Error #4: diluvio de adjetivos

Tengo una confesión: hace tiempo, tuve un romance clandestino con los adjetivos. De la nada, la necesidad de adjetivizar todo me atacó como un rayo fragante y no pude evitar que mis dedos golpearan las duras teclas de mi oscuro teclado. Me dejé llevar por el poderoso efecto de las palabras rimbombantes sin percatarme del peligroso peligro.

¿Ya ves que es chocante o sigo?

Este error tiene múltiples secuelas: para empezar, añade peso a la narrativa y entorpece la lectura; le resta importancia a los sustantivos, que son los verdaderos protagonistas; denota pobreza de lenguaje; y es un hábito de lo más chocante… pero creo que ya lo había dicho.

La solución

Lo dijo Mark Twain en sus días:

Cuando veas un adjetivo, mátalo. No, no me refiero a absolutamente todos, pero sí a la mayoría; entonces los demás serán de valor. Los adjetivos debilitan cuando están muy juntos, pero dan fuerza cuando están separados. El hábito de la escritura recargada, difusa, con excesivas florituras, una vez adquirido por un escritor, es tan difícil de quitar como cualquier otro vicio.

En resumen, sé breve. No añadas decoraciones cuandoel concepto está en el sustantivo. No caigas en redundancias. Identifica el punto de enfoque de la oración y refuérzalo, no lo debilites con adjetivos o adverbios. Si tienes un nexo entre un sustantivo y un adjetivo, puede que exista un sustantivo que encaje con esa descripción. Casi siempre es preferible usar el sustantivo por sí mismo, a menos que este sea demasiado arcaico.

En caso de que sospeches que hay una palabra que puedas utilizar en lugar de un nexo débil, puedes usar un diccionario inverso como Dirae.es. Estos diccionarios no parten de una palabra cuyo significado desconoces, sino que buscan a partir de la definición. Esto te ayudará a buscar una alternativa que podría funcionar mucho mejor que lo que tienes.

6 comentarios

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  • Esto también es cierto para la poesía. Si hay una cosa que me repele son las ínfulas de grandilocuencia. Las florituras, en cualquier género (cuento, ensayo académico, todo tipo de prosa), deberían quedar como muestra del pasado barroco de la lengua. Fue un momento importante para la estética, pero hoy entendemos que la sustancia es más importante que el adorno.

    Es un tema aparte, pero las descripciones inútiles me enojan mucho. Recuerdo que cuando leí "La orden del fénix", ya hacia el final del libro, en una de las escenas más importantes de toda la saga, cuando Harry está en la oficina de Dumbledore, a Rowling se le ocurre ponerse a describir una maldita, hermosa pluma verde, golpeada por los luminosos rayos de sol que atraviesan una amplia ventana. Aj.

    • Exacto. Como era joven cuando leí Harry Potter (Joven. Ya sueno como una vieja), no tenía la suficiente madurez literaria para entender que lo que cuenta es la sustancia y no el adorno. Es algo que descubrí recientemente y, por lo tanto, un error que intento evitar desde hace no mucho.

  • Esto me recuerda al libro "La mujer loca" de Juan José Millás. En él, la protagonista se obsesiona con los sustantivos (y también adjetivos) y es como si los humanizase.

    Ahora que he visto el comentario de más arriba, me doy cuenta de cuánta verdad tiene eso de que Rowling no paraba de adjetivar U_U

  • Esto me recuerda a mí cuando hacía redacciones en 8° año para español, tenía una “ligera” tendencia a adjetivar que tenía que obligarme a borrar cientos de palabras y decirme “cálmate mujer que no te dan puntos por vocabulario”.

    Se me viene a la mente el libro “Los ojos de Abril” de Rafalángel no-sé-qué, era un libro de un autor nacional que nos asignaron en el colegio el año pasado. Dios, creo que no he leído nada tan doloroso hasta “The Maze Runner”. Empezando por que ya desde el inicio habían errores argumentales del tamaño de ballenas, el escritor no dejaba de usar palabras rimbombantes y pomposas a cada rato, y luego había trozos en exceso planos; creo que quería hacer una especie de contraste pero el resultado fue espantoso. Sigo deseando que me hubiera dado el profesor que me dió en 8° (único grupo que no leyó el libro), la que nos asignó esa lectura tiene un conocimiento literario, digamos, algo escaso. -.-“

    • A lo mejor fue por eso que adoraba los adjetivos: porque a mí sí me daban puntos por vocabulario XD

      Es una lástima que los profesores asignen lecturas porque sí. Creo que se deberían combinar lecturas clásicas con una que otra novela de interés para los chicos (claro, que no llegue al nivel de The Maze Runner). Así tienen algo con lo que contrastar. Y nunca, NUNCA, se debería poner una lectura de un autor nacional solo para «apoyar lo nuestro», sino por mérito.

    • ¿En serio? No sé si eso es bueno o malo xD

      Exacto, es muy común que los estudiantes no lean los libros asignados porque son demasiado pesados, por ejemplo hace un mes nos asignaros El Quijote y solo yo y otra persona lo leímos. Creo que meter literatura actual ayudaría a darnos un respiro y de paso fomentar más la lectura ya que es más fácil de digerir y más interesante para los jóvenes (no me vas a negar que un libro como “El Quijote” espanta a cualquiera lol).

      Totalmente de acuerdo con los autores nacionales, además, me molestó mucho porque hay un sin fin de libros impresionantes de literatura costarricense, es más, uno solo de los relatos de “Cuentos de angustias y paisajes” (hermosos) es mil veces mejor que ese que nos metieron.

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