Los 3 errores que me ayudaron a superar el bloqueo de escritor

El temido bloqueo de escritor. Se acerca zumbando en los oídos como un molesto mosquito y se anida en la mente, espantando las brillantes ideas del atormentado escritor. ¿Qué escritor no ha padecido de este mal incapacitante? Solía ser un problema para mí.

Ya no.

Primero, permíteme ir atrás en el tiempo. Cinco años atrás, para ser más precisa, cuando vivía mi despreocupada vida de estudiante de bachillerato. Era una de esas chicas que podía sacar buenas notas sin esforzarse mucho (salvo en matemática, mi eterna enemiga) y que vivía en su propio mundo de fantasía. Mis actividades se reducían a ir a la escuela, salir ocasionalmente y leer.

Escribir fue una afición de pequeña, pero no fue sino hasta bachillerato que tuve una idea, una idea genial, y me dispuse a escribir una novela. Todos los días me sentaba frente a la computadora y escribía por largas horas, hasta que, un día, sencillamente, dejó de pasar. Me senté y por más que miraba esa hoja en blanco, no pude escribir nada.

—Bueno, a lo mejor estoy cansada —me dije con la cabeza ladeada—. Mejor lo dejo hasta aquí y lo retomo mañana.

Lo hice. En los subsiguientes días, me senté en esa silla con la mirada fija en la pantalla, esperando que las elusivas musas decidieran hacerme una visita. Lo hicieron, muy ocasionalmente y de mala gana. Lo que mis dedos escribían era doloroso, inservible. Poco a poco comencé a pensar que, tal vez, no tenía talento, que debía abandonar aquella idea por más buena que fuera por el hecho de que no podía hallar las palabras para narrarla.

Pero sacudí la cabeza y me convencí de que solo estaba bloqueada, nada más. Mientras me llegaba la muy necesaria inspiración, debería ir revisando y corrigiendo lo que ya tenía. Gran error. Me encontré con un manuscrito lleno de agujeros argumentales, frases mal construidas y cualquier otro horror. Eso me convenció de que no tenía talento.

Por cuatro años no escribí nada que requiriera ningún esfuerzo creativo.

Entonces, en agosto del año pasado, volví a recordar esa época en la que escribí y se sintió bien. Me pregunté qué me había pasado, cómo me había metido en ese atolladero… y después de unos días, llegué a la conclusión de que el bloqueo de escritor me había atacado porque estaba escribiendo mal. ¿Qué parte había hecho mal? TODO.

Error número 1: creer que escribir es solo un proceso creativo

Escribir es un arte, no cabe duda duda de eso, pero es diferente. Escribir es el arte de darle forma a las ideas y expresarlas mediante palabras… lo cual es curioso. Nuestra habilidad para comunicarnos verbalmente no es un proceso creativo; la comunicación en sí es un proceso lógico, mientras que las ideas que impulsan el arte tienden a ser abstractas (imágenes, frases inconexas). En otras palabras, un escritor no es alguien cuya mente pueda escupir novelas, es una persona cuyo cerebro tiene la capacidad de canalizar el impulso de una idea vaga.bloqueo de escritor

Descubrir eso se sintió bien. Ese conocimiento me daba el control de mí misma, la habilidad de corregir mi error. Quería decir que había tenido una idea, pero no había podido expresarla. Quería decir que escribir no dependía de un agente externo e intangible, sino de mi propia habilidad para generar ideas y plasmarlas en papel. YO soy la escritora. NO ninguna musa que se acuerda de mí una vez a la cuaresma.

Lo irónico es que no era la única con esa percepción. Paso algo de tiempo leyendo en foros de escritura y muchos creen que el escritor es una pobre alma en desgracia, encuartado por semanas con las ventanas abiertas a ver si le roza una ráfaga de inspiración, templándose los pelos y pasando noche tras noche en vela, torturado.

Sí, escribir es difícil, pero si la supuesta profesión de tu vida se siente como una patada a la cara, pues lo estás haciendo mal.

Error número 2: no sabía lo que estaba escribiendo

Este fue el que provocó mi aparente “bloqueo de escritor“. Como dije, al principio de mi primer intento escribía a buen ritmo (no sé cuántas palabras por día, pero veía el progreso). Luego, abruptamente, escribir dejó de ser tan fácil. En ese entonces, el motivo no había sido tan evidente, pero ahora puedo decir con seguridad que ocurrió porque no sabía cómo seguir.

evitar bloqueo de escritor

Esto no quiere decir que no tuviera ideas. Ideas tenía de sobra, pero no las había analizado bajo el lente de la lógica. Como el inicio de la novela lo tenía claro, no me dio problemas. Me había familiarizado con ese inicio, pero tan pronto se agotó esa familiaridad, me vi forzada a escribir tan pronto se me ocurría una idea. A la larga, decidía que esas ideas no eran tan buenas, o descubría que eran buenas pero entraban en conflicto con otras que ya había escrito y tenía que borrar mi arduo trabajo. Era una labor ineficiente, dolorosa, no iba acorde conmigo.

