Publicación tradicional, coedición y autoedición

Una de las cosas que más confusa me pareció cuando comencé a buscar medios a través de los que publicar fue el panorama editorial, sumamente complejo y siempre cambiante. Para simplificar las cosas, digamos que los autores tenemos tres opciones: edición tradicional, coedición y autoedición. Bien. ¿Qué son y cuál es la diferencia entre ellas?

Antes de comenzar a definir, me gustaría que te despejaras un poco y leyeras con la mente abierta, porque es un debate que genera mucha polémica. Hay quien dice que la autoedición es el desagüe del mundo literario (no jodo, en serio lo leí). Hay otros que dicen que las editoriales son vampiros que se enriquecen a costa del autor (tampoco jodo; lo he leído ya demasiado).

Me parece que ya es hora de que nos dejemos de absolutismos y comencemos a desacreditar rumores y afirmaciones sin fundamento. Primero que nada, creo que todos hemos ido a la librería, comprado un libro recomendado y llegado a la conclusión de que era malo, pero malo; que tenía un argumento fofo y unos personajes acartonados. Es decir, el hecho de que un libro haya sido publicado a través de una editorial de verdad no implica que el libro sea bueno, o siquiera que la audiencia a la que va dirigida lo encuentre agradable. Las editoriales son empresas que buscan expandirse. Se arriesgan constantemente, y muchas veces erran el tiro.

Por otro lado, un libro autopublicado no tiene por qué ser malo; ¿y si el autor, aparte de haber desarrollado una buena historia, hizo pasar el manuscrito por una buena tanda de correcciones a manos de beta readers y luego contrató servicios profesionales? Porque gracias a que hoy en día unos cuantos en la industria artística y editorial trabajan comofreelancers, es posible contratar los servicios de ilustradores, diseñadores y correctores. Un libro autopublicado puede ser de muy buena calidad, en especial si le quitas el auto– y reconoces que hay cosas que es mejor dejárselas a especialistas.

Ah, y eso de que las editoriales son vampiros… pues es mentira y lo explicaré luego.

Ya con la mente despejada y abierta, es hora de analizar los tres principales caminos que tenemos los escritores a la hora de publicar. Definiré cada uno según lo que he hallado, explicaré sus diferencias (especialmente las diferencias entre la coedición y la autoedición) daré ventajas y desventajas. Mi objetivo es dar a entender que son solo herramientas, y que cada estilo se adapta a diferentes tipos de escritor.

Bueno, aquí vamos:

Publicación tradicional

Un escritor presenta su obra a una casa editorial y esta decide publicarla. Ambas partes firman un contrato, tras lo cual el escritor cede sus derechos de explotación comercial a cambio de que la editorial asuma todos los gastos que implica prepararla para el mercado: corregir, diseñar, maquetar, enviar a imprenta, publicitar y distribuir, entre otros.

Ventajas

  • El que una editorial te respalde implica que pasaste por una serie de filtros de calidad. Entre más prestigiosa la editorial, más elevados son sus estándares. Si lo lograste, date una palmadita en la espalda y cómprate un trago. Te lo mereces :)
  • Hasta el sol de hoy, esta es la opción más prestigiosa.
  • La editorial podrá colocarte en librerías, puesto que cuentan con una red de distribución y tu libro tendrá un ISBN de editorial.
  • El autor no pone ni un duro y no tiene que preocuparse por nada. Todo lo asume la editorial

