Inspiración vs. hábito: ¿qué hace a un escritor prolífico?

Apenas hace una semana, expliqué los 3 errores que me ayudaron a superar el bloqueo del escritor. Como mencioné, posiblemente lo que más me ayudó fue cambiar mi percepción sobre el arte de escribir y sobre el escritor mismo.

Solía tener una idea de cómo debía ser un escritor relativamente… romántica. Me imaginaba una persona tumbada en un diván de terciopelo rojo con brocados de oro, pluma en mano y copa de fragante coñac en otra, y una hoja blanca sobre la mesita de centro, a la espera de que las musas proveyeran de la muy necesaria inspiración para embarcarse en la gran tarea que supone escribir una novela.

Me siento como una idiota confesándote esto, pero como no soy la única con esa imagen (o con otras todavía peores), creo que es hora de desmitificar esto porque los escritores más prolíficos no son así.

Si has intentado escribir una novela, te habrás dado cuenta de que la inspiración no es suficiente. Está ahí cuando trabajas, o cuando estás manejando, o cuando te estás dando una ducha. Pero tan pronto te sientas frente a la computadora a plasmar los frutos de tu imaginación, algo falla.

Y por supuesto que falla. La inspiración te da una chispa, el impulso necesario para comenzar una novela, pero dicha chispa no llega ni a la mitad. Culminar la novela queda a manos del autor, y esto sólo ocurrirá si abandona la imagen que tiene del arte y la asume como un trabajo. Sí, un trabajo. Cito a Stephen King:

No esperes a la musa… Esto no se trata de ningún tablero güija ni del mundo espiritual, sino de cualquier otro trabajo como instalar un tubo o manejar camiones de larga distancia. Tu trabajo es asegurarte de que la musa sabe dónde vas a estar todos los días desde las nueve hasta el mediodía o desde las siete hasta las tres.

anthony trollope inspiración o hábitoOtros autores sumamente prolíficos opinan lo mismo. El caso de Anthony Trollope, quien vivió en la misma época en la que el bloqueo del escritor comenzó a hacerse público y a cambiar la percepción que se tenía del escritor, confesó en su autobiografía que se levantaba todos los días a escribir desde las 5:30 hasta las 8:30, con su reloj frente a él, y se exigía 1000 palabras por hora. Si terminaba una novela antes de las 8:30, cuando debía ir a su trabajo de tiempo completo en el servicio postal, comenzaba otra. Bajo este régimen logró escribir 49 novelas en 35 años. Conminó a otros escritores a seguir su ejemplo:

Que el trabajo de los demás escritores sea para ellos lo que el trabajo común es para el obrero común. No será necesario ningún esfuerzo gigantesco entonces. No tendrá que atar una toalla mojada en torno a su frente, ni sentarse por treinta horas en su escritorio sin moverse — como otros hombres se han sentado, o dicen haberse sentado.

A estos dos autores se les suman muchos más, como Octavia Butler y Joyce Carol Oates (esta última saca dos o tres novelas por año). Lo que están intentando decir es que, en realidad, escribir no es ningún arte oculto que requiera de un ritual arcano: es un trabajo. Es un trabajo que uno disfruta, pero un trabajo al fin y al cabo que requiere de dedicación.

La única forma de aprovechar la chispa inicial que provee la inspiración es, sencillamente, sentarse a escribir todos los días. Si una persona escribe apenas 250 palabras por día, todos los días,  habrá escrito más de 90.000 palabras al cabo de un año. Esa es la extensión estándar de una novela promedio. Supongamos que otra persona, por el contrario, espera a que la inspiración le llegue, y que ésta le visita una vez por semana (una cifra bastante generosa) y gracias a ella escribe 1000 palabras ese día. En un año, habrá escrito poco más de la mitad que la primera persona.

La lección es esta: habituate a escribir todos los días aunque sea unos minutos. Vale cualquier cosa: una entrada de blog, un relato, un diálogo para tu novela. Aunque nunca llegues a publicar esos escritos que le robas al tiempo, indudablemente te ayudarán a mejorar como escritor. Las musas ayudan, pero solo si te pillan trabajando.

3 comentarios

Deja un comentario
  • Me he reído mucho con la visión que tenías de un escritor porque la mía era bastante similiar.
    Me encanta escribir pero por una cosa o por otra siempre me echaba atrás a la hora de tomármelo más enserio, y ahora que me he decidido a ponerle empeño tu blog me está ayudando mucho.

    Saludos y enhorabuena por el buen trabajo que haces.

  • Durante mucho tiempo busqué blogs que enseñaran de manera clara los procesos de escritura para los novatos como yo. Hay muchos buenos, pero la verdad cada una de tus entradas son excelentes. En este blog he encontrado todo lo que estaba buscando para iniciar este largo pero hermoso camino de convertirse en novelista y lo mejor de todo es que lo encontré buscando otra cosa que no tiene que ver con la escritura. ¡Excelente trabajo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar etiquetas y atributos HTML : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Copyright © 2016 Ana Katzen.