Simplificando mucho las cosas, podría decirse que los escritores encajan en dos grupos: el que descubre y el que planifica. El que descubre escribe mientras piensa, de manera tal que muchos detalles de su historia nacen “ahí mismo”. Naturalmente, después le toca hacer una corrección intensiva. Este tipo de escritor tiende a ser más propenso al bloqueo. El otro tipo, el que planifica, sueña con su historia por largo rato, hasta que decide que es buena, se sienta en su escritorio y la organiza con un esquema, definiendo detalles de la trama y viendo los posibles problemas antes de siquiera escribir la primera palabra.

Yo comencé mi novela con un inicio y un final en mente. Cuando llegué al medio, comencé a tener problemas por el simple hecho de que no había elegido las mejores ideas y planeado el resto. Estaba intentando llegar a mi destino, ese final que había vislumbrado, sin mapa. Mi proceso creativo es compatible con la planificación, pero estaba escribiendo sin dicho elemento.

Cuando me di cuenta de eso, se sintió doblemente bien. Reforzaba el punto anterior. Tener ideas es fácil. Lo difícil es moldearlas, plasmarlas en palabras de forma bella y coherente.

Error número 3: esperar demasiado de mí misma al primer intento

El escritor es exigente, o al menos debería serlo. Cuando algo nos sale tan bien que no dudamos de calidad, debemos cuidarnos. Puede ocurrir también lo contrario: que creamos que nuestro trabajo no vale nada. Ahí tenemos un gran problema.

hemingway bloqueo de escritorEste segundo caso me ocurrió cuando decidí revisar lo que tenía escrito. Como ya dije, encontré que estaba lleno de errores. Claro que me topé con tantos errores, era el primer borrador. No solo eso, ¡ni siquiera estaba terminado! Como bien dijo Hemingway: «el primer borrador de cualquier cosa es una mierda».

Escribir y editar son dos procesos distintos. Cuando se escribe el primer borrador, hay que limitarse a eso: a escribir (y a tomar una que otra nota, quizá, para que sea más fácil editar luego). Uno escribe, deja reposar el borrador unas semanas o meses, y después se hace la primera lectura y se comienzan a corregir los horrores que ni el mismo escritor sabe cómo llegaron ahí.

La edición viene después de que se haya terminado el borrador. Evita la tentación de editar antes de tener esto. Si luego te da por cambiar una escena y poner otra, habrás malgastado tiempo corrigiendo dicha escena. No solo eso, a lo mejor te pasa como a mí, que al leer esas primeras escenas te espantes y dejes de escribir.

Esa es mi historia con el bloqueo de escritor. Al darme cuenta de esto, me percaté de que sí era capaz de escribir, sólo necesitaba otros métodos. Me olvidé de las musas. Para mí ya no existe tal cosa como la “inspiración”. Eso de que no hay nada de qué escribir es una excusa: ideas hay por todos lados. La idea que me motivó a trabajar en la novela que estoy escribiendo fue la imagen de un hombre vestido completamente de negro. ¡Sólo eso! Luego fue cuestión de generar más ideas, seleccionar las que tenían sentido y canalizarlas.

Investigué en Google, hice preguntas, consideré métodos para planear una novela y me puse a escribir; primero fueron 250 palabras por día, luego 500, hoy 1000. Ni un día me he quedado mirando la hoja en blanco por horas. Mi progreso no ha bajado, sino que continúa creciendo. En serio, si pudiera volver en el tiempo y golpearme a mi yo adolescente, lo haría. Esta fue una de esas cosas que no tenía sentido, pero de repente me puse a pensar y dije: “Duh, qué idiota fui.”

Espero que esto ayude a alguien con el mismo problema. Yo pasé cuatro, casi cinco años sin escribir por esto. Más adelante compartiré otras técnicas que me han servido en el desarrollo de mi novela.

¿Y tú? ¿Has sufrido del temible bloqueo de escritor?

17 comentarios

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    • Me alegra que te haya sido de ayuda esta entrada. Intentaré hacer otras con algunos trucos y ejercicios creativos que me han ayudado mucho. ¡Saludos!

  • Estoy leyendo tu blog y me encanta. Sigo sin entender muy bien cómo se planea una novela. Quiero decir, yo suelo tener un final y un principio, y también una libreta donde describo a los personajes y apunto ideas dispersas. Pero por más que trato de "planear" una estructura para los capítulos, hasta que no me pongo a escribir es como que la historia no nace.

