Ejercicio literario #1: escritura libre

La escritura libre es una técnica excelente para generar ideas y para desentumecer el cerebro cuando se hace difícil encontrar de qué escribir, especialmente en esos momentos cuando no estás inspirado. Sencillamente, consiste en escribir todo lo que se te ocurra sin parar ni prestarle atención a la ortografía y gramática.

Se puede hacer de dos formas: general o enfocada. Cuando se trata de una escritura libre general, se escribe sin restricción alguna, sólo tomar lápiz y papel y escribir palabra tras palabra tan rápido como sea posible sin reparar en la coherencia argumental. Básicamente, escribe disparates. Sí, disparates. Aunque intentes escribir cosas sin sentido, el cerebro tiende a pensar de forma racional, por lo que intentará seguir la historia de manera lógica. Y si no lógica, al menos entretenida:

Se dice que el los valles de numerian existía un horrible bastón de
apariencia supercalifragilisticoespialidosa capaz de emitir ciento
cincuenta sonidos verdes. Un día, cayó del cielo un héroe celestial. Se
mató del golpe. A la semana siguiente, una doncella vio el bastón y, observando subrepticiamente su superficie barnizada, se lo presentó a su
padre el rey para que sodomizara a los conductores ebrios con él,
puesto que el monarca era un fanático de la tortura y los conductores
ebrios merecen ser sodomizados.

La escritura libre general sirve básicamente para cuando uno está trancado más que para generar ideas útiles (pero nunca se sabe). A pesar de que sea todo un disparate, es una buena forma de estimular el flujo de pensamientos.
En cuanto a la escritura libre canalizada, es aquella que se lleva a cabo con una premisa. Es especialmente útil para rellenar huecos argumentales en una trama más o menos construida. También sirve para generar detalles sobre ambientación, descripciones, etc.
Definitivamente recomiendo la escritura libre, tanto si estás inspirado como si no. Me ha ayudado a retomar el ritmo de la escritura cuando estoy cansada o me falta empuje. Deberías probarlo un día de estos. Agarra una hoja de papel en blanco o abre un documento en Word y deja que tu cerebro te sorprenda con sus disparates.

Un comentario

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  • El siglo pasado escribí mucho siguiendo mi instinto , comenzaba con una idea y dejaba que el texto se desarrollara por sí mismo. Era una excelente herramienta para sacar esqueletos del inconsciente y comprender qué pasaba por mi mente atribulada. Pero no saqué mucho más en limpio, que pudiera publicarse al menos. La mayoría quedaba en la carpeta de lo ultra sensible/personal o la de la redacción espantosa, sino en la de lo que nunca pasó de la primera página y éstas eran mayoría.
    El 1% rescatable de entre toda esa vorágine, está publicado en una breve colección de cuentos llamada Anemia, en mi blog.
    Saludos.

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