Cómo piratear libros sin joder a nadie

No, no estás leyendo mal ese título. Sí, esta es una entrada sobre cómo piratear libros. ¿Por qué yo, una autora, haría algo así y me arriesgaría a incordiar a todos mis colegas? Por dos motivos:

  1. Porque no hay forma de evitar que la gente piratee. Pese a esto, creo que la mayoría recurre a esta práctica porque en muchas ocasiones es más fácil o porque no tiene conocimiento de cómo perjudican al autor y los beneficios que obtienen las personas que proporcionan enlaces de descarga. Creo que la piratería NO es necesariamente dañina y que se puede realizar de tal modo que beneficie tanto al lector como al autor.
  2. Porque yo misma he pirateado libros, así que sería hipócrita si me uniera al grupo de autores que se oponen a la práctica. Prefiero ofrecer algunas alternativas a la piratería (que existen) y hacer una distinción entre la simple descarga y la descarga con consciencia. Sé que podrá parecer un concepto extraño, pero intentaré explicarlo de la mejor manera posible.

Con esta entrada no busco hacer enemigos, aunque entiendo si mis compañeros escritores se enfurecen conmigo por esto. Todo lo que pido es que mantengamos una discusión civilizada en los comentarios. Y que no insulten a mi madre, que nada tiene que ver.

Dónde y cómo descargar libros gratis

Para empezar, hay que hacer una aclaración importante: no es necesario recurrir a la piratería para descargar libros gratis. La piratería ocurre cuando una persona toma un archivo y lo cuelga en la internet para que otros usuarios lo descarguen sin el consentimiento del autor. Si bien todo acto de piratería online involucra una descarga, no todas las descargas son actos de piratería.

Hace mucho tiempo, cuando la oferta de eBooks era baja, era bastante difícil encontrar libros bien hechos a un precio asequible. Ahora es lo contrario: la mayoría de los eBooks autopublicados cuestan menos de 5 dólares y los que vienen de la mano de una editorial no suelen exceder los 8. No solo eso, muchos autores ofrecen su obras gratis. Como me oíste: gratis.

Encontrar novelas gratis individualmente es un fastidio. Lo mejor que puedes hacer para dar con un montón al mismo tiempo es ir a Amazon directamente y buscar por categorías. ¿Te gusta la novela romántica? Échale un vistazo al top 100 gratis en la categoría Romántica. Si miras la columna lateral derecha en esa misma página, verás otros géneros, como ciencia ficción, fantasía y terror. Además, puedes buscar novelas según tu preferencia en la barra de búsqueda, como “novela negra gratis”. No creo que funcione con cosas muy específicas, como “Novela negra gratis en la que el asesino es el mayordomo (sin spoilers en la sinopsis)“, pero material hay.

Y apenas hemos rozado la superficie, pues Amazon es solo una página de muchas. Convenientemente, ya varias personas han hecho listas de lugares en los que puedes descargar libros gratis: Javier Pellicer redactó Las mejores webs para descargar ebooks gratis (y legales) y los de Ebrolis hicieron 8 webs donde descargar gratis ebooks geniales (¡legalmente!).

Ahora bien, hasta ahora te he dado métodos para descargar libros cuando no sabes qué es lo que quieres… pero en muchas ocasiones estarás buscando una obra en específico y esta se encontrará tras una plataforma de pago. Es posible que no tengas que piratearlo para conseguirlo. A veces basta con preguntar.

Me explico: en un mundo en el que la persona promedio tiene la misma capacidad de atención que un pez muy listo, una de las cosas más difíciles para todo escritor es hacerse notar y llegar a otros lectores. Para lograrlo, es necesario hacer ruido, y para eso son necesarios lectores que hagan boca-oreja. Así, entramos en un círculo vicioso: necesitamos más boca-oreja para llegar a más lectores, pero no hay forma ni manera de que nadie nos lea porque no hay gente entusiasmada por leernos.

Por lo tanto, una de las cosas que puedes hacer es ayudar a propiciar ese boca-oreja. Contacta al autor (o a la editorial) y solicita una copia para reseñar en formato digital. Di que estás muy interesado en leer el libro y que te comprometes a hacer una reseña (o un video en Youtube o algo similar) al terminar de leer. En definitiva, ofrece algo que ayude con la promoción del libro.

