El estigma de la autoedición

Siempre resulta esclarecedor comparar el mercado del libro anglosajón con el hispano; mientras que las editoriales españolas operan en absoluto secreto, las anglosajonas de cuando en cuando ceden datos sobre el mercado y hay más de un organismo dedicado a organizarlos y presentarlos al público. Estaba investigando sobre los prejuicios asociados con la autopublicación; encontré que si bien las editoriales continúan atacando a los autores indie, los lectores se han insensibilizado a dichas acusaciones y leen más de estas obras.

No es ninguna sorpresa. Los cambios toman tiempo, pero ya hemos visto transiciones en otros sectores. Hoy en día, una película independiente representa para algunos amor al arte en su estado más puro, un desligue total de las empresas que, por intereses económicos, corrompen el mensaje de la obra y lo adaptan al público que les reporte más beneficios. Pero no siempre fue así. El cine independiente sufrió los mismos golpes de parte de la industria establecida que los autores indie están recibiendo ahora de la industria editorial. Lo bueno es que sabemos que, tarde o temprano, va a parar.Al menos en el mercado anglosajón, comienza a haber cambios con respecto a la actitud hacia la autopublicación. Las editoriales y algunos autores consagrados condenan a los autores indie, rebajándose a los insultos cuando se refieren a sus obras; la autoedición es la cloaca de los escritores, el karaoke de la literatura, entre otros apelativos entrañables. Condenar a todo un sector es una actitud tan extremista como infantil. ¿Ahora resulta que todos los libros publicados por las editoriales merecen un Nobel? Si voy a una librería y compro un libro x, ¿hay garantía de que el libro sea bueno? Creo que todos sabemos que no.

Los lectores comienzan a darse cuenta de que los constantes ataques de la industria establecida no se deben a la presunta falta de talento de los autores indie, sino a que el mercado está cambiando y eso no les gusta. Más y más lectores se suman a la compra de dichos libros y de eBooks, cosa que afecta las ventas del sector tradicional. Por ejemplo, Naomi Blackburn, la escritora de reseñas #20 en Goodreads (tienes que leer como una bestia para estar en ese puesto en una comunidad de millones) dice que está cansada de que las editoriales le metan “autores repetitivos por la garganta y sometan a obras de calidad inferior, en especial cuando dan con una gallina de los huevos de oro”. Blackburn prefiere los libros autopublicados porque usualmente encuentra obras que son “revigorizantes y novedosas”.

Las listas de bestsellers indican que cada vez hay más lectores que se suman a la posición de Blackburn. Hoy en día, es común ver un título autopublicado en un puesto elevado o incluso de primero. Además, el sistema de distribución comienza a adaptarse al cambio. Ingram, la mayor imprenta y distribuidora de libros en Estados Unidos, inauguró IngramSpark el año pasado, una opción que permite a los autores indie y las pequeñas editoriales usar sus servicios de impresión bajo demanda y de distribución, cosa que les daría acceso a las tiendas convencionales. A su vez, las librerías físicas están dejando espacio en sus estantes para libros autopublicados, tomando en cuenta, por supuesto, la posición de dichos libros en el ranking de ventas de Amazon. Una superficie que otrora había estado vetada para los autopublicados ahora se está abriendo.

Y a las editoriales les duele eso. No obstante, ya es muy tarde para volver atrás. Algunas seguirán con sus pataletas y dirán que la autopublicación las está matando, otras buscarán la forma de adaptarse. Así han sido las cosas desde siempre. La lección aquí es, sencillamente, no juzgues un libro por cómo fue publicado.Hay libros autopublicados que son buenos.
Supéralo

4 comentarios

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  • Muy cierto. Es un hecho que el mercado está cambiando, y sabemos que hasta que tome una nueva forma todo va a estar en el aire. O al menos, todo va a ser sometido al ensayo y error. Las editoriales tradicionales, algunas, temen a lo desconocido (y es normal), aunque no por ello hay que despreciar a quien se saca sus habichuelas.

    A su favor diré que la autopublicación ha eliminado el sesgo que determina lo que es bueno o lo que no. Siendo más precisa, lo que está bien escrito y lo que no. Esa es para mí el requisito indispensable y muchas, muchísimas obras de amazon (por poner un ejemplo cercano) no lo cumplen. Y si como lectora escojo una novela de amazon pensando que bueno, podría estar bien, y me encuentro una narración aberrante o un argumento con más agujeros que el queso… Podría determinar mi concepto de 'novelas autopublicadas' de cara al futuro. Esto también es así.

    Es difícil. Ensayo y error.
    ¡Un saludo!

    • Mi crítica no es contra el sector editorial en sí, sino contra aquellos que toman posturas absolutistas. Ahora publicar es tan fácil que unos cuantos publican primeros borradores, con errores a nivel argumental, errores de sintaxis y ortografía, etc. Lo admito y lo he dicho varias veces, no es ningún secreto que hay escritores así. No obstante, atacar a todo un sector no me parece una postura razonable. Nadie compara libros publicados de la forma tradicional, pero a algunos les falta un libro autopublicado para llegar a la conclusión de que ninguno sirve.

  • Excelente nota. Estan también las editoriales independientes incluso librerías independientes . Bubok y otras editoriales a demanda también entra en este juego rápido está cambiando el mercado editorial . Lo importante es que si bien hoy cualquiera puede publicar también hay un feroz darwinismo que no deja pasar los libros mal escritos pero también puede ser un premio para los que llevan al mercado buena fruta

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