Desventajas

  • Es extremadamente difícil, sobretodo considerando la situación económica actual, que una editorial apueste por un autor. Más aún si es novel. La competencia es bastante reñida.
  • Las editoriales son empresas, por lo que deben asegurarse de generar ingresos. Si les entregas tu obra, es posible que pidan que realices cambios para que encaje mejor con las expectativas de su audiencia y con si línea editorial.
  • Hay editoriales que toman en cuenta la opinión del autor a la hora de ilustrar, diseñar y corregir el libro, pero hay otras que no, y no lo sabrás hasta después de haber firmado el contrato. No es poco común que la editorial se decida por una portada que al autor no le gusta. Esto podría sentar muy mal al que necesita tener más control.
  • Las regalías son bajas, entre el 8 y el 12% en la mayoría de los casos. Esto se debe a que la editorial asume un riesgo financiero bastante grande al publicar un libro, cuando la mayoría de ellos no venden ni cien copias. Así que no, gente, no son vampiros al servicio del dios del neoliberalismo. Si lo fueran, ¿habrían quebrado tantas de ellas durante la crisis?

Coedición

El autor y la editorial comparten los costos de publicación del libro (aunque se está haciendo común que la editorial exija el 100%). Tras haber recibido el pago, la editorial prepara el libro para su publicación y lo distribuye. La razón por la que este método es tan controversial es porque, en la edición tradicional, se establece una especie de intercambio equivalente: la editorial asume los riesgos monetarios y, a cambio, el autor cede los derechos de explotación comercial. Con la coedición, la balanza se inclina para favorecer solo a la editorial. El autor no solo cede los derechos de su obra, sino que también paga por ello (ya hablé de mi opinión al respecto en la entrada 5 tips para evitar caer en las garras de una editorial que estafa).

Esto ha dado lugar a que un gran número de supuestas editoriales se aprovechen de la situación económica y de lo difícil que es conseguir que una editorial de verdad publique a un novel para estafar a sus autores, convirtiéndose así en empresas que se dedican a romper sueños de manera muy eficaz y sin ninguna clase de remordimientos. No conforme con esto, cuando el autor se da cuenta de que ha sido estafado, ya es demasiado tarde. Ya ha cedido los derechos de su obra y está atado a esa empresa (porque me niego a llamarla editorial) por el período que indique el contrato. Y tampoco es común que dichas empresas no cumplan con las obligaciones estipuladas en el contrato, pero los autores raras veces hacen nada, porque aunque la ley los favorece, el dinero no.

Por supuesto, no todas las empresas de coedición son así. Hay algunas que son muy transparentes al respecto, tienen filtros de calidad y de verdad realizan una labor de edición buena. No obstante, diría que el 90% de las editoriales en este sector estafan, así de simple. Hay que ir con cuidado.

Ventajas

  • El ISBN que obtiene tu libro será el de una editorial, no de autoedición. Por lo tanto, si la editorial con la que coeditaste tiene filtros de calidad y tiene una buena red de distribución, tu obra podrá encontrarse en librerías.
  • Las regalías tienden a ser más altas.

Desventajas

  • El número de empresas fraudulentas.
  • El costo, y el hecho de que la editorial se queda con los derechos de explotación comercial, así que si se trata de una estafa, no lo sabrás hasta que estés atado por un contrato.
  • Para el costo y el riesgo que implica, quizás sea preferible considerar la autoedición.
  • No hay garantía de recuperar la inversión.

Autoedición o autopublicación

Este es el método que genera más confusiones porque, aparentemente, es el que ha sufrido más cambios. Para aclarar, la autoedición no es nada nuevo: ya existía mucho antes de que abriera la primera casa editorial, y me atrevo a decir que es más vieja que la mugre. Lo que ocasionó una revolución en el sector fue la internet.

Revisemos un poco la historia. Tradicionalmente, autoeditarse implicaba que el autor era el que se encargaba de todo el proceso de preparación, desde la corrección hasta el diseño de la portada y la distribución en librerías. Naturalmente, esto implica que un libro autopublicado tiende a ser inferior a uno respaldado por una editorial, porque la obra no ha pasado por ningún filtro de calidad ni recibido las atenciones de un equipo de profesionales.

