. Por otro lado, están los autores que hacen que su copo de nieve especial protagonista sea inmune al sexismo o directamente feminista. Si vas a usar el medievo europeo, úsalo bien, como hace Martin.

    • Muy interesante que los que menos poder tengan sean los que nacen de noche. Le aporta algo nuevo (por lo menos, yo nunca lo había visto) y, al mismo tiempo, da la oportunidad de hacer ver lo absurdas que pueden ser algunas posturas. Como dices, hay muchas oportunidades para crear nuevas formas de discriminación. En mis novelas, la sociedad accadia no impone roles de género rígidos salvo en ciertos casos (casi todos se dan en la alta sociedad) y no tienen problema con la homosexualidad… femenina. Con la masculina sí. Además, son clasistas, racistas e imperialistas. Vamos, que les da por conquistar y oprimir y encima están en un conflicto étnico con otra nación. Las personas con menos derechos son, justamente, los mestizos entre ambas razas y los criminales. Ni siquiera son ciudadanos.

    • De hecho, sí. Se espera que los que nacen de día sean de una manera y los de noche de otra, y se anima a que adopten ciertos papeles en la sociedad (como una especie de rol de género). Además, la gente más nazi utiliza drogas para provocar, acelerar o ralentizar el parto para que el niño caiga a la hora justa, algo que en ocasiones provoca la muerte de la madre o del bebé, o ambos. Cuando un amigo puso en duda que una familia fuese a tratar peor a uno de sus hijos por algo que puede ocurrir aleatoriamente (el momento del nacimiento), los dos nos dimos cuenta de que eso pasa en la vida real con otra cosa que no se puede elegir: el sexo, y cómo una chorrada cambia el destino del bebé y su manera de relacionarse con sus allegados. No quise que fuera así en principio, pero ha resultado ser una metáfora.

  • Toda la razón, Ana. Hay que ser consecuente con el momento histórico que se está tratando, y si se incluye algún razonamiento progresista, saberlo ubicar en su contexto. No es absurdo que individualmente hubiera personas que se opusieran al régimen establecido, pero probablemente lo hicieran en privado y fueran meras conversaciones, las típicas quejas que tenemos ahora de “qué malo es el jefe”. Eso no significa que pudieran abanderar una revolución.

    En el género fantástico o de ciencia ficción hay más libertad en ese aspecto, como has señalado, puesto que aunque se coja como referencia un periodo determinado, la sociedad puede tener unas bases bien distintas. Pero en todas las civilizaciones, o al menos casi todas (que todas tampoco me las conozco) ha habido algún elemento fuera del margen establecido en la sociedad, ya sea el sexo, la raza, la riqueza (su capacidad para hacer magia, sus habilidades…). El ser humano siempre va a poner a alguien por delante de otro por alguna razón, y no precisamente por meritocracia. Si no, ¿qué sentido tendría una monarquía si todos fueran iguales? La cuestión es crear unas reglas como bien has mencionado para edificar una sociedad creíble y que los personajes se muevan en ella con sus limitaciones, porque eso también los hará más reales. Muy bueno el artículo ^^ Saludos :)

    • Exactamente. No pongo en duda que hubiera gente que cuestionara los roles de género, o la noción de que hay razas inferiores, o cualquier otra forma de discriminación. Pese a esto, no es sino hasta la era moderna que en verdad vemos la difusión de estas ideas, e incluso así fue muy difícil al inicio.

      Aunque la fantasía da más margen de juego, sigue habiendo normas sociales y muchas de ellas estarán basadas en las ideas equivocadas. Es la naturaleza humana.

      ¡Saludos!

  • Entiendo la idea: todo se reduce al contexto del personaje, y cómo ese contexto le da coherencia, incluso si uno como autor no está de acuerdo con la agenda y motivación del mismo personaje.