Por supuesto, esta medida es mucho más efectiva si tienes un historial como redactor de reseñas. Si tienes un blog, un canal en Youtube o un perfil en Amazon o Goodreads en el que aparecen decenas de opiniones de obras, tendrás más probabilidades de que te den una copia, ya sea en formato digital o incluso físico. En síntesis, si te mueves por las redes sociales, es muy probable que alguien esté dispuesto a darte libros gratis a cambio de promoción.

Dicho esto, no es una estrategia infalible. Siempre va a haber gente que te diga «No, gracias». ¿Qué puedes hacer en estos casos? Pues podrías hacer lo correcto: olvidarte del libro hasta que puedas comprarlo y pasar al siguiente en tu lista de lectura… pero si estás leyendo esta entrada, es porque te interesa la segunda opción, ¿no? Quieres piratear libros.

¿Ya qué?

como piratear libros

Cómo piratear libros sin joder a nadie

Esta entrada se titula Cómo piratear libros sin joder a nadie. Lo admito: estaba mintiendo. Cuando pirateas libros, estás jodiendo a alguien porque estás menospreciando su trabajo. Supongamos que una novela tiene apenas 90,000 palabras y que al autor le tomó un total de 90 horas escribirla. Además, le tomó otras 90 planificarla y unas 50 reescribirla y corregirla. Ese es un total de 230 horas. Si el escritor ganara salario mínimo en Florida, Estados Unidos, esta cantidad de trabajo le reportaría 1610 dólares (que podrá parecer mucho, pero créeme que con ea cifra no vives en Florida).

Ahora bien, los escritores no ganamos salarios, sino regalías. Supongamos que este es un escritor novel y decide colocar su obra a 0,99 dólares en Amazon para tentar a la mayor cantidad de lectores posible. Para ganar salario mínimo por esas horas de trabajo, el autor tendría que vender 5,667 copias.

Eso es casi imposible para un novel.

Si un escritor quiere vivir de escribir, tiene que vender muchos libros. Si la gente los piratea sin comprarlos, le veta esta posibilidad. En otras palabras, lo jode. Así de simple.

Sería posible argumentar que una descarga no es una venta perdida y esto podría ser válido. Podría. Aquí es cuando entran en juego los motivos por los que la gente piratea libros: habrá algunos que piensen que la cultura debe ser gratis y el consumidor no tiene por qué pagar nada; otros lo harán por motivos particulares: porque tienen que importar libros, porque no tienen espacio y quieren probarlos antes de comprarlos, porque son adolescentes y no tienen ni tarjeta de crédito ni cuenta bancaria, porque no tienen los recursos ni bibliotecas cerca, etc.

En mi caso, comencé a piratear libros porque cuando emigré a los Estados Unidos leía exclusivamente en inglés. Me parecía necesario hacerlo para terminar de asimilar el idioma. Cuando me di cuenta, no podía hablar español con la misma elocuencia de antes ni escribirlo. Tenía que re-aprenderlo.

Como era lectora, me pareció natural hacerlo mediante la lectura. Por desgracia, no había muchos libros de autores hispanohablantes en las librerías, y esos eran justamente los que quería leer; la mayoría de los libros en español publicados en Estados Unidos son traducciones. Yo necesitaba «español nativo». El problema era que para obtenerlo tenía que importarlo… algo que por ese entonces no podía permitirme con la misma holgura que ahora, no cuando estaba recién llegada y trabajaba en un Burger King a tiempo completo para costear la universidad que el gobierno aún no me subsidiaba porque no era residente (en retrospectiva, estudiar y trabajar fue estúpido. Debí haber trabajado y esperado a hacerme residente. En fin…).

Así que cuando un compañero del foro Fantasía Épica compartió un ensayo titulado Copia este libro junto con un enlace a una página que pirateaba libros con buena calidad, no opuse mucha resistencia a la idea. Tomé la oportunidad. Lo admito: pirateé libros. Me prometí a mí misma que si el libro me gustaba, lo compraría y eso hice, pero esto no cambia el hecho de que haya pirateado libros.