Cuando llegaron los servicios gratuitos de publicación, como Lulu, la situación se agravó más: se hizo norma que cualquiera que pudiera agolpar un montón de palabras pudiera publicar. Y, de la noche a la mañana, los catálogos de todos esos servicios se llenaron… pues, de mierda. Fue entonces cuando se les ocurrió la grandiosa idea de copiar a las editoriales de coedición, pero con una pequeña diferencia: si bien comenzaron a ofrecer servicios de corrección, diseño y promoción, los derechos de comercialización seguían siendo del autor. Así, el autor autoeditado tuvo acceso a servicios editoriales esenciales.

Por ende, los estándares están cambiando. Ahora la autoedición no implica necesariamente que el autor sea el que se encarga de todo. También puede recurrir a freelancers, los mismos que contratan las editoriales, para que realicen el trabajo que ellos no pueden. Ahora, la autoedición sencillamente significa que el autor retiene sus derechos de explotación comercial. Cierto, la RAE difiere como lo muestra su definición de autoeditar, pero Wikipedia dice lo siguiente:

«La autoedición es la publicación de cualquier libro u otro formato por el autor de la obra, sin la participación de una editorial establecida(…). Los autores pueden hacerlo todo por sí mismos o contratar todas o partes del proceso a compañías que ofrezcan estos servicios. »

Así que la mentalidad de la gente está cambiando al respecto, y la palabra está cobrando nuevas connotaciones.

Ventajas

  • La autopublicación le ofrece al autor absoluto control sobre el proceso de preparación y todo lo que viene antes y después. El escritor decide cómo es el producto final y cómo será la experiencia de lectura.
  • Puedes publicar tu obra sin verte obligado a realizar cambios para encajar en una línea editorial, tal cual la visualizas y la quieres.
  • El autor retiene todos sus derechos, y puede crear tantos formatos quiera y distribuirlos de la manera que mejor le parezca. Incluso tiene control del precio, algo que no se negocia con las editoriales.
  • Las regalías que ofrecen son las más altas del mercado. Por ejemplo, Amazon ofrece hasta el 70%.

Desventajas

  • El ISBN que tiene el libro es de autoedición, por lo que la distribución en librerías es un sueño casi inalcanzable.
  • El ser responsable por todas las fases del proceso puede ser agobiante.
  • Con lo fácil que es autopublicar hoy en día, el mercado está tan saturado que es difícil buscar lectores, y sin el respaldo de una editorial, es el autor el que debe promocionar su obra por todos los medios.
  • Es buena idea invertir, cuando menos, en la corrección de la obra y en su diseño, cosa que puede ascender a los 1500 euros, así que gratis no es.

Diferencias entre coedición y autoedición

Aclaremos otro punto importante: la coedición y la autoedición NO SON LO MISMO. En su entrada Autoedición vs Co-edición, el autor afirma que son «el mismo perro con diferente collar», y que la principal diferencia es que en la autoedición, el autor paga el 100%, mientras que en la coedición, solo el 50%. No me parece que dicha fórmula funcione, pues no refleja diferencias importantes. Por lo tanto, propongo la siguiente:

La diferencia clave es que, con la coedición, el autor cede sus derechos y el ISBN que tiene la obra es el de una editorial; con la autoedición, el autor se queda con sus derechos y el ISBN que tiene la obra es de autoedición. En ambos casos el autor es el que paga, pero se nota claramente que hay una diferencia a nivel legal, cosa que, a mi parecer, es más relevante que el precio.

Diferencias entre la autoedición y la autopublicación

También hay quienes afirman que la autopublicación y la autoedición son diferentes. Hasta el sol de hoy, ninguno me ha explicado cuál es la diferencia, así que he llegado a la conclusión de que son iguales. Del por qué existen, creo que puedo explicarlo a continuación (pero no estoy segura, así que no me crean del todo. Solo lean y díganme si les parece lógico):

Autoedición es la palabra que se usó por mucho tiempo para referirse a aquellos autores que eran sus propios editores. No obstante, en inglés, editor es publisher (publicador), y por lo tanto, un autor que se autoedita se lo conoce como self-published author, no self-edited author. Cuando Lulu (me parece que fue la primera), abrió su tienda en español, lo hizo no con la palabra “autoedición”, sino “autopublicación”. Lo mismo ocurre con Amazon, por ejemplo. En ninguna de las páginas grandes ves autoedición, sino autopublicación.

