Reseña — El alquimista —Michael Scott

Cuando Sophie y Josh Newman, dos adolescentes que viven en San Francisco deciden ponerse a trabajar en una librería en verano para sacarse un poco de dinero, no se imaginan que los afables propietarios, Nicolas y Peronelle, son en realidad los últimos guardianes de un libro mágico y milenario, responsable del equilibrio entre el Bien y el Mal.

Una batalla por el Bien y el Mal está a punto de librarse y el porvenir del mundo quedará en manos de dos adolescentes Primer libro de la serie Los secretos del inmortal Nicolas Flamel.

Ficha técnica

Título: El alquimista
ISBN: 9788496791039
Autor: Michael Scott 429 páginas
Editorial: Roca Junior Tapa dura: 11.30 euros
Traducción: María Angulo Fernández eBook: 3.35 euros

Opinión personal

Leí este libro por recomendación de un amigo que me
dijo que era muy parecido a Percy Jackson. No soy de leer novelas de este estilo, pero como Percy Jackson fue entretenida, me lancé.
Antes de internarme en lo malo, me gustaría recalcar
lo bueno de la novela: el worldbuilding. Scott logra entrelazar mitología con
hechos históricos (como por ejemplo, que la Gran hambruna irlandesa fue
provocada cuando el antagonista, John Dee, perdió el control de una criatura
que trajo consigo la enfermedad que acabó con los cultivos de papa). Vemos a
dioses y personajes de distintas procedencias, como Bastet y Scatath, y nos
internamos en parajes fantásticos salidos de leyendas.
Dicho esto, me toca aclarar que necesito una de dos cosas
para que una novela me parezca buena: un argumento sólido con una que otra
vuelta de tuerca y personajes verosímiles. En efecto, puedo tolerar que uno de estos factores sea deficiente si su contraparte es sobresaliente. Este libro, enfocado en la acción, no tiene ni lo uno ni lo otro.
El argumento es predecible y se ha escrito al respecto una y otra
vez: los héroes se ven envueltos en un conflicto ancestral debido a una
profecía, por lo que deben desarrollar sus poderes y acabar con los malos, o si
no la raza humana perecerá. Nada nuevo, nada sorprendente. Todo es lineal y
predecible.
Admito que no me hubiera molestado mucho un argumento
así de no ser porque los protagonistas, Sophie y Josh, son inconsistentes. A
veces parecen muy listos, otras hacen preguntas estúpidas y toman decisiones de
lo más incoherentes. Por otro lado, la persona que inicialmente hace el rol de mentor, Nicolas Flamel, dista mucho de ser respetable. Por ponerles un ejemplo: por siglos, ha estado guardando un libro que John Dee necesita para traer de vuelta a sus amos oscuros y, en el primer enfrentamiento, ¿qué hace Flamel? Saca el libro para leer un encantamiento. Por supuesto, Dee se hace con el libro. Ya cuando obtuve más información del libro, no pude sino pensar:
  1. Si tu peor enemigo lo necesita, ¿por qué lo sacaste frente a él?
  2. Lo has tenido en tu poder por siglos y admites haberlo estudiado minuciosamente. ¿Por qué tuviste que sacarlo y leerlo para hacer un hechizo sencillo?
Eso y algunas otras cosas saltaron a la vista. Se explica que Flamel es un experto en alquimia, pero no tanto en la hechicería… cosa que no me convence porque, según descubrimos después, el hombre se ha enfrentado a criaturas milenarias él solo.

La escritura es pasable. No me considero muy exigente cuando se trata de este factor, pero en este caso varias cosas me impidieron meterme de lleno
en el libro. La cantidad de repeticiones puede llegar a ser sobrecogedora. Por ejemplo, Scott usa patrones como sintió que, sintió cómo, vio cómo. Véase el siguiente párrafo (véase. Ya estoy hablando como libro de lengua):

Entonces, Josh sintió cómo la cubierta de metal rozaba las yemas de sus dedos y decidió agarrarlo con fuerza, pero en ese mismo instante sintió cómo algo lo levantaba del suelo y lo arrojaba hacia la esquina de la librería.

Otra cosa que saltó a la vista fue el uso del verbo contemplar. Ahora bien, esto es algo relacionado con la traducción en sí. La traductora consideró adecuado traducir todas las apariciones de look at como contemplar, y esto a mí me chirría, sobretodo aunado al hábito de Scott a repetir cosas:

Los mellizos continuaban inmóviles en el rellano, contemplando lo que hacía Flamel, a pesar de que no estaban seguros de qué sentido tenían sus movimientos. Lograron contemplar el tenue resplandor verdoso que cubría su cuerpo…

No tomé esto en cuenta en la calificación final. Solo quería mencionarlo porque en verdad me fastidió la lectura pasado un rato.

Como podrán adivinar, no disfruté este libro, lo cual no quiere decir que a nadie le guste. Cada uno de nosotros busca algo diferente en una novela. Si lo que te engancha es la acción, puede que El alquimista sea tu siguiente lectura favorita. Si estás buscando una trama que te deje sin aliento y personajes que se sientan reales, mejor busca otra cosa.

Calificación final

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