Error #2: falta de incisos en los diálogos

Seguimos con la serie Errores de escritores. Esta vez decidí hablar de algo que veo con relativa frecuencia. De cuando en cuando, me topo con diálogos que sencillamente parecen seguir y seguir hacia el infinito, sin pausa alguna. Esto hace que los diálogos se sientan apresurados y, además, elimina la posibilidad de usar detalles sensoriales para estimular la imaginación del lector y ofrecer una imagen vívida.El siguiente es un diálogo de Juego de tronos entre Jon y Chett; he eliminado los incisos.

—Tengo que hablar con el maestre Aemon.
—El maestre está en la cama, igual que deberías estar tú. Vuelve mañana; quizá pueda recibirte.
—Tengo que hablar con él ahora mismo. Mañana será demasiado tarde.
—El maestre no está acostumbrado a que lo despierten a medianoche. ¿Sabes qué edad tiene?
—La suficiente para tratar a los visitantes con más cortesía que tú. Pídele disculpas de mi parte. No lo molestaría si no fuera importante.
—¿Y si me niego?

¿Ven lo apresurado y superficial que se siente? Esta es una escena con cierta tensión, pero el lector no podrá apreciarla porque solo puede oír lo que dicen los personajes, no ver lo que hacen. Sin los incisos, el autor se limita a contar los hechos como si estuviera escribiendo un informe, no a “mostrar” las escenas. En la literatura, se requiere la segunda.

El siguiente es el diálogo original:


—Tengo que hablar con el maestre Aemon —dijo el muchacho.
—El maestre está en la cama, igual que deberías estar tú. Vuelve mañana; quizá pueda recibirte. —Empezó a cerrar. Jon bloqueó la puerta con la bota.
—Tengo que hablar con él ahora mismo. Mañana será demasiado tarde.
—El maestre no está acostumbrado a que lo despierten a medianoche. —Chett lo miraba con el ceño fruncido—. ¿Sabes qué edad tiene?
—La suficiente para tratar a los visitantes con más cortesía que tú —replicó Jon—. Pídele disculpas de mi parte. No lo molestaría si no fuera importante.
—¿Y si me niego?

Mucho mejor, ¿no te parece? El ritmo del intercambio baja un poco, pero al mismo tiempo, la tensión sube porque ahora podemos ver a Chett cerrando la puerta y a Jon impidiéndoselo con la bota. En otras palabras, los personajes se mueven y reaccionan.

Cómo evitar este error

Evitar este problema es relativamente sencillo: lee el diálogo en voz alta. Si te parece que se lee demasiado rápido, la conversación se te hace plana (carece de emoción) o falta algo, puede que el intercambio mejore considerablemente si colocas algunos incisos. Puedes recurrir a varios recursos:

  • 1) Dicendi: estos sirven para aclarar quién habla, como “dijo él” e “inquirió él”. Úsalos cuando hay ambigüedad para evitar que el lector confunda a los personajes. Tip: hay verbos que aportan no solo una aclaración, sino también una cualidad sonora, como «mascullar» y «farfullar».
  • 2) Movimiento: cuando no hay necesidad de aclarar quién lleva la batuta en la conversación, recurre a incisos de movimiento (como “se mesó el cabello”, un gesto común cuando alguien está exasperado). Las posturas y los gestos ayudan al lector a comprender el estado mental de los personajes, y esto a su vez le posibilita meterse de lleno en la escena.
  • 3) Información: De ser necesario, puedes añadir información relevante para que el lector comprenda mejor algún aspecto de la conversación.
  • 4) Mixtos: por lo general, estos incluyen un verbo dicendi seguido de una acción, usualmente en gerundio. Ejemplo: (—¡¿Qué has hecho?! —gritó, retrocediendo a trompicones)

Ojo: no te vuelvas loco añadiendo incisos, que vas a terminar con diálogos cortados. Tiene que haber un equilibrio.

 

5 comentarios

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  • Esto quizá se desvía un poco del tema que planteas. ¿Qué opinas de los autores que, por una u otra razón, prescinden de las rayas de diálogo? Lo pregunto sobre todo por curiosidad. En principio esto no pone en conflicto lo que aquí dices, ya que esos escritores siguen haciendo descripciones. El recurso se ve más en estos tiempos y se vuelve cada vez más recurrente, aunque ya es viejo. En 1894 Knut Hamsun publicó una novela llamada "Pan" en la que no marcaba con ningún símbolo los diálogos. También hay un puñado de novelas experimentales que se escribieron con diálogos en su totalidad.

    En cualquier caso tiendo a pensar que esas licencias estilísticas favorecen más a unos géneros que a otros. No creo que la fantasía se beneficie mucho de eso, a menos que seas pretencioso y quieras reinventar, desde el punto de vista de la forma, las narraciones épicas.

    • Creo que siempre y cuando el autor conozca las reglas, puede romperlas; después de todo, sin experimentos no hay innovación. El problema viene solo cuando el escritor no sabe; estos no son experimentos, sino accidentes, y los accidentes raras veces salen bien.

      Me leí "La carretera" de McCormac y me gustó. Él no usó rayas en esa novela, sino espacios. Y en "Ensayo sobre la ceguera", Saramago tampoco las usó (y encima todo está escrito en bloque). Ambas novelas me gustaron.

    • Yo he leído "Pan" no hace mucho y realmente no tuve problema para seguirlo pero era cortita, literaria, y exigía un poquito más de concentración, que los lectores no le ponemos en otro tipo de novela. Y mucha habilidad en el escritor para que no crear confusión.
      Personalmente, no le recomendaría hacer experimentos a nadie que se dedique a la novela de género (ciencia ficción, romántica, etc.).

  • Estoy con usted en que, para romper las reglas, hay que conocerlas muy bien primero, porque el lector no es bobo y distingue, con un poco de experiencia a sus espaldas, la diferencia entre romper paradigmas mediante control narrativo y el simple ejercicio de escribir mal.

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