Ejercicio literario #6: la verdadera voz

¿Cómo lograr que cada uno de nuestros personajes sea distinguible a través del diálogo, sin necesidad de recurrir a los incisos llenos de verbos dicendi? Bueno, es complicado (o al menos para mí). Supongo que es una de esas habilidades que se perfeccionan con la práctica, pero este es un ejercicio que me ha ayudado mucho a darle una voz única a cada personaje.
Primero que nada, hay muchos factores que influyen en la forma de hablar de una persona: la región en la que vive, la circunstancia actual, su nivel de educación y, por supuesto, su personalidad. De todos estos factores, es el último en el que se ha de hacer hincapié, ya que la forma de hablar es un reflejo de la personalidad. Un hombre respetuoso y paciente no va a lanzar palabrotas frente a una mujer, por más que esta lo exaspere.
Lo que vamos a hacer a continuación es construir una escena de diálogo entre tres personajes. He aquí algunas premisas que puedes seguir, pero en realidad puede ser de lo que sea:

Situación #1
Una familia de tres sale a pasear y pasan por frente de una juguetería. El hijo de tres años se detiene e insiste en entrar. La familia está ajustada de dinero.
Padre: hombre callado y razonable, pero no tolera los sonidos agudos ni malas conductas en público. Tiene dos trabajos para mantener a su familia.
Madre: no para de hablar y vive empeñada en consentir a su hijo en todo. Es bastante terca. No trabaja.
Hijo: hijo único. Extrovertido y manipulador. Propenso a las pataletas.
Situación #2
Tres amigos de toda la vida salen a tomar a un bar y ven a una mujer bastante atractiva. Los tres quieren entrarle, así que se arma una pequeña discusión entre ellos.
Amigo 1: Confiado e impulsivo. Va al gimnasio todos los días.
Amigo 2: Bien educado y diplomático. Raras veces pierde la cabeza. Estudia derecho.
Amigo 3: Modesto y tímido; usualmente pone a los demás por encima de él. Estudia ingeniería.

Estas son dos situaciones que se me han ocurrido de la nada, y que podrían servir como práctica. Si necesitas ayuda moldeando a un personaje, quizás este artículo pueda ayudarte:

Cómo evitar una Mary Sue Parte II: La personalidad núcleo (o el verdadero Yo)

4 comentarios

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  • Yo como ejercicio redacto situaciones reales de mi familia e imagino que se las mando a un familiar que se encuentra muy lejos y que no las ha vivido. Luego trato de redactarlas como si la CIA me estuviese espiando e intento suprimir los nombres, pero como quiero que el receptor del mensaje se entere de quién habla, busco un detalle único.

    Por ejemplo, si en una escena hay un adulto que sabemos que fuma y tres niños de 4 años y sabemos que el adulto fuma, al escribir ¿Tienes fuego? ya sabemos quién habla.

    Las coletillas, tartamudeos y acentos también son muy útiles aunque lo más importante, desde mi punto de vista, es haber conseguido que el lector conozca al personaje. Terenci Moix era un genio en esto.

    • Jajajaja. ¡Buena técnica! Me encantó lo de la CIA, le da un toque bastante divertido. Si bien es cierto que las muletillas ayudan, intento no usarlos de más. Creo firmemente que una personalidad sólida es lo que hace que un personaje hable de una u otra forma.

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