Lo peor del caso es que no puedo decir que me arrepiento cuando gracias a ello descubrí a autores que nunca habría leído de otro modo, como Paul Pen y José Antonio Cotrina, cuyas obras admiro y ahora ocupan un lugar especial en mi estantería.

Una descarga no es una venta perdida cuando se piratea con criterio. No obstante, en muchas ocasiones, lo es. Piratear es robar. Y el hecho de que lo admita y no me de vergüenza es indicio de que algo va mal conmigo. Si acaso se pude minimizar el daño, pero no se puede borrar un crimen con ninguna forma de compensación que la víctima no haya estipulado como aceptable.

Aclarado esto, sigamos. Este es el momento en el que me gano el odio de la mayoría de los autores.

Dónde piratear libros sin incendiar tu PC

Técnicamente, puedes piratear libros en cualquier lado… pero tienes que estar preparado para que te entren virus y cualquier otra cosa. Lo probé yo misma: cuando intenté descargar mi novela, Cazador y presa, de cierta página para ver si habían cambiado el contenido, Norton me arrojó una advertencia. Cualquier antivirus puede arrojar falsas alarmas, pero suele hacerlo con el acrónimo PUP (Potentially Unwanted Software). El archivo a mi libro contenía un troyano confirmado, así que no creo que haya sido una falsa alarma.

Así que lo primero que te voy a sugerir es que te alejes de los sitios que alberguen descargas directas y publicidad por dos motivos:

  1. Es más probable que contengan virus.
  2.  Los piratas ganan dinero.

Oh, sí, ganan dinero. ¿Por qué crees que libros que están gratuitos en todos lados son pirateados? ¿Porque están muy caros? No, es porque los que cuelgan esos enlaces ganan dinero, como bien explica Javier Pellicer en su entrada ¿Qué se esconde tras la piratería?. En este preciso momento, hay gente ganando dinero de Cazador y presa, obra que, por cierto, es gratis en todas las tiendas de Amazon y para los subscriptores de mi lista de correo.

En el mejor de los casos, ganarán dinero con las descargas y la publicidad del sitio, por lo que la actividad deja de ser «sin fines de lucro». En el peor de los casos, te meterán un virus a la PC para robarte toda tu información, siendo lo más importante para ellos tus datos financieros. Mi recomendación es que te mantengas alejado de estos sitios.

En cambio, busca sitios que utilicen torrents, que raras veces se pueden monetizar, y que carezcan por completo de publicidad. Solo conozco una web que sigue esos parámetros: EpubLibre. Usan torrents, no tienen publicidad ni aceptan donaciones, ellos mismos maquetan los libros. Es 100% libre de lucro. Si después de leer esta entrada todavía quieres piratear libros, esa es la única página que puedo recomendarte.

Lo único que me queda pedirte es que, al terminar de leer, al menos hagas feliz a un escritor: compra su libro si te gustó, mándale un mensaje, escribe una reseña. No tengo moral para pedirte que no piratees libros, pero sí para decirte que hay alternativas y que, cuando pirateas, estás jodiendo a alguien.

Siéntete libre de participar en el debate en los comentarios. Por cierto, si quieres saber más sobre el tema de la piratería, te recomiendo que leas la serie de Javier Pellicer Las 10 consignias de la piratería.

12 comentarios

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  • Ya en una ocasión te llamé valiente por tu entrada. Y me parece que de nuevo lo muestras. Está claro que la piratería coarta la creatividad, pero también el anquilosamiento. Y que para evitar ambos un empujoncito como el que acabas de dar viene bien. Planteas el problema y soluciones: Eso es ser constructivo.
    Lo único que te queda por comentar para justificar la piratería es la vagancia. Casi me es más fácil hacerme casi doscientos quilómetros para irme a una librería que tirar de tarjeta y abrirme una cuenta en un nuevo sistema de descarga legal. Y no es una exageración.
    Gracias, como siempre, por tus acertadas reflexiones.
    PS.- Hablando de contactar con escritores para leer «portolmorro» aprovecho la ocasión para decirte que hablaré de tu próxima novela en la taberna a la que suelo ir a matar neuronas, por lo que me la puedes enviar gratis cuando te parezca 😛 .
    PSS.- Mi amigo, el del escroto endurecido, se ofrece en lugar de tu progenitora para recibir los insultos acusaciones y objetos arrojados. Yo que tú no dejaría pasar la oportunidad.