    Por ejemplo la novela “La mano izquierda de la oscuridad” de Ursula K. LeGuin, acerca de un humano tratando de hacer política en un planeta de hermafroditas. Es una historia hermosa acerca de la humanidad y la cultura y el contexto específico de los personajes.

    Sus contextos los moldean, definen sus decisiones.

  • He disfrutado esta entrada y estoy de acuerdo con todo lo que planteas. A veces resulta ridículo que, por influencia de nuestro pensamiento actual, olvidemos los prejuicios asociados a determinada época o cultura. Parece que si existe un personaje misógino o racista debe, por ende, ser un villano. A veces hay que ahondar un poco en las raíces de la sociedad en la que vive dicho personaje y tratar de entender si su pensamiento, sus costumbres o sus creencias, son las propias de la gente de ese entorno.

  • Yo alguna vez quise escribir una novelita fantástica. Al final, sin darme cuenta, iba más sobre las tensiones entre dos grupos étnicos. Supongo que el escenario era un lugar inventado porque me da mucha pereza el mundo real y no quería hablar de ningún lugar en específico. Pienso que hay temas de validez universal que son independientes del lugar en que suceden, como la tendencia natural al tribalismo, así como las consecuencias prácticas que este conlleva: separatismo, nacionalismo, el establecimiento de fronteras, etcétera.

    Uno de los protagonistas, porque había varios (y es que, ay, yo quería hacer una fantasía vargallosiana, Diostodopoderosohazmeelfavor), era un historiador separatista de ideas reaccionarias. No era villano ni nada. Es solo que los personajes deben tomar postura, deben ser coherentes, sobre todo si están en un contexto que les demanda no ser sujetos pasivos. Había otros más idealistas y demócratas, de modo que ya quedaría en el lector elegir qué bando tomar. El proyecto quedó en pausa, aunque todavía uso como avatar a uno de los personajes, lo que muestra que aún le tengo algo de aprecio. Supongo que algún día me daré a la tarea de redactar un manuscrito competente.

    Ahora pienso en Legend of the Galactic Heroes o Ginga Eiyuu Densetsu. El anime en cuestión es una space opera de 110 capítulos que habla sobre la rivalidad entre una sociedad monárquica y otra democrática. Al no ser Star Wars (imperio=malo; resistencia=buenos), su principal virtud es que muestra ambas caras de la moneda sin ánimos de pontificar ni de querer complacer una idea establecida (como que la democracia por sí misma es mejor que la monarquía, por ejemplo). Los protagonistas de ambas líneas narrativas son representantes de los ideales de cada sociedad y uno los aprecia porque son fieles a ellos, incluso cuando lo que defienden esté en las antípodas de nuestra visión personal. Por no ir demasiado lejos, quise odiar a Yang Wenli, el héroe de la facción democrática, pero no puedo, es adorable y está demasiado bien caracterizado.

    El anime, por cierto, está basado en una serie de novelas escritas por Tanaka Yoshiki, que actualmente está siendo traducida al inglés. Yo las ordené hace mucho, pero el maldito Amazon decidió retrasar la entrega por meses.

    • Esa fue una de las cosa que no me gustaron de Star Wars: que el Imperio era malo y la República, buena. Se me vienen a la cabeza varias repúblicas a las que no les va tan bien.

      Veré si consigo esa novela. La temática suena interesante.

  • Estoy desde ayer leyendo tus entradas con consejos para escribir y ¡son tan útiles! ♥ Creo que trasnoché y todo.

    Muy buena entrada, la verdad. Es muy común leer historias que no tienen esto en cuenta, por lo que resultan chocantes y, a menudo, superficiales.

    Saludos y gracias por ayudar tanto desde tu blog ♥

    • Muchas gracias. La verdad es que últimamente hay una tendencia de poner igualdad por todos lados incluso cuando no tiene sentido. Por ejemplo, mujeres que empuñan la espada en una época en la que las mujeres no eran adiestradas en su uso. Si se van a romper roles de género, al menos hay que hacerlo bien. Como mencionó Rocío más arriba, Martin hizo un buen trabajo con eso.

