Ana Katzen

Consejos para escribir fantasía y reseñas de literatura fantástica

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Cómo escribir peleas (in)creíbles: escudos y armaduras
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Reseña — Blackwood: piel y huesos — Jaume Vicent
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¿Es tu personaje masculino chocante?
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Cómo escribir peleas (in)creíbles: arcos y armas de fuego
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Error de escritor #10: mentirle al lector

Cómo escribir peleas (in)creíbles: escudos y armaduras

Seguimos con la serie Cómo escribir peleas (in)creíbles. Hasta ahora hemos hablado exclusivamente de formas de hacer daño. Antes de adentrarnos en la magia y el combate contra seres mitológicos —elementos que rompen las leyes de la realidad—, considero apropiado hablar también de formas de defensa reales: escudos y armaduras. Ya sabes, cosas que te mantienen con vida.

Escudos

Si evalúas el equipo militar que solían usar los guerreros antiguos, te percatarás de que muchos de ellos usaban un arma a una mano, como una lanza corta o una espada, y un escudo. Te preguntarás: ¿por qué tan poca gente ocupaba ambas manos con dos armas, una técnica tan popular en los videojuegos? Bueno, cuando te enfrentas a alguien que porta una lanza y la arroja contra ti, tal vez seas lo bastante hábil para golpearla en pleno vuelo y sacarla de trayectoria. Pero si tienes a varios sujetos intentando agujerearte, no hay forma ni manera de que puedas defenderte solo con dos armas. Vas a terminar como Pinhead de Hellraiser. Solo que muerto.

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Reseña — Blackwood: piel y huesos — Jaume Vicent

Blackwood es una novela de terror de Jaume Vicent y publicada por Pulpture.

reseña blackwood piel y huesos

Sinopsis

Bernard Clarke es un escritor en horas bajas, lleva un tiempo retirado en el pequeño pueblo de Blackwood. Atrapado en una espiral descendente, está atravesando una crisis creativa, por lo que hacer una excursión con un experto senderista y su hijo le parece la mejor de las ideas… hasta que una espectacular nevada les sorprende y desaparecen.

Blackwood, que siempre ha sido un pueblo tranquilo en apariencia, se ve alterado por la llegada de Loraine, la exmujer del escritor, al que busca fervientemente. Además, el sheriff Cavanaugh tendrá que lidiar con otro visitante indeseado, un yonki al que se busca en todo el estado por cargos de robo y asesinato: Steward Allan Granjer, que ha llegado hasta el tranquilo pueblo buscando escapar de la policía que le está dando caza.

Todo converge cuando Bernard Clarke regresa en un estado lamentable y con evidentes signos de congelación. Pero no ha vuelto solo: algo siniestro y antiguo pretende aflorar. Algo que acecha en los viejos bosques y que llevaba años dormido. Algo que necesita saciar su hambre.

Ficha técnica

Título: Blackwood: piel y huesos
Autor: Jaume Vicent
Editorial: Pulpture
ASIN: B019H2LW08
300 páginas (libro impreso)
Precio: 3 USD

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¿Es tu personaje masculino chocante?

¿Creías que me iba a quejar solo de las mujeres? ¡Claro que no! Hora de darle caña a las cosas que me chocan en un personaje masculino.

El harenoso

Algunos personajes son atractivos y encantadores, por lo que es natural que atraigan la atención del sexo opuesto. Además, si un personaje carece de belleza física pero tiene una buena personalidad, el lector no se sorprendería de que hubiera algunas chicas interesadas en él.

Ahora bien, cuando el tipo es feo, gordo, inepto, tímido, huraño, pobre (inserte lista interminable de calificativos negativos) y aun así tiene a una horda de mujeres que se lo quieren tirar, ya la cosa está rara.

Esta situación es similar a la de «sirena que se cree morsa», con un giro diferente. En el caso de las mujeres, se nos suele presentar la percepción de la heroína mediante una escena en la que se mira al espejo o se compara con otras. Ya sabemos que la imagen que alguien tenga de sí mismo no siempre concuerda con la que ven los demás; por ende, un personaje femenino que se considere «fea» podría ser justo lo contrario en ciertos contextos.

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Cómo escribir peleas (in)creíbles: arcos y armas de fuego

Seguimos con la serie Cómo escribir peleas (in)creíbles. En la entrada pasada estudiamos armas arrojadizas como las lanzas. En esta evaluaremos lo que ocurre cuando achicas una lanza para convertirla en flecha y usas un arco o una ballesta para dispararla. Luego, estudiaremos las armas de fuego y enumeraremos algunos errores comunes. Busca un lugar cómodo y empecemos.

