Cómo expresar emociones a través de la escritura (sin caer en clichés) parte 3

En las primeras dos entradas, exploramos las diversas formas en que se manifiestan las emociones y además explicamos cómo evitar quedarnos cortos o crear un melodrama digno de una telenovela. Hay algo más de lo que debemos cuidarnos: los clichés. Pero espera, ¿se puede caer en clichés cuando escribimos una escena emocional? Definición de cliché según la RAE:

Cliché

Lugar común, idea o expresión demasiado repetida o formularia”

Un cliché puede ser cualquier cosa. En lo que a escenas emotivas respecta, pueden presentarse a través de situaciones que ya hemos visto una y otra vez, como el protagonista que ve a su familia morir a manos de una horda de orcos y jura venganza. A un nivel menos perceptible, los clichés pueden ser también frases prefabricadas como “sonrió de oreja a oreja” y “derramó una lágrima solitaria”. Para ser honesta, no creo que estas frases sean malas de por sí; es solo que las hemos leído (y oído) tantas veces que son casi invisibles. No destacan.

El problema es que una vez caes en un cliché, puedes recurrir a otro, y sin darte cuenta terminas con una historia aburrida que no tiene nada más que aportar. O sea, el cliché no es malo de por sí, sino que se torna peligroso cuando viene acompañado y cuando el autor no añade algo nuevo. Podría pasar que el abuso sea tal que el lector note los clichés repetidos tan pronto los ve, en cuyo caso la lectura no solo no tendrá nada destacable, sino que le resultará chocante porque el abuso queda en evidencia y denota falta de creatividad.

Pero volvamos al primer punto: lo repetido no es malo; lo del protagonista que ve a su familia morir a manos de los orcos es algo que se ha utilizado hasta el hartazgo, pero puede que haya alguien capaz de incorporar esa escena a su historia con un toque nuevo. Piensa en tu historia favorita y es posible que encuentres más de un elemento reciclado. Y si seguimos explorando, nos daremos cuenta de que, en el fondo, todas las historias son de lo mismo: amor, muerte, amistad… esas cosas y muchas más se repiten porque podemos comprenderlas; tienen un impacto emocional en nosotros.

Por lo tanto, en esta entrada no nos enfocaremos en evitar temas o situaciones repetitivas porque, para ser honesta, son inevitables. Si tienes metido entre ceja y ceja que debes ser 100% original, olvídate de eso. Es algo imposible. Lo quieras o no, vas a tomar ideas prestadas de otro lado, o incluso se puede dar que escribas algo que creas completamente novedoso y otro escritor al que ni siquiera has leído lo haya hecho un siglo antes que tú. Lo que debes hacer para crear algo nuevo de lo usado es volcar tu propio ser en tus escritos, tu propio Yo, y eso no te lo puedo enseñar (¡Yo misma estoy aprendiendo!). Es algo que se va desarrollando en la medida que lees, escribes y maduras como persona.

Sin embargo, parte de ese toque, de ese “olor a nuevo” que cada uno de nosotros puede aportar, yace en la prosa; es decir, en la forma de narrar. Repito: no puedo enseñarte a escribir. Sería pretencioso de mi parte intentarlo, porque al hacerlo estaría afirmando que escribo bien y eso queda a juicio de mis lectores.

Pero sí puedo decirte que hay formas de evitar esas frases aburridas que a veces se apoderan de nuestros escritos y nos impiden mostrar nuestra propia personalidad. Como escribo a vuelapluma, no le presto mucha atención a la prosa hasta que termino el primer borrador y me toca corregir. Entonces voy añadiendo mis propios experimentos: convierto símiles cómodas en metáforas que, espero, resulten más visibles y suenen mejor; voy ahondando en las reacciones de los personajes, utilizando mi propia experiencia de vida y mis observaciones del mundo real; voy limando asperezas y creando matices.

Si esta serie de entradas tiene un propósito, sería darte el siguiente mensaje: atrévete a ser tú; atrévete a volcar tu ser en tus novelas; atrévete a experimentar.

Claro, muchos de esos experimentos no saldrán bien que digamos; serán aberraciones del orden natural que deberás esconder en lo más recóndito de tu cabeza para que nadie se horrorice con ellas (yo tengo tantas que ya no vale la pena contar). Pero habrá algunas que podrás utilizar, y esas te ayudarán a crear tu propio estilo, tu marca distintiva. Así, en lugar de tener una frase chocante, nada realista y repetida como “derramó una única lágrima”, tendrás algo tuyo de verdad.

Para finalizar, he de decir que muchas de estas ideas las saqué de The Emotion Thesaurus: A Writer’s Guide to Character Expression, una guía que contiene un listado bastante completo de emociones y reacciones. De hecho, la clasificación de la primera entrada viene de este libro.

En cuanto al lenguaje corporal, hay decenas de páginas web y libros dedicados al respecto, que no solo muestran imágenes y enumeran los sutiles mensajes del cuerpo, sino que también ofrecen posibles interpretaciones. Hasta hay diccionarios de gestos. Con solo buscar “lenguaje corporal” en Google tendrás una buena fuente de información.

Espero que esta pequeña serie te haya ayudado y te agradezco por leer. Si te pareció buena, por favor compártela. Y si tienes una pregunta o te parece que me falta algo por añadir, no dudes en comentar.

¡Hasta la próxima!