      ¡Saludos!

  • ¡Buen artículo! Me ha hecho ser consciente de esto en mis novelas y me he puesto a revisar inmediatamente tras acabar de leer. Por suerte creo que gracias a mis propios prejuicios y la constante planificación de mis novelas esto no se me ha pasado por alto. Me ha resultado util pues me encuentro escribiendo una novela de tematica homosexual con varias parejas en distintos contextos, y aún más porque una de estas parejas vive en una comunidad musulmana y me ha hecho reflexionar sobre las reacciones de ambos chicos al darse cuenta de su propia orientación y de las de los demás. Tanto que he tenido que agregar una escena donde a uno sus propios familiares le dan de palos al darme cuenta que no podía ser algo que el padre ocultara o dejara asi como asi debido a las normas sociales y a su propia actitud. Incluso en mis novelas mas futuristas he dedicido aplicar esta regla de definir las normas sociales. De verdad, muy util. Besos <3

  • Una historia donde todo sea de igual, amor y paz; nos daria como resultado una historia MUY aburrida. No existirian conflictos, retos que los personajes tengan que superar y las aventuras serian mas cercanas a un paseo que a una verdadera aventura.

    En otras palabras, seria una historia para niños de 1 a 6 años…

    Esta entrada es, sin lugar a dudas, una de las primeras lecciones que tienen que tener en cuanta los escritores primerisos.

    Buena entrada, Ana.

    Saludos.

    • No digo que una historia así no tendría conflictos, pues se me ocurren varias formas de disfrazar una distopía de utopía. Dicho esto, una igualdad total usualmente no es intencionada, sino el reflejo del propio ideal del autor y, por lo tanto, algo que desentona por completo con la realidad.

      Gracias por pasarte por aquí.

  • Vaya, Ana, ¡qué gran entrada!

    He discutido varias veces sobre este tema con mi novio. Sobre todo por el afloramiento de sagas y libros en los que, por ser políticamente correctos y agradar a todo el mundo, todo el mundo es súper progresista, acepta la homosexualidad, no hay xenofobia ni racismo y todos viven en yupilandia. Happyness everywhere.

    Y decíamos ambos que esos libros no son realistas y que no nos gustaban porque sólo están hechos para agradar al público, para que no tachen al escritor de homófobo, de racista o de machista. Pero es que, que un personaje sea machista, no hace machista al autor.

    Por poner un ejemplo. En Las Puertas del Infinito, Logan es un señor del s.XIX que vive en Inglaterra. Es machista y su prototipo de mujer ideal es aquella que es sumisa y hace todo lo que le pide el marido (lo dice de forma explícita en el libro con esas palabras). Es coherente con la época y con el contexto en el que se ha criado. Y no creo ni que Víctor Conde ni Jose Antonio Cotrina sean machistas.

    En fin, que estoy totalmente de acuerdo contigo. La igualdad en los libros es irreal y no me gusta.

    ¡Un abrazo!

    • Y no hablemos de la nueva corriente de escribir sobre protagonistas guerreras que cortan diez cabezas al día y vuelven a casa para fantasear con los dos chicos que se la quieren coger… Claro, porque la igualdad se alcanza cuando una mujer empuña una espada y listo, todo es mágico.

      ¡Abrazos!

  • No se Ana…la entrada es buena, y estoy de acuerdo con la parte en la que indicas la coherencia respecto al sistema de creencias y prejuicios de la sociedad que estés representando en un libro. Sin embargo, y como han comentado más arriba, creo que en la fantasía tienes mas margen y debes poder utilizarlo. Al fin y al cabo, te puedes inspirar en la Europa medieval e añadirle dragones, y a nadie le parecerá raro. Sin embargo, si te inspiras en la misma Europa, pero creas un mundo donde las mujeres son soldados y generales en igualdad, parece que no eres coherente por imponer la igualdad. ¿Es fantasioso respecto a lo que realmente ocurrió? Si, sin duda, pero en mi opinión, menos que un lagarto gigante que vuela y escupe fuego. La suspensión de la incredulidad necesaria debería ser menor, y sin embargo, a todos nos costará más imaginarnos ese mundo por la sociedad en la que vivimos.