Otra prueba de esto es que autoeditar aparece en la RAE, pero autopublicar no. De hecho, mientras escribo esta entrada, el corrector ortográfico de Firefox me subraya en rojo autopublicar, pero no autoeditar (curiosamente, también me acaba de subrayar Firefox, así que ya no sé si confiar en él). Esto me hace pensar que autopublicar es una palabra prestada, traducida tal cual del inglés.

O sea, en español criollo, son la misma vaina.

Conclusión

¿Es cierto que el panorama editorial está tan mal como dicen algunos? No lo sé. Pero a decir verdad, si lo que quiere un escritor al publicar es que lo lean, me parece que estamos en una era excelente. Hace quince años, no teníamos tantas opciones para llegar a nuestros lectores. Cierto, la facilidad de publicar ha provocado que nos saturemos de libros que no tienen ni pies ni cabeza; también es cierto que la industria está a reventar de estafadores… pero soy de las personas que se siente a gusto con la variedad, así que creo que estamos en una edad de oro para el escritor. ¿Desde cuándo se puede escoger cómo publicar?

Las diferentes opciones que describí son solo herramientas para llegar a un público, y elegir una en lugar de otra dependerá de cada quien. No tiene que ver con la calidad, sino con lo que necesitas, lo que quieres, lo que ves para el futuro de tu libro. Si quieres estar en librerías a juro y porque sí, obviamente no te vas a autoeditar, sino que intentarás que una editorial te acepte. Si quieres tener el absoluto control de tu obra, lo mejor será decantarse por la autopublicación.

5 comentarios

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  • ¡Muy buena entrada! ¡Muchas gracias!

    Yo también he estado investigando al respecto para tener las cosas más claras y concuerdo contigo en que estamos en una época en la que hay muchas opciones para publicar.

    Hace unas semanas me encontré con una página (http://www.literanda.com/como-funciona) y me ha parecido una opción interesante de publicación. Aunque de momento no he seguido investigando más del tema porque necesito tener terminada mi novela antes de decidirme por cualquier opción.

    Me queda la duda de lo que dices de la diferencia del ISBN de editorial y el de autoedición. ¿Por qué los libros con ISBN de autoedición no pueden estar en librerías físicas?

    • ¡Hola! Parece que no me expliqué bien, quizás debí haber aclarado ese aspecto. Las obras autoeditadas reciben un ISBN de autoedición y, como está la noción de que los libros autoeditados son inferiores, las distribuidoras no los ordenan; por ende, no llegan a librerías. Pero, en realidad, si hay un librero en tu pueblo y lo convences de vender tu libro, no hay problema en sí, porque el ISBN lo tiene y eso es lo único que necesita. El rollo es con las librerías grandes y las distribuidoras.

      Literanda se ve parecido al servicio que tiene Amazon para su Kindle. Gracias por compartir, a lo mejor uso Literanda. Se ve interesante.

    • Muchas gracias por el post, muy interesante. En lo relativo a la coedición, me gustaría saber si destacarías alguna editorial por seria. Y ya puestos, una pregunta más concreta ¿tienes alguna referencia de la editorial Erasmus?

    • Sé de algunas para nada recomendables, pero ninguna recomendable. La única que parece seria es Círculo Rojo. Pero, para ser sincera, no sé si son coedición o autoedición; ellos definen ambos conceptos como sinónimos cuando son diferentes.

      No tengo referencia de esa editorial en particular, y tampoco he hallado gran cosa en Google.

      ¡Saludos!

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