9 comentarios

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  • Yo también tengo el libro que mencionas y otros dos más de las mismas autoras que tratan sobre rasgos positivos y negativos de personajes (¡me encantan!).

    En cuanto a lo de los clichés, creo que no es malo utilizarlos, pero hay que saber cuándo y cómo usarlos y cuándo es mejor usar una descripción más original o innovadora (por ejemplo, cuando queremos dar más fuerza o sentimiento a la expresión de una emoción).

    Los lugares comunes pueden servir para ubicar al lector rápidamente e incluso para que haga suposiciones con las cuales después puedes jugar para sorprenderle.

    En cuanto al cliché del protagonista que pierde a su familia a manos de una horda de orcos y jura venganza, me parece algo relativo. En este caso creo que el verdadero cliché estaría más en cómo se describa esa situación y en cómo se desenvuelva la historia a partir de ahí. Hay cosas que parten de la esencia de la psicología humana. Y que alguien pierda a su familia de forma traumática marca a cualquiera, pero no todos reaccionarían igual. Creo que lo que puede diferenciar una historia de un cliché es cómo juegue el autor con esas reacciones y que tan bien entienda la psicología de sus personajes.

    ¡Saludos!

    • Los clichés de por sí no son malos. Historias como Harry Potter están llenas de clichés, pero la autora logró hilvanar una historia fresca en cierto sentido, con un argumento bastante sólido y buenos personajes. Es algo relativo. El problema es que los clichés son bastante cómodos y, como dije, una vez caes en uno, es difícil no recurrir a otros. Así que puede que el protagonista que pierde a su familia no sea mala idea, pero el 90% de las veces, el escritor no puede aportar nada nuevo y queda en evidencia que esa es su manera de impulsar al héroe a la acción (eliminando lo que lo retiene).

  • No puedo estar más de acuerdo con Megumi. En literatura más que lo que se cuenta, importa cómo se cuenta. Puedes contar, si quieres, como una horda de orcos mata a la familia del protagonista y este jura venganza si sabes cómo hacerlo, sin caer en estereotipos. Eso es lo difícil. Supongo que habrás visto Braveheart. Al protagonista le matan a su mujer y jura venganza, ¿te parece un cliché? No, porque la inteligencia narrativa del guión y del director hacen una escena única y memorable.

    ¿Por qué las fórmulas tradicionales del tipo chico conoce a chica siguen funcionando? Porque los sentmientos más profundos del hombre no cambian. Amor, miedo, orgullo, celos, ira, traición, etc. Todo eso ya lo usaba Shakespeare hace cuatrocientos años. ¿Por qué siguen escribiéndose buenas novelas y filmándose excelentes películas si todas tratan sobre lo mismo de lo que hablaba Shakespeare? Por la visión novedosa que aporta el autor, ni más ni menos.

    Les dejo una reflexión del maestro Cortázar sobre este mismo asunto, que creo puede arrojar bastante luz sobre los temas y clichés en la literatura:

    …en literatura no hay temas buenos ni temas malos, solamente hay un buen o un mal tratamiento del tema”. “Tampoco es malo porque los personajes carecen de interés, ya que hasta una piedra es interesante cuando de ella se ocupan un Henry James o un Franz Kafka”…

    Y esta otra cita, no menos interesante, de Juan Rulfo:

    Ahora, hay otro elemento, otra cosa muy importante también que es el querer contar algo sobre ciertos temas; sabemos perfectamente que no existen más que tres temas básicos: el amor, la vida y la muerte. No hay más, no hay más temas, así es que para captar su desarrollo normal, hay que saber cómo tratarlos, qué forma darles; no repetir lo que han dicho otros. Entonces, el tratamiento que se le da a un cuento nos lleva, aunque el tema se haya tratado infinitamente, a decir las cosas de otro modo; estamos contando lo mismo que han contado desde Virgilio hasta no sé quienes más, los chinos o quien sea. Mas hay que buscar el fundamento, la forma de tratar el tema, y creo que dentro de la creación literaria, la forma -la llaman la forma literaria- es la que rige, la que provoca que una historia tenga interés y llame la atención a los demás.

    Saludos

    PD: por cierto, me gusta muchísimo el blog, es una gran ayuda para todos aquellos que queremos hacer de la escritura nuestra forma de vida.

    • ¡Hola Qhaswa! Repito: el problema no es el cliché. El problema es el abuso de clichés (o sea, cuando ves uno, y otro, y otro). Lo del protagonista cuya familia es asesinada a manos de los orcos lo mencioné porque es uno de los temas más usados y reciclados para impulsar al héroe a la acción, no porque fuera malo de por sí.

      ¿Será que no lo expliqué bien? Porque ya van dos personas que me dicen que todo es relativo, cuando creí que había explicado mi posición lo suficiente como para evitar malentendidos. Pero ya veo que no. Supongo que tendré que alargar la entrada cuando tenga tiempo mañana o pasado mañana.

      ¡Gracias! Y si tienes alguna otra sugerencia, no dudes en hacérmelo saber. Me alegra que te guste el blog.

  • ¡Hola! ¡Soy nueva por aquí y me ha encantado tu entrada! Ya le he echado el ojo al libro que mencionas, aunque el tema del inglés puede ser un problema porque hay muchas cosas que se me escapan. ¿Conoces alguno por el estilo, que trate de la descripción de las emociones, en español?
    Un saludo :)

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