    Rocío menciona más arriba a Sanderson como un ejemplo de igualdad, y no tengo tan claro que lo sea. Al final, el rol reservado a las mujeres es de administradoras y escribas, mientras los reyes, jefes de casa y portadores son hombres, esquema curiosamente parecido al discriminatorio de la sociedad actual. ¿Por que no hay mujeres portadoras, cuando en el pasado el propio Sanderson comenta que las hubo? (Disclaimer: no digo que Sanderson sea machista, no me lo parece ni es lo que defiendo, solo que no es un ejemplo claro de igualdad en una obra de fantasía).

    Es decir, mi punto creo que la fantasía y la ciencia ficción son los géneros perfectos para crear obras donde se de por sentado sociedades igualitarias. ¿Quiere esto decir que todas deben ser así? No, estoy de acuerdo con la entrada en que deben ser realistas, coherentes y creíbles, y eso implica que si son igualitarias con las mujeres, probablemente no lo sean con otra razas, clases sociales o demás. Pero creo que me gustaría encontrar más obras donde el rol de la mujer sea otro, porque tal vez sirvan para naturalizar o no extrañarse ante roles no habituales en la sociedad actual, y por algo se empieza. Tal vez, como comentas, la manera de alcanzar la igualdad no es que ahora haya guerreras que agarren una espada y maten a 10, pero tampoco se alcanzará si son siempre magas poderosas, brillantes reinas o científicas admirables. ¿Por que no una valiente guardia, o una general venerada?

    • Hola Dario,

      Gracias por comentar. Primero, voy a aclarar algunas cosas porque creo que me malinterpretaste.

      Escribí un párrafo entero indicando que establecer el momento histórico ayudaba en el caso de la novela histórica, pero que en géneros como la fantasía y la ciencia ficción el autor tenía más margen. Es decir, sí, es posible

      No soy Rocío, así que no estoy 100% segura, pero dudo mucho que haya usado a Sanderson como ejemplo de igualdad, sobre todo cuando en el mismo comentario describe cómo su propia sociedad inventada discrimina a los niños por su hora de nacimiento. La sociedad de Sanderson ES discriminatoria por el simple hecho de que limitar a alguien por su condición de nacimiento ES discriminación. Simplemente usó este ejemplo para ilustrar que es posible crear una sociedad en la que se discrimine sin caer en el típico: Los hombres son guerreros, gobernantes, profesores, etc. y las mujeres son madres y limpian la casa.

      La sociedad de Sanderson es sexista. Y creo que Rocío está de acuerdo porque sino me habría discutido mi argumento: «El sexismo no tiene que ser el desprecio por un sexo; también vale cualquier actitud que refuerce estereotipos y roles de género».

      Las pegas que le tengo a las mujeres guerreras es cuando se hace de forma irreal. En mi propia novela hay mujeres guerreras por montón. Ahora bien, darle una espada a una mujer sin que las reglas sociales lo permitan no es real cuando no tendrá consecuencias para ella y no contribuye nada a alcanzar la igualdad. Lo que me gustaría ver a mí son más mujeres con un rol fuerte en la historia, y la fortaleza no se logra solo por darle una espada a una chica. Esta es la nueva corriente que me preocupa: crear protagonistas guerreras en sociedades altamente sexistas sin que haya consecuencias ni desafíos suficientes para ellas.

      Saludos y gracias por comentar.