    • Hola Francisco. Pues gracias, de verdad. No estaba intentando justificar la piratería, por lo que no pasé mucho tiempo buscando posibles excusas. No creo que sea una práctica justificable a estas alturas con tanta oferta y cuando las plataformas han reducido los requisitos para descargar libros gratis. Antes era necesario tener tarjeta de débito o crédito para usar Amazon. Ya no. En plataformas como Lektu se puede usar Paypal, que es bastante fácil de obtener. Creo que la mayoría de la gente piratea porque no sabe lo que implica elaborar un libro o porque está acostumbrada a ello. Con esta entrada lo que pretendo es lograr que piensen en sus acciones, nada más.

      PS.- ¡Jooo, gracias!
      PSS.- Pues bendito sea el endurecido escroto de tu amigo. Aceptaré humildemente este sacrificio.

  • El que nunca haya descargado un libro en pirata, que arroje la primera piedra. yo lo he hecho, pero en mi defensa, es la dificultada que existe para encontrar libros de ciencia ficción (pero de la buena, nada de los juegos del hambre o divergente) lo que me obligo a hacerlo. Volviendo al tema, sí, la piratería es mala y uno se debe de sentir avergonzado si es participe, pero por lo menos hay que tener la decencia de hablar del libro, hacer una reseña o recomendarlo a un amigo. Es cómo si alguien narrara unos de mis cuentos y no colocara un enlace a mi blog o a mí canal. Más que la piratería, es un asunto de decencia.

    • Por lo menos en Venezuela era, y sigue siendo, imposible comprar libros. Mejor no hablemos de las bibliotecas, que se están cayendo a pedazos. Ahora bien, creo que la piratería es injustificable cuando hay tanta oferta y tanta facilidad de descarga en plataformas como Amazon. Sigo creyendo que es algo malo independientemente de si el lector compra el libro después, hace una reseña o lo recomienda. Si acaso, esto aligera el crimen, mas no lo borra.

  • Cuando era pequeño, aun no habiendo internet, lo que limitaba la lectura eran las propias ganas de hacerlo, porque libros interesantes había cientos en la biblioteca del colegio y en las bibliotecas públicas municipales, extremadamente bien surtidas en mi ciudad. Eso me permitía hacer cosas que nunca hubiera podido sin acceso a libros gratis porque uno de niño no maneja nada de dinero. Cosas como llevarme libros al azar, hasta tres cada vez y por dos semanas de plazo. Devolví muchos a la biblioteca que sólo había leído un trocito y luego lo dejé, otros que cogí solo por la portada y resultaron interesantes. Esa prueba y tanteo de libros es imposible hacerla si no es en el entorno gratuito de una biblioteca. Ahí descubrí la literatura fantástica ochentera, accedí a un montón de libros sobre programación (no todo es literatura), infantiles, juveniles, y pude ampliar las lecturas de los autores que ya conocía y de los que quería más. El acceso parecía infinito, con 12 o 13 años tenía acceso a todo el catálogo, no solo el apropiado para mi edad. Pero, claro, una biblioteca pública no te mete virus, ofrece cultura pagada por los impuestos de todos y a la larga recupera esa inversión gracias a que los ciudadanos de la siguiente generación salen más cultos y mejor formados. Si yo sigo leyendo y escribiendo a los treinta y pico es porque tuve libros gratis de niño, porque dinero no sobraba. De todo esto va el acceso a la cultura. Evidentemente, las novedades comerciales eran más difíciles, no llegaban inmediatamente a la biblioteca y luego solían estar siempre prestados, por lo que podía llevar meses hacerse con él.
    Además de las bibliotecas, se puede leer gratis con el intercambio de libros de tú a tú de toda la vida (además, tiene cierto encanto porque además del libro ganas una persona con quien comentarlo) o simplemente promulgando que te gusta leer (y si indicas qué autores o géneros, mejor) y comprobar cómo en cumpleaños o navidades caen regalos en forma de literatura.
    Alternativas a la piratería las hay. Y si no, merece la pena luchar por ellas, una biblioteca en cada barrio es exigible. Que no se nos olvide que en general es bueno para todos que haya muchos lectores, el mundo irá mejor. Y, sinceramente, creo que los lectores somos agradecidos, nos gusta contribuir. Nunca me había parado a pensar en cuánto gasto en libros al año (ebook, para regalar o para mí) pero es un buen pellizco, desde luego.