Peleas con arcos

Los arcos son armas tan antiguas como versátiles. Es fácil improvisar uno aunque no siempre se tenga acceso a madera de buena calidad, son baratos en comparación con otras armas, el usuario apenas requiere protección o armadura y se puede atacar a distancia.

El arco se usaba tanto para cazar como para la guerra, lo cual hacía doblemente conveniente tener arqueros en las filas de un ejército. De hecho, algunos ejércitos estaban compuestos casi completamente por arqueros; en otros casos, los arqueros jugaron un papel decisivo. Los hunos y los mongoles son prueba de que los arqueros a caballo son una combinación mortal, y gran parte del éxito de los ingleses durante la guerra de los Cien Años se debía a sus longbowmen (quien haya jugado Age of Empires II me entiende).

Bueno, uno de tus personajes lucha con un arco. ¿Qué debes saber al respecto?

Primero, que se requiere algo de fuerza para manejarlo. La potencia del arco suele medirse en libras, que representan la presión que ejerce el arma sobre el cuerpo (especialmente los brazos y la espalda), cuando se retrae la cuerda. Quien se inicie en la arquería probablemente lo haga con un arco de menos de 30 libras y vaya subiendo conforme aumente su fuerza y mejore su técnica. Esto puede años de entrenamiento, porque aunque puedas disparar un arco de setenta libras, no quiere decir que puedas hacerlo decenas de veces, como se veían obligados a hacer los arqueros en un ejército.

Si tomamos en cuenta que algunos arcos excedían las 100 libras y exigían que el arquero usara el peso de su cuerpo, no es de sorprender que desarrollar la fuerza y la precisión necesarias para el combate tomara años de entrenamiento duro en algunos casos.

Así que no, tu protagonista no va a aprender a disparar en una semana de campamento con los elfos. Lo más probable es que tras esa primera semana, todavía le estén doliendo los músculos de la espalda y los brazos. Si vas a hacer a una arquera, que ya sepa disparar o dale el entrenamiento adecuado.

La habilidad de disparar un arco y de improvisar uno sería muy valiosa en algunas situaciones. Si el personaje no dispone de armas de caza, puede hacer arco y flecha para procurarse el almuerzo. También sirve como defensa. Ni siquiera se necesita madera. Este chico hizo un arco con PVC. Imagino que sería de lo más útil durante el apocalipsis zombi.

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Error de escritor #10: mentirle al lector

Seguimos con la serie Errores de escritores. Puede que el título te esta te haga pensar que estoy loca. Después de todo, los escritores vivimos de mentirle al lector: le mentimos cuando creamos mundos ficticios poblados de personajes ficticios que se mueven debido a conflictos ficticios.

Ahora bien, hay que reconocer que existe una diferencia entre la mentira clásica, la que el lector espera, y la que ocurre cuando el autor traiciona las expectativas de su audiencia. Cuando una persona abre un libro, continúa leyendo porque hay promesas implícitas y explícitas:

Me refiero a promesa implícita como la necesidad que busca satisfacer el lector: hay quien se satisface entretenimiento puro y duro; otros buscan adquirir nuevas ideas y cuestionar las propias; otros más anhelan la musicalidad del lenguaje. Existe un acuerdo tácito entre lectores y escritores: el lector lee; a cambio, el escritor promete satisfacer la necesidad de vivir una aventura.

Las explícitas son las que el autor mismo expresa, ya sea en la sinopsis, en sus tuits o en la propia obra. Supongamos que el autor promociona su libro como «novela de acción desbordante» y entreteje su historia de tal manera que el lector espera que haya un enfrentamiento cataclísmico al final. El lector sigue pasando las páginas como loco y, al llegar al final, el bueno y el malo se dan cuenta de que son el uno para el otro y se fugan.

Puntos por originalidad, pero con la rabia que va a traer el lector después de ese fiasco, ni loco va a concederlos.

Si prometes una novela policíaca, más te vale dar una novela policíaca. Si prometes un enfrentamiento, más te vale dar un enfrentamiento. Podrías verte tentado a traicionar las expectativas del lector y eres libre de experimentar; de eso se trata la escritura. Sin embargo, ten en mente que, a menos que ofrezcas un giro magistral, lo más probable es que te salga el tiro por la culata.

Quizá te parezca que lo que digo es demasiado obvio (que lo es), pero me siento en la necesidad de hacerlo porque yo misma he cometido este error de una u otra forma. Según mi experiencia, hay  en las que no conviene mentirle al lector.

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Copyright © 2016 Ana Katzen.