    • Hola Ana,

      No, si estoy de acuerdo con el punto central del articulo, que si lo he entendido bien, es la falta de coherencia sobre sociedades que o bien son irreales por demasiado igualitarias en todos los sentidos, o bien cuando una persona está fuera de la normalidad establecida en esa sociedad (esa mujer guerrera) no sucede nada.

      El problema es que echo en falta obras donde los roles de las mujeres no estén separados, o estos no sean una excepción (hay obras con mujeres guerreras, pero son amazonas o excepciones normalmente). Me sucede lo mismo con la homosexualidad: En Solo el acero, el protagonista es gay, pero también en su mundo le supuso una persecución. Menos obras hay sobre sociedades donde la inclinación sexual no se tenga en cuenta, directamente. Creo que estaría bien tener obras donde, aunque haya alguna discriminación, otras no existan y sea normal en esa sociedad. De ahí mi comentario sobre lo que indicó Rocío (que admito estar interpretando) sobre el Archivo de las tormentas: ya hay una discriminación sobre el color de los ojos, y sin embargo, las mujeres siguen relegadas a roles más clásicos como eruditas o administradoras. Me encantaron los libros, pero no creo que sean novedosos en su trato a las mujeres. Por ejemplo, recuerdo haber leído una obra llamada Heir of Night, donde las mujeres y los hombres tenían cualquier rol o profesión y el mundo era coherente.

      Es decir, de acuerdo con que parece curioso el aumento de mujeres guerreras o extraordinarias en sociedades sexistas que no lo permitirían, pero matizo que no solo espero ver mujeres en roles importantes de la historia, si no que también me gustarían trasfondos y mundos donde los hombres y las mujeres (o los homosexuales) no sean diferentes, aunque las protagonice un hombre heterosexual.

      PD: Sobre las mujeres de tu novela, ya te comentaré. Justo la estoy leyendo ahora (el 1º volumen), pero llevo demasiado poco para opinar :-)

    • Entonces, parece que estamos de acuerdo. No mentiré: yo también echo en falta obras en las que los roles de género no sean tan dramáticos o en las que se exploren otras formas de discriminación (como la que expuso Rocío con su novela). No obstante, antepongo el realismo de la obra en sí.

  • Excelente post y me gustaría dar mi granito de arena, El problema que veo en poner ideas progresistas dentro de una novela ambientada en la edad media (o cualquier era antes del siglo XX) es la congruencia. Uno como escritor tiene que dar ese efecto de “semi-realismo” y es parte de la magia. Volviendo al tema, no me puedo tomar enserio una novela ambientada en la época medieval, donde la hija de un conde sea feminista, vegana, lesbiana, pansexual, loba pasiva y todas las etiquetas usadas en tumbrl. Si fuera de acuerdo con la época, ya a la hubieran encerada dentro de un sanatorio mental, un Conde de la edad media no sera igual de compasivo que un padre de familia del siglo XXI.

    Se que es difícil escribir cosas en la que uno no cree (machismo, racismo y maltrato) y a veces apañamos todo lo negativo dentro de los villanos y todo en lo que creemos (amor, libertad, paz y ponies rosados) dentro de los héroes, ¿Que sucede? se crean personajes monodimensionales, aburridos, sosos y totalmente genéricos. Hay villanos con una luz tenue dentro de su podrida alma y hay oscuridad dentro del corazón de nuestro héroes y esas matices vuelven interesantes a los personajes.

    PD. Esta vez si desayune bien antes de leer el post, por si las moscas 😉

    • Precisamente opino eso. No es que no se pueda crear a una protagonista feminista, vegana y pansexual, sino que si el contexto histórico y socio cultural de la historia no lo permite, ¿cómo van a sobrevivir esas ideas? Es más, ¿cómo van a nacer? No es el momento propicio.

      ¡Gracias por leer!

      PD. Algún día bajarás la guardia y te pondré fotos de comida justo a la hora del almuerzo.