    • Las bibliotecas cumplen un papel fundamental en la difusión de la cultura. Soy visitante asidua de la de mi pueblo que, aunque pequeña, ofrece toda clase de servicios: desde clases de escritura creativa hasta idiomas. También han saltado al mundo del eBook y ahora ofrecen préstamos de libros digitales en inglés (en español, pues todavía no, pero espero que algún día ocurra).

      Como dices, sería maravilloso que cada barrio contara con una biblioteca. Por desgracia, a los políticos no parece gustarles la idea de invertir en educación. En los últimos años lo que se ha hecho es recortarles el presupuesto a muchas municipalidades. Sin ir más lejos, en Arizona recortaron presupuesto para escuelas, educación y sanidad para construir un estadio que el equipo local pudo haber pagado. Lo lógico sería que hubiera revueltas en las calles, pero no. El acceso a la cultura es algo a lo que la gente no le da prioridad, del mismo modo que no piensa que su forma de consumirla mediante las descargas ilegales puede ser dañina.

      A pesar de esto, la cultura es más accesible que nunca, por lo que a estas alturas la piratería es injustificable salvo en contados casos.

      Gracias por comentar.

  • Hola Ana.

    Desde el punto de vista del escritor, sobre todo si es novel, la piratería puede llegar a ser una bendición. Lo dices en tu artículo: el boca-oreja funciona fantásticamente bien en este mundillo.

    Hace tiempo que leí, creo recordar que en “Digitalízate”, de David Gaughran, que la piratería venía bien a los escritores. Por mi experiencia, puedo contarte que la primera vez que vi a “Carter & West” pirateados y hablé de ello en Twitter, hubo un montón de gente que retuiteó el tuit y compró el libro como apoyo. En ese caso, a mí ese pirateo me supuso mayor visibilidad y ventas.

    No ha vuelto a ocurrir con el resto de los pirateos, pero es que dejé de “protestar” después de la primera vez.

    Genial artículo. Me ha encantado.

    Un abrazo.

    • En lo personal, entiendo que la piratería esté mal. La cosa es que si se hace con consciencia, podría resultar beneficioso para el autor por el boca-oreja, como comentas. Dicho esto, creo que solo funcionaría con los noveles y autores poco reconocidos. Por otro lado, esta es una GRAN situación hipotética. No sé de ningún autor que se haya hecho famoso gracias a la piratería.

      Un abrazo y gracias por pasarte por acá.