    • Esto de la planificación literaria es un tema muy variado. No hay una sola forma correcta de planear una novela, pero yo empiezo por lo que has mencionado. Luego es cuestión de añadir puntos importantes sin orden definido (las ideas se ordenan después) para poder llegar de ese inicio a ese final. De ahí, selecciono las que son necesarias, las refino, y añado más puntos hasta que estoy satisfecha. Eso es lo que me da la estructura básica de la novela. De ahí es cuestión de ir imaginando las escenas y hacer una posible lista con la sinopsis de cada escena.

      Haré una entrada sobre esto, que es un tema demasiado largo para explicarlo en un comentario. Lo tendré para el lunes, martes a más tardar. ¡Saludos!

    • Me alegra que esta entrada te haya motivado. Sé lo frustrante que puede ser y lo desanimado que uno queda, pero en serio esto me ayudó a salir adelante. ¡Gracias por leer!

  • Yo más de una vez he dejado un proyecto a medias por las mismas razones que planteas en esta entrada. Y finalmente me di cuenta de lo mismo que tú cuando participé el año pasado en el evento de NaNoWriMo de noviembre.

    Empecé a escribir una historia que debía contener mínimo 50.000 palabras, y como por esa época se me había olvidado el evento y comencé unos días tarde, utilicé los tres primeros días exclusivamente para hacerme una idea de lo que iba a escribir: inicio, final y personajes. Y después me lancé a la escritura (con una semana de atraso). El inicio me fue bien. Inclusó logré un par de capítulos que me gustaron mucho. Pero al llegar a la mitad la historia perdió el sabor, los personajes de repente me paecían demasiado planos y la historia se estaba tornando aburrida y terriblemente dolorosa de escribir. Apurada por el poco tiempo que me quedaba hasta el final del evento, di un salto gigantesco hacia el final de la historia, y ahí, casi como por milagro, la narración volvió a tomar fuerza y a cautivar mi atención. Definitivamente lo que me había bloqueado era no haber planeado el medio de la historia.

    Me encanta la escritura porque para mí es un arte en el que se mezclan la creatividad y la lógica. En el que debe haber una armonía y trabajo conjunto entre ambos hemisferios del cerebro.

    • Si lees en inglés, te recomiendo el libro de “beginnings, middles and ends” de Kress, editorial Writers Digest. Ahí te dan tips para combatir cuando estás flojo en inicios, medios o finales. :)

  • Recuerdo un podcast de Brandon Sanderson en el que contaba su experiencia con los inicios en falso, comenzar a escribir algo sin mucha convicción hasta que se encuentra ese elemento que es indispensable para entender la obra… y con eso en mente comenzar a escribir de nuevo.

    En una novela que estoy tratando de expulsar de mi cabeza desde 2011, me encontré estancado al iniciar recién el segundo capítulo (de 7). Llevo poco más de tres mil palabras de ese capítulo, y ya decidí que tengo que comenzarlo desde el principio. El capítulo 1 (de 14 mil palabras) está bueno, en los momentos de bloqueo volvía sobre él una y otra vez a leer y editar, en busca de la inspiración extraviada.

    Reescribir una escena que parece trabada, desde otro punto de vista, siempre ayuda a destrabarla.

    Y a propósito del muro repleto de postit, Patrick Rothfus cuenta que estaba totalmente trabado con El Temor de un Hombre Sabio, y que un amigo escritor le dijo "pon las escenas clave en tarjetas, ordénalas según su relevancia, línea argumental, " y etc, cosa que hizo sin creer mucho en el truco… movió las tarjetas de un lado a otro y en una tarde resolvió un bloqueo de seis meses. El video con ése y otros consejos acerca de cómo comenzar a escribir la novela, están aquí (en inglés): http://www.youtube.com/watch?v=351RCDS877A

    • ¡Es un excelente sistema! Si eres outliner y esto de las fichas de ha servido, Scrivener tiene un corkboard lleno de las fichas para que vayan acomodando tus ideas. Yo lo que hice fue el ir bajando las ideas a cuadernos, luego recorté las ideas/tarjetas (de fotocopias de los cuadernos) y las fuí ubicando en sobres/líneas de acción (eran tres cuadernos de ideas para tres libros diferentes de una trilogía), y luego fui transcribiendo lo más importante y desechando lo que no, y así me hice de una línea continua para poder delinear la trama como dios manda.

      ¡Las tarjetas son la onda!

  • Es cierto, a veces se da que una escena, aunque necesaria, no tiene el enfoque correcto para que el escritor pueda llevar la trama a otro punto. Entonces uno se estanca. Me ha pasado varias veces que he tenido que cambiar algunas cosas.

    Vaya, no sabía que Patrick Rothfuss había usado esa técnica de planificación (ya a ese punto no sé si era planificación, pero usualmente se usa de ese modo). ¡Gracias por compartir el video!