  • Deberías ver gameplays de Dragon Age. Es una trilogía de RPGs que muestran un mundo donde se tiene igualdad de género y libre aceptación de los LGTB… Pero eso no significa que no haya racismo. Los elfos son ciudadanos de segunda clase en Thedas, y en Tevinter son esclavos, además de que esta última nación trata como seres inferiores a aquellos que no pueden usar la magia, lo cual es al revés en Thedas, donde los magos que no se someten al gobierno son considerados criminales y deben salir del sistema si quieren vivir.
    Volviendo con el sexismo y los LGTB, que haya «igualdad» no significa que todo el mundo esté de acuerdo. Un personaje en particular, Alistair, un soldado, tiene ideas «tradicionales» sobre las mujeres. Esto lo hace una extraña combinación entre un caballero y un machista (digo esto basándome en unos pocos gsmeplays iniciales que vi). También, en el tercer juego, si intentas insinuarte a un personaje heterosexual siendo tu del mismo sexo, este se mostrará incómodo. También un personaje homosexual dice que su padre intentó «curarlo» con magia de sangre, una magia que implica control mental. Cosas como éstas demuestran que incluso un mundo de «igualdad» no tiene que ser una utopía. Igualmente estoy intentando escribir personajes grises, así que no haré un «progresista» sobre todo porque Internet está convirtiendo ese movimiento en una parodia de lo que intenta ser.
    En mi novela realmente intento no complicarme con cuestiones sexistas. Una protagonista femenina ahí es una kunoichi (el femenino de ninja), algo que me conviene a la hora de hacer escenas de combate, ya que a la hora de entrensr mujeres, los ninjas tomaban en cuenta el que estaban entrenando a alguien con diferentes capacidades físicas que un hombre. No como en una novela donde se le da una espada de dos metros que pesa 10kg a una chica de 1,60 que pesa 50kg.
    Hay un determinado grupo de armas que usa cada género (entre los ninjas) y esta utiliza las que le parezcan.
    En lo referente a otros personajes…
    Mi protagonista (hombre) es indiferente a las «normas sociales» basando su juicio individual únicamente en su experiencia con esa persona. Es muy maquiavélico, lo cual le hace restarle valor a la vida de sus enemigos, indiferentemente de su sexo. El solo busca matar a todos sus enemigos para vivir en paz.
    Hay un tercer protagonista que, más que ser misógino, es misantropo, pues viene de una raza superior en varios aspectos (como un elfo, solo que sin esa «pureza espiritual»). En una escena trata de engañar a la protagonista femenina desviando el tema pero luego ve que ella insiste. Entonces el maldice al Malleus Maleficarum por echarle tantas pestes a las mujeres y aún así no haber podido acertar en que eran fáciles de engañar. Esto es más humorístico que nada, ya que el es partidario de las brujas y cualquier conducta «anti conservadora».

  • Hola, Ana.

    Vengo encontrando esta discusión en muchos lados. Hay quienes aseguran que es necesaria la igual en las obras, siempre, sin matices. Lo mismo va para personajes de alguna minoría de género. En el lado opuesto, están los que dicen que nunca es necesario, y demás. Pero al leer tu artículo, mencionaste justo el punto con el que yo siempre afronto estas discusiones: en una historia, siempre manda el contexto. No se trata de un sí o no absoluto, existen razones y dependerá de la ocasión.

    Por lo demás, me pareció un punto muy interesante que pongas de ejemplo cómo podría afectar a un personaje la influencia cultural, llegando a menospreciarse a sí mismo por desencajar. Creo que éste es un tema poco explorado, y da para muchísimo juego psicológico.

    Para terminar, una pregunta. ¿Cómo creés que afecta este asunto de los “lectores de sensibilidad” o sensitivity readers? Hay mucho estereotipo y temas mal llevados en la literatura actual, pero ¿cómo saber si alguien podría marcar como ofensiva una obra, cuando en realidad es sólo parte de las reglas de ese mundo?

    Saludos.

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