  • Es un tema complejo. En las discusiones se supone a la población que se relaciona con la piratería es una masa homogénea. Los libros, en mi país, están muy caros. Una proporción de la población no puede comprarlos. Incluso, no tiene libros en la casa. Hay casos extremos que el papel se vende para sobrevivir, y un libro es un bien reciclable. No tienen computadoras. La cultura digital existe en el deseo de algún día cuando me la pueda comprar. Yo he sido maestra y he visto que enviaban a la bolsa del reciclaje a los libros de la biblioteca o su documento de identidad para poder comer. Y he visto niños desmayarse del hambre.
    Además, me pueden decir que el libro sale 0.99 en amazon. Para comprar, hay que tener tarjeta de crédito internacional, que te la dan si demostrar una entrada de dinero por un trabajo en blanco y bien remunerado. El euro en mi país está caro. Hay que agregarle los impuestos que nos agregan de todos lados. En definitiva, ese 0.99 es caro.
    El disfrute del arte es un derecho humano. Hay libros que ni yo me los puedo comprar y hablo para mi trabajo, como docente. Dirán que hay bibliotecas. Sí, seguro podremos leer El cantar del Mío Cid. Dudo que alguna obra editada en los últimos cinco años, al menos en las bibliotecas del barrio.
    Una cosa es piratear (fotocopio los libros y los vendo o los edito en una imprenta) y otra es el uso de ese libro por alguien que lo puede comprar, pero es un vivo y no lo compra. Otra, alguien que no tiene dinero para comprarlo. Ese que no tiene dinero, no afecta a la ganancia del escritor, porque igual no lo puede comprar y no lo compra, no es lector. El que piratea y vende: es delito. El que consigue un libro y vive en la miseria de la calle, sin un lugar donde vivir, es un derecho, hasta un acto de justicia en esa desigualdad social que va de un señor que posee miles de hectáreas y mansiones, hasta quien no posee nada y vive en la calle, sobre un cartón. Creo que me molestaría mucho que, algún libro mío lo consiga pirata quien puede pagarlo y no lo hace por tacaño o vivo. Pero me alegraría que pudiera leerme, alguien que no puede comprar mi libro. No sé. Es complicado de generalizar.
    (Estoy leyendo tus entradas, muy interesantes. Gracias)

    • Tengo la misma opinión que tú. En un mundo ideal, todos viviéramos en condiciones que nos permitieran lo necesario para no solo subsistir, sino también para prosperar, y esto incluye un acceso a la cultura. Por desgracia, no es así, y negarle cosas que deberían ser derechos a una persona porque no tiene dinero me parece un crimen.

  • Es la primera vez que comento en tu página, pero es un tema apasionante. He leído muchas de tus entradas (Y voy camino de leer el resto…)

    Sobre la piratería, yo pirateo libros. A montones. Algunos los compro y otros no. Algunos que me han gustado los regalo.

    Pero compro muchos libros, sobre todo para Kindle en Amazon. Y creo que esta es la vía. Hace tiempo quise comprar el último libro de la sagar Vorkosigan (Criópolis) en ebook en español. Acababa de salir. Quise comprarlo en la web de La Casa del Libro (20 Euros que valía…). Y lo compré.

    Tras una hora (¡una hora!) intentando volcar el libro en el ebook, desistí. Y soy informático -no me quiero imaginar a alguien sin conocimientos avanzados de informática intentándolo-. Reclamé a La Casa del Libro, me devolvieron el dinero, y tardé 15 minutos en descargarme una copia digital pirata.

    Es algo que no he vuelto a tener la necesidad de hacer desde que tengo el Kindle, porque Amazon te facilita la compra AL MÁXIMO. Simplemente, entras en su página, le das a comprar, y te lo mandan al Kindle la próxima vez que se conecte a una wi-fi.

    La facilidad de acceso (y el precio, por supuesto) son muy importantes para que el futuro lector tenga una buena experiencia de acceso y facilidad.

    Una muy buena página. Cuando me termine el primer libro, te lo comento…

  • Hola: He leído con gran interés tu artículo, pues sentía curiosidad por el tema, ya que soy una persona ya bastante mayor, que desde hace unos años estoy tratando de difundir mis obras que he escrito y que guardaba sin que me atreviera a editarlas. Después´de muchos intentos fallidos logré subir algunas de mis novelas a Amazon con lo cual me sentí satisfecho ya que al menos así las daba a conocer. Me llama la atención que una de las últimas novelas que difundí, llamada La LEYENDA DE LUWER, EL CAZADOR, que es una obra de ficción histórica ambientada en el norte de mi país (Chile) en la época precolombina, esté siendo difundida en muchas paginas que ofrecen descargas en forma gratuita, eso, me produce sensaciones encontradas, por un lado pienso que no es tan malo que te pirateen tus obras, al menos en mi caso, yo no espero gran retribución económica de ellas, pero también encuentro que es al menos reprochable que lo hagan sin tu consentimiento, por eso es que leí tus comentarios y estoy en parte de acuerdo contigo en muchas cosas, aunque pienso que para aquellos escritores que necesitan financiarse para seguir escribiendo, la piratería es una pérdida, pero sabemos que ya está instalada y es muy poco lo que podemos hacer para evitarla” Tito Fabio.

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