  • Te leo y me siento totalmente identificada con tu proceso. Yo empecé así como así a escribir la cuarta novela después de tres que redacté (en cuadernos, a mano y con faltas de ortografía que ahora me sacan carcajadas), de la noche a la mañana. Llevaba escritos ya tres cuadernillos de esos scribe tamaño francés hasta que un buen día me di cuenta de que me sentía perdida porque mis personajes estaban perdidos, todos estábamos titubeando a cada paso y vagando en una tierra fantástica. Así que me detuve y me tomé DIEZ años para planear la novela (ahí descubrí que soy outliner). Ya con un outline descente empecé a redactar la novela hace casi un año. He tenido bloqueos, por supuesto, pero han sido leves comparados con lo que te pasó a tí y a mí. (Lo pongo por si sirve de algo a alguien también):

    1. Me bloqueo porque comparo mi primer borrador con trabajos publicados: este ha sido mi peor error y para mí ya es una regla de oro. En todo en la vida, no es justo sino más bien carente de criterio, el comparar un primer borrador (de lo que sea, de cualquier arte) con algo escrito, pulido y editado… aún más por un equipo de profesionales, y aún más con bestsellers.

    2. Me bloqueo por extenuación: no somos máquinas de escribir y crear tiene sus flujos. En lo personal me he percatado, como mujer, que las hormonas tienen un fuerte rol en los ciclos creativos (de lo que habla Miranda Gray en su libro de Luna Roja que te recomiendo ampliamente). Normalmente necesito escribir diario para no perder el ritmo, pero lo ideal es descansar uno o máximo dos días a la semana de la novela, si descanso más, pierdo el hilo; y como cuando dejas de ir al gimnasio, me cuesta más trabajo retomar la escritura.

    3. Bloqueo por tener expectativas del resultado en lugar de un plan de acción: Mucha gente se exige llegar a un punto específico en la lejanía, pero no se esmera en crear un plan de trabajo factible, medible y lograble para hacerlo y, por tanto, se autocondena a la frustración, y por tanto, se bloquea.

    4. Tal como ya abordaste en la entrada: Mostrar (y juzgar) tu trabajo hasta antes de terminar el primer borrador: la crítica nos pega a todos por muy seguros que seamos en nosotros mismos y nuestro trabajo, y recibir críticas antes de siquiera acabar de contar la historia es una receta para querer volver y cambiar antes de siquiera terminar la frase (críticas ajenas o peor: las propias). Creo que es mejor reservarse de editar y de compartir hasta que uno haya terminado el primer borrador para permitir que la historia fluya. Como me dijeron una vez: sólo se puede editar lo que ya está escrito, si no lo escribes, nunca tendrás oportunidad de perfeccionarlo a través de la edición.

    A la fecha, después de un año de dedicar el 90% de mi tiempo productivo a la novela, me doy cuenta de que escribir es un arte caprichoso y enseña a quienes tendemos a controlar a dejar fluir y a dejar sentir, y cuando nos bloqueamos generalmente es por deseo de control o miedo.

    ¡Me encantó la entrada Ana! Estaré al pendiente de los tips que des, seguramente me serán de mucha ayuda. Un fuerte abrazo!

    • Veo que somos muy similares, aunque en lo personal mis ciclos hormonales no me afectan. O al menos, creo que no. A lo mejor es la sobredosis de chocolate que me meto…

      Lo que me ha ayudado es disminuir mi nivel de exigencia cuando escribo. Al planificar, evalúo la trama, pero al escribir no le presto mucho atención a plasmarlo todo EXACTAMENTE como aparece en mi cabeza. Sencillamente, me dejo llevar y disfruto de escribir. Ya luego viene la corrección y refino todo.

  • Hola!. Como todos, yo tuve una temporada breve de bloqueo. Lo bueno de la historia, es que no tenía dudas. Quería escribir y eso hice. Aparqué mi novela y fui escribiendo, lo primero me viniera a la cabeza. Ideé relatos, personajes, etc. Siempre manteniendo la creatividad. Un día me apetecía hacer una escena y la hacía, otro día, empezar un relato nuevo y saltaba sin más. Supongo que si eso a me ayudó, a muchas otras personas les resultará útil. Un saludo y a seguir bien. Siempre hay que hacer lo que más nos llene.

    • A mí nunca se me ocurrió escribir relatos para desbloquearme (solo me he bloqueado una vez, la verdad), pero seguramente a otros les funciona. ¡Gracias por compartir!

  • TENGO LOS MISMOS PROBLEMAS QUE TÚ
    Los mismos, los has clavado. Creo que hará un año o dos que no escribo nada. Tu pagina me ha animado, la descubrí hace poco.
    Si no es indiscreción, ¿me podrías decir que clase de metodo usas para escribir a diario o los metodos de planificacion? Lo que me ocurre es que me hago un lio con todas las notas. Buscaré por internet también metodos de planificación.
    ¡Muchas gracias! Has sido de gran ayuda

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